REPORTAJES
NÚMERO 78 / DICIEMBRE / 2005
   NOVEDOSO APARATO DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO: EL QUANTUM-SCIO

 

Creado por el investigador Bill Nelson el Quantum Xrroid Consciousness Interface–SCIO es un sofisticado sistema de biofeedback basado en el conocimiento de la dinámica fractal y la teoría subespacial que mediante un sistema trivectorial permite recoger la información bioenergética del cuerpo a través de 110 canales simultáneamente ofreciendo infinidad de datos sobre el estado de salud de una persona tanto a nivel mental como emocional y físico. Y que no sólo detecta carencias, infecciones o desequilibrios energéticos sino que permite corregirlos merced a una base de datos que posee las frecuencias de más de 9.000 agentes y sustancias -bacterias, virus, parásitos, hongos, vitaminas, minerales...- aplicando luego la terapia adecuada para recuperar la armonía perdida.

Sólo cuando el ser humano comienza a contemplar su realidad de manera global e interactiva obtiene resultados a todos los niveles. Pongamos un simple ejemplo: el conocimiento de la interrelación entre los vientos, las nubes, la presión, la lluvia, y la temperatura, y su cuantificación mediante avanzados programas informáticos nos ha permitido tener una previsión meteorológica cada vez más fiable y con mayor antelación. Sin embargo, siendo ello importante el tiempo no es sino un dato más del complejo ecosistema que es nuestro planeta. Durante los últimos meses la reiteración de fenómenos naturales devastadores -huracanes, terremotos, tsunamis, sequías, inundaciones, temperaturas inhabituales...- han servido para que los científicos pasen de contemplarlos aisladamente al convencimiento íntimo de que todos ellos guardan relación entre sí. Conocer el tiempo que va hacer nos permitirá no mojarnos pero poco nos dirá de forma aislada de la salud de nuestro planeta al que estamos lejos todavía de contemplar como una unidad. De nada nos sirve conocer y tratar de forma aislada el número de hectáreas que se queman, los litros de agua de lluvia que caen por metro cuadrado, los kilómetros de arrecife que se destruyen, el movimiento de la placas tectónicas, las toneladas de anhídrido carbónico que se emiten anualmente a la atmósfera o el tamaño del agujero de la capa de ozono. Todos esos datos precisarían de una valoración conjunta para obtener una imagen global pero real de la salud de nuestro mundo. Solo que probablemente se necesiten para ello sofisticados programas que aún no se han diseñado... y la voluntad de analizarlos en común más allá de especializaciones.
Bueno, pues el mismo problema existe para conocer realmente el estado de ese otro micromundo que es el ser humano. El conocimiento real de la salud pasa para cada vez más investigadores no tanto por conocer la fiebre, el pH, las pulsaciones, la tensión, los parámetros sanguíneos o el estado de un órgano o sistema de manera aislada sino por abrirse a una definición diferente: las diferentes enfermedades, los desequilibrios emocionales, la inestabilidad mental y otros tipos de tensiones son causa, desde esta nueva visión del organismo, de la interacción de ciertas energías en puntos en los que existe un desequilibrio o ruptura. Somos, de acuerdo con esta visión, seres electromagnéticos con modelos de frecuencia que tienen resonancia, reactancia y capacidades autocorrectoras. Un nuevo lenguaje, desde luego, para un nuevo tiempo. A partir de aquí el acercamiento al modelo de salud pasa por diseñar herramientas capaces de interrelacionar todos los procesos que tienen lugar en un organismo a nivel intra y extra celular en forma de impulsos eléctricos, campos magnéticos y frecuencias para darles una coherencia, un sentido y, finalmente, unas pautas que las permitan actuar donde sea preciso a fin de recuperar el equilibrio bioenergético, la armonía integral que caracteriza la salud.
