La patología mitocondrial: el cáncer y el MORA

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Para el doctor Gottfried Cornelissen el cáncer es consecuencia de un daño sostenido sobre el metabolismo de las mitocondrias celulares, resultado tanto de una deficiencia nutricional como del impacto de los tóxicos sobre ellas. La mutación de su ADN sería por tanto efecto y no causa de la célula tumoral. Y bastaría reforzar el sistema inmune con suplementos adecuadamente testados para cada paciente, equilibrar el sistema hormonal y eliminar los materiales tóxicos del organismo para evitar entre el 60 y el 80% de los desarrollos tumorales. Sencilla terapia que, eso sí, complementa con un aparato de diagnosis y tratamiento por biofrecuencias –el MORA– capaz de testar y corregir desequilibrios antes de que se produzcan los daños en las mitocondrias. Y de revertir la situación cuando esos daños ya se han producido.

Y es que para Gotfried Cornelissen el cáncer no es una patología local sino un proceso degenerativo sistémico –es decir, global- que se inicia cuando el llamado sistema básico de Pischinger se ensucia afectando al funcionamiento mitocondrial de las células y éstas, en un intento de sobrevivir, ponen en marcha el mecanismo de proliferación celular que llamamos cáncer. Es decir, si la matriz extracelular o sopa biológica del sistema básico se densifica, se solidifica, se envenena o degenera dejan de llegar oxígeno y nutrientes a las células y, por ende, a sus mitocondrias. Y ello dar lugar a muy diversas patologías, cáncer incluido. Obviamente tal sistema abarca todo el organismo -de la cabeza a la punta de los dedos de los pies- excepción hecha de las capas epiteliales más superficiales de la piel y la mucosa. Es pues el único tejido corporal ubicuo y, al mismo tiempo, el único sistema orgánico que permanece en con­tacto constante con todas las cé­lulas. Por eso sólo a través de él es posible una reacción de la totalidad. Ahora bien, un mar interno sucio es un mar que rinde poco y transmite mal la información y la energía. De su buen estado depende pues que funciones vitales como la transmisión del agua, el oxígeno y los electrolitos sea correcta y el organismo pueda mantenerse en equilibrio con un pH idóneo

. ¿Y cuál es el estado idóneo de ese líquido tisular extracelular? Pues un estado gela­tinoso pobre en proteínas, rico en mucopolisacáridos y un pH equilibrado con un nivel electrolítico -a excepción del calcio- muy similar al del mar original terrestre. El problema es cómo valorar esa situación para poder tratarla y Cornelissen asegura al respecto que “hoy día sólo el diagnóstico con un MORA permite evaluar el estado real de la función mitocondrial. Con él puede hasta medirse cuantitativamente cuánta energía producen las células”.

Todo lo dicho lo explicaría detalladamente en una ilustrativa ponencia durante el III Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que se celebró en su día en Madrid (España) bajo el patrocinio de la WORLD ASSOCIATION FOR CANCER RESEARCH (WACR) y la revista española Discovery DSALUD.

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Relación de textos publicados en Discovery DSALUD sobre esta temática que puede usted leer y apoyan documentalmente lo que se afirma en el video. Pinche sobre ellos para su lectura.
*Algunos pueden estar accesibles sólo a los suscriptores de la revista.

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