La OMS carece ya de credibilidad

por José Antonio Campoy

Quienes nos leen de forma habitual saben que llevamos años denunciando la falta de objetividad y ecuanimidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque hace ya tiempo dejó de defender los intereses de los ciudadanos para pasar a velar por los intereses económicos de las grandes multinacionales farmacéuticas, químicas y de alimentación que han colocado a dóciles testaferros en su cúpula. Exactamente lo mismo que sucede con la Food and Drug Administration (FDA), la Agencia Europea del Medicamento y las agencias nacionales, incluidas la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Siendo especialmente críticos con el vergozoso y lamentable papel que han jugado todos esos organismos en los casos del llamado mal de las vacas locas y su variante humana, la gripe porcina, la gripe aviar y, sobre todo, en la inexistente pandemia de gripe A achacada al virus N1H1. Sin olvidar otros muchos casos que incluyen el timo del SIDA, los ineficaces y peligrosos tratamientos oncológicos que de forma inconcebible amparan y los miles y miles de fármacos aprobados y promovidos que ni previenen ni curan patología alguna. Claro que el sistema sanitario -a nivel mundial- está absolutamenmte podrido y hoy no son siquiera de fiar los estudios científicos y los ensayos clínicos que de manera masiva se realizan en todo el planeta usando ingenuas cobayas humanas para justificar la salida al mercado de todo tipo de productos iatrogénicos e inútiles pero generadores pingües beneficios. Claro que hoy cualquier investigador avispado publica en las autodenominadas “revistas científicas” estudios no ya carentes del más mínimo rigor sino directamente inventados. Sin que ni los sesudos expertos que los revisan ni las sociedades científicas que los leeen y valoran adviertan durante años tales fraudes. Algo sencillamente esperpéntico. Pero como ni los médicos, ni los políticos, ni los periodistas, ni los ciudadanos en general se enteran de todo lo que está pasando las grandes corporaciones continúan con sus gigantescos negocios mientras alquilan conciencias y compran voluntades en todo el mundo para obtener lo que necesitan. Así que como ya hemos advertido varias veces preparémonos para la masiva aparicíón de “vacunas para todo” -ineficaces y peligrosas-, sofisticados test de diagnóstico que no servirán para curar a nadie pero supondrán una marea de dinero para algunos y fármacos de “última generación” que serán tan útiles como los anteriores; es decir, que no servirán para nada salvo para que hagan negocio algunos aprovechados sin escrúpulos. Nos hemos hartado de denunciarlo. Lo singular es que todo este putrefacto edificio empieza a ser ya corroído hasta por quienes han ocupado altos cargos en algunas de esas instituciones. Nuestros lectores han podido leer algunas de esas denuncias en números anteriores pero a ellas se suma ahora la de un personaje como Germán Velásquez quien ha estado en la OMS más de 20 años -en distintos cargos- sufriendo no sólo la presión de la gran industria sino la de algunas organizaciones internacionales influidas -cuando no manejadas- por ella que ante la lamentable situación del sector sanitario ha decidido denunciar la actual mercantilización de la salud asegurando que quien hoy controla la OMS y la usa para sus propios intereses es la gran industria farmacéutica y sus financiadores presuntamente altruistas, algo que impide que la salud de las personas prime sobre los intereses privados. Y no es una denuncia cualquiera: la hace quien fue durante tres años Director Asociado del Departamento de Cooperación Técnica en Materia de Medicamentos Esenciales y Medicina Tradicional de la OMS y posteriormente Director del Secretariado de la OMS para la Salud Pública, la Innovación y la Propiedad Intelectual en la oficina del Director General, cargo que ocupó hasta su marcha de la organización. Alguien que no ha tenido reparo en confesarnos literalmente que en los últimos años ha “visto con tristeza cómo se han ido degradando las cosas, cómo la OMS ha ido perdiendo su independencia –por ejemplo debido a la intervenciòn de determinadas naciones desarrolladas que sólo buscaban proteger los intereses de sus industrias farmacéuticas o de alimentación- y su credibilidad, algo que últimamente se ha comentado no sólo en los medios de comunicación sino en numerosas instancias como la Asamblea del Consejo de Europa y algunos parlamentos, especialmente tras la nefasta gestión de la gripe A”. Es más, nos manifestaría su pesar por el hecho de que una agencia que debiera ser “multilateral, pública e independiente” esté hoy en manos privadas. Invito al lector a leer la entrevista que le hicimos y publicamos en este mismo número ya que se trata de una persona que tras años en el seno de la OMS se ha atrevido a denunciar las irregularidades y sinsentidos de ésta y de otros organismos internacionales. Y eso tiene mérito hoy día.