Pues bien, Bill Nelson, singular investigador norteamericano con un amplio conocimiento multidisciplinar -que abarca desde la Física Quántica hasta gran parte de las llamadas Medicinas Alternativas- decidió hace ya muchos años enfocar sus esfuerzos en esta línea desarrollando un programa capaz de globalizar las señales eléctricas de nuestro organismo y a partir de ellas elaborar un prediagnóstico y unas propuestas terapéuticas. El resultado de ese trabajo es el Quantum Xrroid Consciousness Interface–SCIO (QXCI/SCIO),un sistema informático que dispone de más de 250 funciones autónomas algunas de las cuales contienen más de 300 subopciones variables. En conjunto, miles de opciones de prediagnóstico y de terapias posibles basadas en las constantes eléctricas de nuestro organismo. Entendiendo por prediagnóstico la información que suministra el aparato sobre los agentes estresantes que afectan al paciente, sean éstos virus, bacterias, sustancias tóxicas, emociones reprimidas...
Ahora bien, hay que decir que según su propio creador la exactitud médica del dispositivo es limitada –un 84% de fiabilidad- y por consiguiente los datos que ofrece no pueden ser considerados irrefutables. “La capacidad de estimulación eléctrica transcutánea de los tejidos nerviosos –afirma Nelson- permite al Quantum-SCIO usar un eslabón cibernético que orienta sobre las causas de la enfermedad. Además permite eliminar patógenos, advertir de problemas nutricionales, estimular la reparación de heridas, estimular la desintoxicación, resolver alergias, reducir la tensión... y muchas más cosas. Pero la mejor prestación del dispositivo es su capacidad para desbloquear los ‘atascos’ en el flujo bioenergético que son la principal causa de enfermedad. El Quantum-SCIO puede detectar y corregir fallos en el flujo de los meridianos e, incluso, en el sistema energético de las ondas cerebrales. Como puede ayudar a encontrar modos de reducir los síntomas a través de medios naturistas. El objetivo primario de nuestro sistema es estimular al cuerpo para curarse a sí mismo. La reducción de síntomas es pues una prioridad secundaria. Intentamos impedir que la enfermedad progrese. Queremos una curación verdadera y la reducción de síntomas a largo plazo
Para Nelson la capacidad de restauración o curación del cuerpo se basa en la cuantía de la fuerza de vida que puede ser suprimida u obstruida y que contiene un componente eléctrico. Fuerza de vida que viene medida por el llamado Índice de Supresión y Obstrucción a Curar (SOC) en el software Quantum-SCIO y que es el único dato –afirma- que debe ser valorado de tratamiento en tratamiento ya que el resto de los datos, por la naturaleza fractal del organismo, son una referencia limitada. Y es que un cuerpo vivo, según Nelson, funciona como un sistema quántico. Y para analizar un sistema tan complejo la ciencia moderna recomienda usar los sistemas fractales -y no los lineales- inicialmente desarrollados en la Teoría del Caos. Por eso, según explica, no es posible reproducir los resultados. A fin de cuentas los sistemas fractales no son reproducibles ya que siempre existe una nueva reacción de adaptación. De ahí que recomiende a los terapeutas que sus esfuerzos se centren en el análisis de los primeros datos y no en intentar obtener resultados similares en pruebas sucesivas y consecutivas.
Debo reconocer que estoy realmente sorprendido y satisfecho con las prestaciones del Quantum-SCIO -nos diría el doctor Santiago de la Rosa-. Es cierto que el software es muy complicado por la cantidad de datos, pantallas, subpantallas, gráficos e imágenes que aporta sobre el paciente y hay que dedicar muchas horas de estudio al programa pero los resultados, en la mayoría de los casos, son muy satisfactorios. Hasta el momento así lo he constatado en tratamientos tan dispares como la fatiga crónica, la fibromialgia, los desequilibrios energéticos, el estrés, algunos casos de depresión nerviosa, dolores en general, desequilibrios de la flora intestinal, candidiasis, flatulencias, estreñimiento, diarrea crónica e, incluso, un caso de iritis, entre otras dolencias. En estos momentos estoy tratando una cefalea en racimos y a un paciente de cáncer reforzando su tratamiento alopático con biorresonancia. Tenga en cuenta que las patologías que tratamos los médicos naturistas son muy diversas”.

