Homeopatía y sinvergonzonería

por José Antonio Campoy

Francesc Cardellach, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona desde 2008,  decidió en marzo suprimir el máster en Homeopatía que se impartía bianualmente en esa institución desde 2004 alegando que «su enseñanza carece de base científica». Lo que escasos días después corroboraría el Dr. Juan José Rodriguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), afirmando que “la homeopatía no tiene evidencia científica” y «no se puede seguir engañando a la gente con procedimientos ilusorios que no tienen ningún tipo de justificación científica”. Añadiendo que si bien no se puede sancionar a los médicos que la practican «porque la ley permite esa práctica” hay que «convencerles de que dejen de hacerlo». Y por si no fuera suficiente expresó su satisfacción de que en nuestro país no se haya desarrollado la directiva europea que regula el uso de la homeopatía por entender que es “un disparate”. A tales declaraciones se añadirían los comentarios despectivos de algunos periodistas cuando con el fin de dar a conocer su posición la Directora General Adjunta del Grupo Boiron, Valérie Poinsot, convocó una rueda de prensa explicando que la Homeopatía la avalan los resultados clínicos de millones de casos tratados en el mundo por los 400.000 médicos colegiados que la recetan -solo en España más de 10.000 -, está apoyada por los principales organismos internacionales de salud -con la Organización Mundial de la Salud (OMS) a la cabeza-, sus productos tienen en Europa la consideración legal de medicamentos y se venden por ello exclusivamente en farmacias y, lamentablemente, España es de hecho uno de los pocos grandes países europeos que aún no cuenta con un registro de medicamentos homeopáticos. No importó: los medios de comunicación se limitaron a decir que Boiron había reconocido no saber por qué curan sus productos al decir la representante del laboratorio que aun no se conoce con claridad «su mecanismo de acción» . Una interpretación que solo denota ignorancia o mala fe porque los «mecanismos de acción» exactos de la inmensa mayoría de los fármacos sintéticos aprobados por las agencias nacionales e internacionales y los ministerios de sanidad del mundo tampoco se conocen… y no por ello se pone en duda su eficacia clínica y los médicos dejan de recetarlos; la única diferencia es que éstos suelen tener graves efectos secundarios y los homeopáticos no. En suma, una vez más los grandes medios de comunicación volvieron a manipular los hechos. Tal es lo acaecido y de ello nos hacemos eco en la sección de Noticias de este mismo número. En cuanto a la fundamentación científica de la Homeopatía ya nos hemos pronunciado en varias ocasiones y no vamos pues a reiterar nuestros argumentos aunque sí lamentamos que los grandes laboratorios homeopáticos no hayan apostado por apoyar este aspecto crucial cuando hay suficientes mimbres para ello. Quizás porque -y en eso sí tiene razón sus críticos- lo que primordialmente les importa es el negocio. Craso error que si no rectifican de inmediato puede llevarles a la desaparición como busca la gran industria farmacéutica. Y lo decimos desde una revista que jamás desde su nacimiento ha sido apoyada por esos laboratorios que no han invertido en ella ni un solo euro en más de 17 años. Dicho esto nuestra posición es clara y vamos a ser de nuevo contundentes: si la homeopatía es un camelo sin validez científica los cursos que desde hace décadas se han impartido e imparten aun en algunas universidades son una estafa y quienes los han permitido sabiéndolo deberían ser inmediatamente procesados; y eso incluye a catedráticos, decanos, rectores y altos cargos de las administraciones estatal y autonómicas. Como igualmente deberían ser procesados los médicos que llevan décadas recetando productos homeopáticos que según se asevera no tienen más eficacia que un placebo porque habrían estado engañando a sus pacientes. Y los altos cargos del Ministerio de Sanidad, de las consejerías de Salud y de los colegios médicos. Y los responsables de los laboratorios fabricantes. ¿A qué espera la Fiscalía Anticorrupción para pedir a la Policía y a la Guardia Civil la detención de todo ellos para ser interrogados? Empezando por Francesc Cardellach que lleva 8 años como decano y creyendo que el máster es una estafa lo ha permitido y siguiendo por Rodriguez Sendín porque su actitud es igual de intolerable ya que no es de recibo creer que la homeopatía es una estafa y no hacer otra cosa al respecto que declaraciones públicas. Si realmente cree -como afirma- que sus colegas están engañando a los pacientes debería haber acudido para evitarlo al ministerio, a las fuerzas de seguridad del estado o a los tribunales. ¿Que no lo ha hecho? ¡Pues que se le procese a él! Y, obviamente, si la Homeopatía no es una estafa también. Porque en ese caso está atacando el honor y la  dignidad de sus propios colegas, de las autoridades sanitarias y de los fabricantes y vendedores de productos homeopáticos: los farmacéuticos. Y es que una de dos: o la Homeopatía no funciona y hay un montón de estafadores que procesar… o funciona y hay que procesar a quienes lo niegan. Terminamos mostrando nuestra sorpresa ante el hecho de que los médicos homeópatas permitan que se ponga en duda su honor, su saber y su profesionalidad sin hacer nada. Es sencillamente incomprensible.