Las mentiras y manipulaciones de la multinacional Wyeth, al descubierto

por José Antonio Campoy

Poca gente sabe –médicos y profesionales de la salud incluidos- que en el mundo proliferan desde hace unas décadas empresas autocalificadas de comunicación que más bien habría que llamar publicitarias o propagandísticas -cuando no directamente especializadas en la manipulación y la desinformación- que se dedican a difundir anuncios como si fueran noticias e, incluso, aescribir artículos y revisiones “ad hoc” que luego se publican en las llamadas revistas ”médicas” y “científicas” firmados por médicos que se prestan a ello a cambio de dinero. Y eso incluye los textos hechos por encargo de diversas multinacionales farmacéuticas con el objetivo de alentar el consumo de fármacos en patologías en las que no han demostrado eficacia -y para las que por tanto no está legalmente aprobado su uso-, en exagerar sus presuntos beneficios y en minimizar los efectos secundarios que provocan. Lo hemos explicado en varios artículos en los que recogimos algunas de las cada vez más numerosas denuncias efectuadas por investigadores honestos que, hartos de tanta mentira, han decidido hablar. Pues bien, acaba de darse a conocer un nuevo caso de este tipo que afecta esta vez a la multinacional Wyeth, una de las compañías farmacéuticas más grandes del mundo con sede en Madison (Nueva Jersey, EEUU). Y esta vez la denuncia la ha hecho Adriane Fugh-Berman, investigadora de la Universidad de Georgetown en Washington (EEUU), quien tras revisar más de 1.500 documentos asevera que esa práctica la ha ejercido el citado laboratorio durante años contratando para ello a la empresa DesingWrite. Denuncia que ha surgido con motivo de un juicio que se está celebrando en Estados Unidos contra esa multinacional acusada de promocionar Prempro, uno de esos fármacos que durante años se han prescrito a cientos de millones de mujeres en el ámbito de lo que se conoce como Tratamiento Hormonal Sustitutivo. Y es que esos documentos prueban que la compañía de “comunicación”  DesingWrite escribió numerosos “artículos científicos” y “revisiones” en los que se exageró hasta la náusea la eficacia del fármaco a la vez que se ocultaron los peligros de su ingesta -de hecho las denunciantes afirman que sus cánceres de mama los provocó ese medicamento- y se hacía creer que era además útil en otras muchas patologías para que los médicos –que se tragan sin rechistar casi todo lo que aparece en las revistas “científicas”, auténticas biblias médicas para ellos- lo prescribieran a sus pacientes. Artículos de DesingWrite que según ha explicado Adriane Fugh-Berman revisaba luego la multinacional para hacer las modificaciones que le parecieran oportunas y finalmente pasaban a aquellos médicos dispuestos a figurar como autores de tales bodrios inventados a cambio de dinero a los que por supuesto sólo se permitía hacer acotaciones “siempre que no comprometieran el mensaje publicitario». De hecho algunos de esos artículos se desarrollaron para promover el consumo de Prempro y convencer a los médicos y a los usuarios de que el mismo producto servía para prevenir ¡el riesgo cardiovascular, el alzheimer, la demencia, el parkinson, la osteoporosis, la degeneración macular y hasta para evitar las arrugas! Lo inconcebible es que a día de hoy hay médicos que siguen vergonzosamente prescribiendo -con la aquiescencia de las corrompidas autoridades sanitarias- el Tratamiento Hormonal Sustitutivo a sus pacientes. «Actualmente, a pesar de que hay datos científicos que indican lo contrario –ha declarado Adriane Fugh-Berman-,muchos ginecólogos creen aún que los beneficios del Tratamiento Hormonal Sustitutivo supera los riesgos en mujeres asintomáticas. Una percepción que no es sino el resultado de décadas de una influencia cuidadosamente orquestada en la literatura médica». Obviamente, sabiendo esto, sugerimos al lector que valore bien la “credibilidad” que merecen los fármacos que esta multinacional comercializa:Benefix, Clanzoflat, Conbriza, Enbrel, Harmonet, Isovorin, Lederfolin, Loette, Meningitec, Metotrexato, Minesse, Minulet, Orfidal, Ovoplex, Prevenar, Rapamune, ReFacto Relistor, Tazocel, Torisel, Triciclor, Tri-Minulet, Tygacil y Vandral Retard. Bueno, los mencionados y cualquier otro porque ningún fármaco cura nada. No vamos a parar de repetirlo hasta que esta verdad penetre en la mente de médicos y enfermos.