EL QUANTUM XRROID CONSCIOUSNESS INTERFACE–SCIO

Durante las últimas décadas del siglo XX el uso de aparatos capaces de medir la resistencia eléctrica de distintos puntos del organismo se fue haciendo habitual dentro del campo de la medicina alternativa o complementaria, la única que desde los tiempos de la antigua Medicina Tradicional China entiende la importancia del organismo como cruce de energías tangibles. El problema es que muchos de tales dispositivos, además de limitarse a la medición de un único parámetro energético, la resistencia, pueden quedar afectados por el propio estado físico-emocional del terapeuta de una manera inconsciente en el momento de realizar la medición.
El paso siguiente fue pues el desarrollo de dispositivos de biorresonancia, aparatos capaces de medir distintas frecuencias del organismo y devolverlas invertidas para tratar de neutralizar así las frecuencias patológicas. Y puede decirse que el nuevo paso lo constituyen los aparatos como el que en esta ocasión nos ocupa: el Quantum-SCIO. Porque hoy, tras 20 años de investigación en el campo de la tecnología de retroalimentación biológica, es capaz no sólo de examinar el cuerpo realizando una valoración detallada de sus desequilibrios sino también de ayudar a equilibrarlo mediante flujos de energía cargados de información biorresonante.
Para entender mejor su funcionamiento y posibilidades habrá que partir del hecho de que en nuestro organismo, además de la resistencia, existen otros factores eléctricos. Unos con posibilidad de ser medidos -como se hace con la fiebre, la tensión o el pH- y otros calculados matemáticamente a partir de los primeros: la capacitancia, la inductancia, la frecuencia y muchos otros. El voltaje, el amperaje y la resistencia -únicos datos que realmente pueden ser medidos eléctricamente- son en todo caso las bases de esta nueva medicina bioeléctrica. Juntos conforman en el organismo humano el denominado campo trivector. Y es que según Bill Nelson, diseñador del Quantum-SCIO, alrededor de todas las cosas hay un campo trivector, una imagen energética de cada sustancia. Y ese campo trivectorial es la base para detectar la reacción (reactancia) de una persona al campo estático de cualquier sustancia -reactividad electro-fisiológica (EPR)- y actuar por resonancia con ella ya que estos campos pueden neutralizarse.

UN PROCESO INDOLORO Y NO INVASIVO

El proceso es aparentemente sencillo: el paciente es conectado al dispositivo -un ordenador portátil con un complejo programa informático de enormes posibilidades con más de 500 páginas de datos, pantallas y variables- mediante cinco cintas o arneses. Una se coloca en torno a la cabeza y las otras cuatro en muñecas y tobillos. Una vez conectado el programa éste comienza a trabajar en un proceso indoloro y no invasivo que sólo precisa que la persona a testar esté relajada.

La calibración

A continuación el Quantum-SCIO analiza las posibles interferencias derivadas de aparatos cercanos -como móviles, otros ordenadores, cables eléctricos, TV etc.- descartándolas para obtener una valoración lo más correcta y exacta posible del paciente. Es decir, el ordenador se programa para ajustar su interacción trivectorial y que valore sólo a la persona que quiere examinarse. Eso permite que luego, mediante las bandas colocadas en la cabeza, muñecas y tobillos del paciente, se obtengan sólo los datos de voltaje, amperaje y resistencia de éste y no del entorno. Datos a partir de los cuales el programa incorporado calcula matemáticamente -de forma prácticamente simultánea- otros muchos factores como lo reactancia, la capacitancia, la inductancia, la hidratación, la oxidación y la presión eléctrica y fotónica... llegando a un total de 55 mediciones biológicas ¡en una centésima de segundo! Valores que el aparato muestra en pantalla –en lo que se denomina “mapa bioeléctrico” del paciente- mostrando en cifras su estado global de salud.
Después de una agotadora jornada que había comenzado a las 7 de la mañana con un desayuno temprano seguido de un desfile de pacientes hasta las 6 de la tarde –nos contaría el doctor Mauricio Ospina de la Roche, miembro también del Consejo Asesor de nuestra revista- decidí aprovechar al regresar a casa, mientras preparaban la cena, para probar el Quantum que había recibido pocos días antes. Sería la tercera vez que lo utilizaba. Bueno, pues durante la carga del programa existe un paso llamado de ‘calibración’ en el cual el Quantum hace unas primeras mediciones que toman en consideración las posibles influencias que pueda estar recibiendo del entorno el paciente que va a ser analizado. Y durante ese proceso van apareciendo mensajes en la pantalla dando cuenta de lo que va encontrando y corrigiendo. Pues bien, cuál no seria mi sorpresa cuando en uno de los mensajes pude leer –y se lo cito textualmente- lo siguiente: ‘Frente a la pantalla del ordenador hay un hombre hambriento’. Confieso que ese pequeño letrero me dejó tan sorprendido que terminó derrumbando todas mis dudas y el escepticismo que pudiera tener se transformó en entusiasmo al comprender que una de sus cualidades es la de poder identificar las frecuencias vibratorias de los neurotransmisores y, a través de ellos, llegar a diagnosticar el hambre de un terapeuta exhausto. Además me sirvió de aviso suficiente para evitar esas ‘jornadas heroicas’ que se estaban tornando peligrosas para mi salud. Y decidí cambiar los ritmos y mi sistema de trabajo”. 

