Las increíbles propiedades de un producto homeopático en tumores cerebrales

por José Antonio Campoy

La mayoría de los médicos piensa que la efectividad de la Homeopatía se debe al llamado «efecto placebo» porque consideran imposible que pueda tener en el organismo actividad alguna un producto diluido en agua tantas veces que al final las sustancias que originalmente formaban parte de él son indetectables. Y lo creen así porque tienen algunos conocimientos de Bioquímica y de Física newtoniana pero, salvo excepciones, ignoran los fundamentos de la Física Cuántica y de los descubrimientos y avances en otros ámbitos y disciplinas del conocimiento humano. En suma, tienen enormes lagunas de conocimiento que disfrazan autodenominando la Medicina que practican, puramente química y farmacológica, de científica. La verdad, sin embargo, es muy distinta y mucho más compleja e interesante. Como en este mismo número cuenta nuestro compañero Antonio Muro, a finales del pasado mes de abril vinieron a España desde Calcuta (India) dos médicos hindúes, Prasanta y Pratip Banerji -padre e hijo-, con el fin de informar a los médicos españoles -y muy especialmente a los oncólogos- de los resultados que están obteniendo con productos homeopáticos frente al cáncer. Y como era de esperar, salvo un oncólogo que había abandonado los métodos que le enseñaron porque éticamente no podía seguir haciéndolo después de formarse en Medicina Biológica ninguno más mostró interés en escucharles. Total, ¿qué va a conseguir alguien en cáncer con simple «agua perfumada» como algunos, en su ignorancia, califican a los productos homeopáticos? Y, sin embargo, si hubieran asistido se habrían enterado de algo que habría roto todos sus esquemas. En primer lugar, que ese «agua perfumada» logra «in vitro» ¡la apoptosis de numerosas líneas de células cancerosas! Lo que demuestra sin más la eficacia real de la Homeopatía. Y en segundo lugar que «in vivo», en personas, se ha logrado tratar con éxito el cáncer cerebral usando un medicamento homeopático elaborado con una planta -la Ruda (Ruta graveolens)- y una de las denominadas Sales de Schuler -la calcárea fosfórica-. Basta ver las imágenes del Antes y el Después que ilustran el reportaje que publicamos en un glioma, un astrocinoma y un macroadenoma. Y no son casos aislados. En ocho de los nueve pacientes con gliomas tratados con el medicamento homeopático elaborado por los doctores Banerji los tumores desaparecieron. Medicamento homeopático que, en sus propias palabras, «induce selectivamente la muerte celular en las células cancerígenas del cerebro» a la vez que induce «la proliferación de linfocitos en sangre». E imaginamos sin dificultad la cara de estupor de muchos oncólogos que preferirán negar que tal cosa sea posible porque ellos no consiguen ni de lejos resultados parecidos y en tan poco tiempo. Lamentablemente estos dos médicos no podrán estar presentes en el II Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que en el momento de salir este número a la calle se estará desarrollando en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid -aunque nos prometieron acudir al siguiente- al inicio del cual se habrá producido la presentación pública de la World Association for Cancer Research (WACR), entidad que nace tras la constatación del absoluto fracaso de los actuales tratamientos oncológicos y la necesidad de reenfocar el problema del cáncer para abordarlo de forma multidisciplinar y plantear a la sociedad si se justifica que sólo la amputación quirúrgica, el abrasamiento de tumores mediante radiación y la ingesta de fármacos meramente paliativos y graves efectos secundarios sean los protocolos que se apliquen en exclusiva en los sistemas nacionales de salud. Nos haremos eco de forma amplia de lo acaecido en el congreso en nuestro próximo número.