El timo de los “anticancerígenos”

por José Antonio Campoy

Que cada vez más oncólogos empiezan a reaccionar ante el despropósito de los actuales tratamientos para el cáncer lo demuestra la Carta Abierta al Dr. Mariano Barbacid que varios de ellos publicaron el pasado mes en Discovery DSALUD y nosotros mismos hicimos llegar para su conocimiento tanto al interesado como a toda la plana mayor del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y a la Ministra de Sanidad y otros altos cargos de su departamento. Pues bien, ahora otros dos oncólogos -Ian Tannock –del Hospital Princess Margaret de Toronto- y Alberto Ocaña -del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete- acaban de publicar un trabajo en el que han revisado diferentes ensayos clínicos fase III que dieron lugar a la aprobación de nuevos tratamientos por la FDA en los últimos diez años llegando a la conclusión de que ¡no se justifican! De hecho explican que las terapias anticancerígenas que se aprueban desde hace muchos años por las agencias reguladoras lo único que hacen es prolongar la vida de los pacientes unos meses a un coste altísimo; y si bien creen que eso podría aún justificarse de alguna manera no ocurre así con otras muchas que en el mejor de los casos lo único que consiguen es aumentar la supervivencia en apenas ¡una o dos semanas! de promedio y ello a costa de intoxicar gravemente al enfermo –que sufre mucho más con el tratamiento- y con un coste de miles de dólares. De ahí que insten a las agencias reguladoras a endurecer los criterios para la aprobación de fármacos.  Estos dos oncólogos denuncian asimismo que si bien en todos los estudios valorados hubo una “diferencia estadísticamente significativa” entre los enfermos que tomaron algunos de esos fármacos y los del grupo de control las mejoras sólo se obtuvieron en cuanto a la supervivencia –de unas semanas o de meses- porque la progresión del tumor se mantuvo constante y todos ellos fallecieron. Y ponen ejemplos como el de Tarceva (Erlotinib) -anticancerígeno de la multinacional Genentech, empresa cuyo mayor socio es Roche, el mayor proveedor de productos oncológicos del mundo que sólo logró aumentar durante el ensayo clínico la supervivencia media de los enfermos en apenas ¡diez días! Y el Vectibix (panitumumab) de la multinacional estadounidense Amgen que sólo aumenta el tiempo de vida en ¡cinco días! De ahí que Tannock y Ocaña entiendan que no deberían aprobarse fármacos que no aumenten como mínimo la supervivencia tres meses en el caso de tumores sólidos metastásicos avanzados y logren que el tumor no crezca al menos entre cuatro y seis meses. Nosotros debemos añadir que llevamos años diciendo que los fármacos que usan los oncólogos para tratar el cáncer ni lo curan, ni lo previenen, ni detienen su crecimiento. Sólo prolongan –y a veces, no siempre- la supervivencia unos días, unas semanas o unos meses. A costa generalmente de un mayor sufrimiento del enfermo que termina igualmente muriendo tras haber pagado –él, su seguro o el estado- sumas absolutamente desorbitadas para los paupérrimos resultados que se obtienen. Este trabajo demuestra una vez más que teníamos razón. Estamos hartos de denunciar que el cáncer es hoy la primera causa de fallecimiento en el mundo y sólo en España provoca cada año la muerte de 100.000 personas en los hospitales -sin contar a quienes, desahuciados, son enviados a morir a sus casas- y que no existe un solo fármaco utilizado en Oncología que haya demostrado en ensayo clínico haber curado un solo caso de cáncer. A pesar de lo cual los productos quimioterápicos constituyen -junto a la cirugía y la Radioterapia- las técnicas de tratamiento oficialmente promovidas… y protegidas. Por puro negocio. Una vergüenza con la que hay que acabar cuanto antes y de ahí que pidamos por enésima vez a los enfermos, a sus familiares y a los médicos que reaccionen y no se limiten a quejarse. ¡Hay que acabar de una vez con este sinsentido!