El examen

El programa de ordenador Quantum-SCIO tarda aproximadamente 3 minutos en calcular la reacción (reactancia) del cuerpo a más de 9.000 ítems de datos que le son presentados de forma individual y que contienen la información digitalizada trivectorial de productos homeopáticos clásicos, plantas, minerales, aminoácidos, enzimas, hormonas, bacterias, hongos, parásitos... y miles de otros compuestos. En solo una prueba o testado se obtienen del paciente ¡más de 65 millones de datos! La información llega al Quantum-SCIO y -sin que el paciente sea consciente de ello- el dispositivo calcula un modelo matemático que refleja en las pantallas el estado energético-físico-emocional de su organismo y cualquier otra cosa que haya detectado en el interior. Por ejemplo, parásitos, hongos, bacterias o virus pero también enzimas, hormonas, huesos dislocados, cavidades en los dientes, células precancerosas... y hasta alteraciones emocionales.
En cierta ocasión, con motivo de la elaboración de este reportaje, acudí a la consulta del doctor De la Rosa con una conocida mía a la que él no había visto nunca a fin de que fuera examinada con el Quantum-SCIO. Bueno, pues después de que el aparato valorara los factores físicos y energético-funcionales –que, por cierto, coincidieron con su historial clínico- el doctor decidió examinar sus perturbaciones emocionales. Pulsó simplemente un link, puso su edad, esperamos unos pocos segundos y entonces apareció un mensaje en la pantalla: “Perturbación por trauma emocional a los tres años de edad”. Sorprendente tal grado de concreción. Miramos los dos a mi amiga que aun estaba situada sobre la camilla con las bandas puestas y percibí fugazmente cómo le cambió el rostro. Poco después desvelaba un dato que ni yo -ni, por supuesto, el doctor de la Rosa- sabíamos: su padre había muerto cuando tenía tres años. Ninguno de los tres salíamos de nuestro asombro.
Agregaré que según Bill Nelson la sofisticación de los datos del Quantum-SCIO y la naturaleza fractal de nuestro organismo –un sistema caótico en el que a cada instante se modifica la situación anterior- hace imperativo usar sistemas complejos matemáticos como base de análisis que sólo un ordenador puede realizar. Es lo que permite que los resultados finales sobre la respuesta del paciente a los modelos trivectoriales de miles de sustancias almacenados en la memoria del programa se desplieguen en una lista fácilmente legible y utilizable que luego puede organizarse y estudiarse de muchas maneras diferentes.

Los programas

Después de realizar los tests -que como ya hemos dicho son indoloros y no invasivos- el propio Quantum-SCIO recomienda qué terapias se adecuan mejor al estado del paciente. Momento a partir del cual el médico o terapeuta puede decidir libremente el protocolo de actuación atendiendo a su historial clínico. Sin embargo, debemos decir que el aparato ofrece ya muchas posibilidades terapéuticas que pueden ser aplicadas automáticamente. Desde tomar la información energético-vibracional del paciente separando la información patológica, invirtiéndola y devolviéndosela al organismo para así neutralizarla hasta utilizar la información digitalizada de más de 350 terapias -energéticas y psicoemocionales- siendo una de las principales la Homeopatía ya que incluye la imagen trivectorial de miles de principios homeopáticos.
Una de las cosas que más me gustan de este aparato –señala el doctor Santiago De la Rosa- es que me ayuda a buscar el remedio homeopático o la planta que necesita el paciente fácilmente ya que las frecuencias de todos los productos homeopáticos y fitoterápicos están incorporadas en la matriz del programa. Cuando la máquina mide los estresantes patógenos y localiza la frecuencia exacta los identifica en rojo en la pantalla y luego yo me aseguro con la documentación médica de si van con su patología. Y la verdad es que suele acertar en un alto porcentaje. Los resultados suelen ser buenos. Tan solo resta decidir la dilución exacta y para ello existe incluso otro programa capaz de indicarte también la potencia o dosis que debe tomar”.
Déjeme hablarle de dos casos concretos y recientes –añadiría el doctor De la Rosa-. El primero fue una mujer que acudió a nosotros desesperada, con una iritis en el ojo derecho que no había podido ser curada por los diversos especialistas que había visitado. La tratamos y después de una sola sesión de biofeedback con el Quantum comenzó a mejorar de manera sorprendente. El otro fue un paciente de 35 años que acudió a nosotros con un serio eczema en la mano derecha. El Quantum diagnosticó que tenía un elevadísimo estrés y a partir de la cuarta sesión comenzó una clara mejoría”.
El médico o terapeuta puede además elegir entre un amplio abanico de opciones: Medicina Ortomolecular, Homeopatía, Homotoxicología, Fitoterapia, Biorresonancia, Electroacupuntura, Terapia Sacrocraneal, Reflexología Electrónica, Cromoterapia, Musicoterapia, Programación Neurolingüística (PNL), Rife, Antiaging, desensibilización a las alergias, ajuste de flujo espinal... y muchas otras más. Todo ello además de recomendar al paciente las pautas de comportamiento más convenientes para su recuperación.
Mis experiencias más significativas y satisfactorias con el Quantum-SCIO–nos diría por su parte Emilia Lozano, especialista en Medicina Tradicional China-las he tenido en depresiones, estados ansioso-depresivos, fibromialgias, traumatismos, esclerosis en placas, ayuda a enfermos de cáncer, estreñimiento, niños hiperactivos, parásitos, cólicos de vesícula biliar, alergias, sinusitis, dolores articulares y musculares de origen idiopático, postoperatorios, pérdida de memoria, degeneración macular, úlceras de estómago y presión arterial. Y últimamente incluso estoy haciendo pruebas con el tratamiento de unos campos de frutales, aparentemente con bastante éxito”. Y es que cabe resaltar que el Quantum/SCIO permite tratar tanto a personas como a animales o plantas; es decir, a los seres vivos en general.
Terminamos indicando que tres son las principales características que a nuestro juicio diferencian al Quantum-SCIO de otros dispositivos electrónicos parecidos:

