Que en la oficina del estómago está la base de nuestra salud lo hemos oído todos tantas veces –y así lo recordamos en esta misma sección hace apenas dos meses- que ya nadie hace caso cuando se le reitera. “Sí, sí, lo entiendo pero yo quiero saber qué puedo hacer para resolver mi problema de insomnio que no tiene nada que ver con eso”...
La bergamota: un cítrico con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, hipolipemiantes, hipoglucemiantes, antiproliferativas y apoptóticas
Investigaciones desarrolladas durante la última década por expertos independientes señalan que varias de las flavonas de la bergamota reducen en sangre el nivel de triglicéridos y mejoran la relación entre el LDL y el HDL. Es más, se ha constatado que consiguen el mismo efecto que las estatinas, pero sin los efectos adversos del fármaco más recetado para el control del colesterol. Además, este cítrico no sólo es hipolipemiante sino hipoglucemiante, antioxidante y antiinflamatorio ya que actúa en vías implicadas en el metabolismo lipídico, la función vascular y la inflamación sistémica. Es decir, permite abordar de forma natural el síndrome metabólico y sus patologías asociadas habiendo además investigaciones recientes según las cuales parece tener efecto antiproliferativo y apoptótico en células cancerosas.