¡Sustraen más de 44.000 niños a sus padres!

por José Antonio Campoy

La denuncia es de una gravedad inusitada: en España hay unos 44.000 niños a cuyos padres han quitado la tutela no magistrados o jueces sino meros funcionarios de los Servicios Sociales. Y no porque sean padres violentos, abusadores sexuales o drogadictos sino con excusas tan pueriles como la falta de recursos económicos, su negativa a vacunarles -cuando en nuestro país ninguna vacuna es obligatoria-, hacerles seguir una dieta vegana o vegetariana o preferir a profesionales de salud alternativos en lugar de a médicos convencionales. Así lo asegura al menos el fundador de la Asociación para la Defensa del Menor (APRODEME) Francisco Cárdenas en la entrevista que aparece en este mismo número explicando que ha denunciado lo que está pasando ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Defensor del Pueblo de Cataluña y el Parlamento Europeo y va a hacerlo en breve ante la Fiscalía General del Estado. Y es que la Administración ha dotado a meros funcionarios de unas prerrogativas que solo deberían estar en manos de jueces y magistrados. Actuaciones que según asevera son a veces coercitivas y prevaricadoras. Es más: explica que el estado paga a las entidades que se hacen cargo de su tutela ¡unos 4.000 euros al mes por cada uno! Entidades muchas de las cuales son privadas por lo que esto se ha convertido en un pingüe negocio más. Invito al lector a leer despacio el reportaje y a formarse su propia opinión. Y asimismo le invito a leer el artículo en el que explicamos que el estudio que durante décadas ha servido para justificar el uso de aluminio como adyuvante en las vacunas y se cita para afirmar su inocuidad está plagado de errores metodológicos; acaban de denunciarlo los investigadores Romain K Gherardi y Chris Exley en un trabajo que avala así los numerosos estudios efectuados en los últimos años según los cuales el aluminio de las vacunas puede causar trastornos en el sistema nervioso central y se trata de un metal tan neurotóxico como el mercurio. Investigación que se une a otras anteriores efectuadas en los últimos seis años de las que nadie quiere hablar. Como nadie quiere hacerlo tampoco del acuerdo que acaba de firmar la ministra de Sanidad Dolors Montserrat con la llamada Plataforma de Organizaciones de Pacientes que dice representar a más de 10 millones de enfermos pero que en realidad controla la propia industria farmacéutica y cuyo auténtico fin es el de ningunear a las asociaciones independientes de consumidores. Y es que se quiere hacer creer que los enfermos van a participar en las decisiones sanitarias oficiales al estar a partir de ahora “representados” en algunos órganos de participación o decisión y evitar así que puedan rebelarse poniendo en peligro la hegemonía de un modelo médico claramente fracasado. Fracaso que en el caso del cáncer denuncia en este mismo número -una vez más- el matrimonio de reputados oncólogos franceses integrado por Gérard Delépine y Nicole Guignard quienes en su nuevo libro denuncian abiertamente que la mayoría de los nuevos medicamentos contra el cáncer derivados de un enfoque genético están sobrevalorados porque son ineficaces, a menudo tóxicos y encima tan inauditamente caros que amenazan la existencia misma de los sistemas nacionales de salud. Es más, aseveran que casi el 80% de los fármacos comercializados desde 2003 han sido autorizados sin haber demostrado utilidad alguna para prevenir o curar el cáncer y que incluso los que han demostrado ser peligrosos siguen utilizándose en lugar de retirarlos del mercado. Asimismo invitamos a leer el interesante reportaje en el que explicamos que una bioquímica mexicana, Gabriela León Gutiérrez, ha desarrollado unas potentes nanopartículas antimicrobianas de origen vegetal capaces de eliminar todo tipo de virus, bacterias, hongos, esporas, tripanosomas y micobacterias patógenas de forma inocua. Es más, ha patentado un nanocompuesto que ya se comercializa para erradicar infecciones intrahospitalarias y como uso tópico en cremas, pomadas, jabones y un gel de higiene íntimo estando preparados una pasta de dientes y un enjuague bucal. Incluso ha sido aprobado ya su uso médico en patologías como pie diabético, heridas quirúrgicas infectadas, quemaduras e infecciones, incluidas las vaginales. Termino animando a quienes buscan la paz interior y un mayor grado de conciencia que lean la propuesta que sobre El camino del corazón hace María Pinar Merino, auténtico viaje iniciático en el que vivenciar semana a semana, de forma alerta y consciente, las virtudes que todos deberíamos potenciar en esta sociedad materialista, individualista y egoísta que está llevando a decenas de millones de personas a una desazón e insatisfacción interior tan profundas que cada vez es mayor el número de visitas a psicólogos y psiquiatras y el consumo de ansiolíticos y antidepresivos.