1) En el proceso de diagnóstico aísla al paciente de las posibles expectativas y pensamientos del médico o terapeuta buscando los datos a velocidades increíbles en su subconsciente. Con este dispositivo no es pues el ordenador el que escoge la sustancia, remedio o terapia más adecuada sino el inconsciente del propio paciente al reaccionar ante los miles que se le ofrecen. La incógnita para el médico es saber en cada caso cómo y por qué reacciona o no ante ella.
2) Está diseñado para detectar las señales más tempranas de tensión, enfermedad, toxicidad, infección y enfermedad potencial. Estos resultados pueden evaluarse con pruebas médicas de confirmación y segundas opiniones para confirmar los resultados probables.
3) Su software ofrece unas posibilidades prácticamente ilimitadas de terapias como propuesta o aplicación directa.

Los testimonios de quienes ya han utilizado este aparato potencian desde luego la sensación de que estamos en el umbral de una nueva manera de entender el ser humano y la medicina: “La utilización del Quantum-SCIO –nos diría Mauricio Ospina- no se limita a una aplicación técnica sino que al involucrar por una parte la voluntad y decisión del paciente de hacerse responsable y partícipe de su salud y, por otra, la disponibilidad de servicio del terapeuta para ser el guía los resultados de las mediciones y de las terapias equilibradoras facilitan el salto cualitativo hacia el encuentro de una terapéutica eficaz, sencilla y evolutiva”.
“Como acupuntora, macrobiótica y fitoterapeuta –nos diría por su parte Emilia Lozano- lo que más valoro del Quantum, además de su fácil aplicación, es la mejora de ánimo del paciente y la permanencia en el tiempo de la recuperación. Y sólo estamos viendo la punta del iceberg porque todo parece indicar que sus aplicaciones serán en el futuro muchas más de las que en la actualidad ya tiene; seguramente se desarrollarán con el tiempo. Por tanto, creo que estamos siendo testigos de excepción de una nueva medicina que comenzó sus investigaciones a finales del siglo XIX y principios del XX, y que es ahora, merced a la tecnología de la que disponemos, cuando puede llegar al gran público de manera significativa”.
“Creo que las posibilidades del Quantum-SCIO son muchas –concluiría aseverándonos en ese mismo sentido el doctor De la Rosa- y sólo estamos comenzando a explorarlas. Es cierto que los dispositivos electrónicos aún no son perfectos y que su éxito depende también en gran parte del conocimiento que de su uso tenga el que los utilice pero ayudan desde luego mucho al clínico. No sólo a diagnosticar de manera diferente sino incluso a tratar patologías energético funcionales con biorresonancia, biofeedback o cualquiera de las otras terapias que permite su software”.
Cabe señalar, por nuestra parte, que de cara al uso de este singular aparato en los países de habla hispana sería conveniente proceder a una adecuada traducción del lenguaje al español dada la complejidad técnica de algunos términos. 

 

Antonio Muro



© 2014 DSALUD.COM
Ediciones MK3 S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9,
28220 Majadahonda, Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
Todos los textos que aparecen en esta web están protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. Queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio o procedimiento sin autorización previa, expresa y por escrito del editor.

   
Usuario
Contraseña