¿Sabía que
las características de nuestro rostro dejan
entrever nuestra personalidad, nuestras capacidades
y aptitudes, nuestro tono vital y la manera
con que afrontamos la vida, si somos optimistas
o pesimistas, si somos o no sinceros, si actuamos
con altruismo o nos corroe el egoísmo... además
de muchas cosas más? Pues todo ello es posible
gracias a la Morfopsicología, una disciplina
de la que en España se conoce más bien poco.
La Morfopsicología intenta abrirse paso en
el mundo académico desde años. En Francia
ya ha llegado a la Universidad como disciplina;
en España se imparten cursos pero sólo en
una escuela privada de Barcelona por Julián
Gabarre Mir, diplomado en Morfopsicología
y Profesor Agregado de la Société Française
de Morphosychologie, estando considerado
uno de los mayores expertos del mundo.
Pues bien, Julián Gabarre acaba de editar
en Flumen una obra que va a permitir a quienes
no dominan la lengua de Moliere introducirse
por fin en una disciplina a la que cabe augurarle
un futuro prometedor. La obra -El rostro
y la personalidad- es un excelente manual
plagado de ilustraciones explicativas que
hacen realmente sencilla y amena la comprensión
de los fundamentos de esta nueva ciencia.
Y por tal motivo quisimos hablar con él.
-¿Qué es exactamente la Morfopsicología?
-Una disciplina que permite conocer la
personalidad de cualquier persona -su inteligencia,
carácter, aptitudes y actitudes- a través
de la observación y el estudio de su rostro
y que ayuda a conocer cuáles son sus mejores
cualidades y qué otras debe potenciar.
-¿Y por qué el estudio del rostro y no
de todo el cuerpo?
-Porque la única parte del cuerpo que generalmente
está siempre a la vista de los demás es el
rostro y éste es, además, la parte morfológicamente
más diferenciada del ser humano, la más delicadamente
modelada, aquella en que la vida de la conciencia
aflora y se refleja en él pudiendo ser observado
por los demás. El rostro es, de alguna manera,
la manifestación primaria del "yo".
-Vamos, que el antiguo dicho de que "la
cara es el espejo del alma" ha resultado cierto...
-Sí, entendiendo alma, etimológicamente, como
el psiquismo de cada persona.
-¿Desde cuándo existe como disciplina?
-El deseo de adivinar lo que se encierra en
el interior del individuo, en su psique y
en su mente, es tan antiguo como la humanidad.
Y, en ese sentido, ya desde los tiempos prehistóricos
los hombres han practicado en alguna medida
una fisiognomía rudimentaria. Pero sería el
doctor Louis Corman, psiquiatra e investigador
francés quien, tras rechazar el dualismo de
René Descartes y aproximarse a las
ideas de Spinoza -para quien cuerpo
y espíritu son las dos caras de una misma
realidad-, crearía la disciplina de la Morfopsicología.
Obviamente, las investigaciones y estudios
que le llevaron a su estructuración son complejas
y resultaría difícil resumir en una breve
entrevista los fundamentos científicos en
los que se basa. Pero puedo asegurarle que
he verificado y constatado personalmente a
lo largo de 21 años sus postulados.
-Y si esta disciplina es ya tan veterana,
¿por qué no se imparte en las facultades de
Psicología y Psiquiatría?
-Lo ignoro. Quizá -dice sonriendo- haya cierto
recelo por parte de la clase dirigente. No
resulta cómodo para nadie -pero mucho menos
para los personajes públicos- que la gente
pueda saber mirándoles sólo a la cara cómo
es uno realmente y no cómo aparenta ser. A
quien no le importa es a quien no tiene nada
que ocultar.
-¿Es una ciencia de aplicación directa?
-Inmediata. Supone un paso radicalmente distinto
al que la Psicología tradicional nos ha acostumbrado
porque, además, nos lleva siempre al origen,
allí de donde surge el carácter. Permite el
diagnóstico del temperamento que dirige nuestra
actividad en el mundo así como el pronóstico
de los procesos de adaptación activo, afectivo
y del conocimiento. Formarse en ella le sería
pues de gran utilidad a médicos, psicólogos,
psiquiatras, periodistas, profesores, maestros,
abogados, jueces, directivos de empresa, comerciales,
expertos en recursos humanos...
A los profesionales de la medicina porque
pueden obtener con ella una información previa
del paciente privilegiada. A los psiquiatras
y psicólogos clínicos porque entenderán mejor
los comportamientos individuales y grupales
del paciente y de su familia y porque la transferencia
del paciente al terapeuta se hace más fácil
y con inmediatez. A los educadores, profesores
y padres porque tendrán así una herramienta
de gran ayuda ya que sabrán cómo orientar
la educación de cada uno de los alumnos o
de sus hijos. Sabrán, por poner un ejemplo,
que un niño con ojos grandes tiene mayor capacidad
de asimilación que la mayoría pero también
que le cuesta más concentrarse por lo que
en la escuela le deberíamos poner en primera
fila y al lado de otro con ojos pequeños y
boca pequeña ya que éste tiene más capacidad
de concentrarse y menos tendencia a hablar,
sobre todo si la boca tiene poco tono.
Y, por supuesto, le es útil a cualquier persona
que desee potenciar sus relaciones familiares,
sociales o íntimas.
-¿Y sirve para orientar profesionalmente
a nuestros hijos?
-A nuestros hijos y a cualquier persona ya
que, como he dicho, se pueden ver las tendencias
naturales de cada individuo, conocer sus mejores
cualidades y capacidades y, por consiguiente,
dónde tendría mayores posibilidades de triunfar
a poco que éstas se estimulen. Con lo que
les ayudaremos a ser más felices. Muchas personas
que me vienen a consultar sobre sus relaciones
con los hijos me dicen: "Si le hubiera
conocido antes habría aprendido a comprender
mejor a mis hijos". En las consultas de
relaciones de pareja ocurre lo mismo.
-Luego es igualmente aplicable al mundo
de la empresa...
-A los expertos en recursos humanos les aporta
grandes ventajas. Porque a la hora de seleccionar
personal se puede detectar desde el principio
si el candidato, por ejemplo, es complementario
con el jefe o con el equipo que va a trabajar.
En las negociaciones colectivas e individuales
también es una herramienta de apoyo importante
puesto que vemos si la persona es influenciable
o no y en qué es influenciable, si en la cuestión
mental, en la emocional o en la instintiva.
Asimismo, si sé qué predomina en cada persona
-el pensamiento, los sentimientos o los instintos-
también sabré cómo motivarla mejor. Algo muy
útil, igualmente, en el caso de los comerciales
y comerciantes ya que les hará obtener mayores
ventas y sabrán fidelizar mejor a sus clientes.
-Estoy pensando en que para escoger pareja
también puede ser interesante...
-Soy consciente de que una pareja de enamorados
es incapaz de escuchar. La pasión es enemiga
de la lucidez y es difícil que una persona
a la que le atraiga otra escuche nuestro consejo.
Por tanto, en estos casos aprendemos generalmente
con los golpes de la vida. Pero deberíamos
recordar que sentirse atraído por alguien
no implica que uno piense de manera similar,
que tenga los mismos gustos, inquietudes,
intereses, aficiones, formación, expectativas...
Además, del otro nos suele atraer inconscientemente
aquello de lo que carecemos y, por tanto,
la atracción se hace por los polos opuestos.
De ahí que cuando decrece la pasión suelan
quedar sólo los antagonismos, que serán fuente
de ruptura. Obviamente, si dos enamorados
supieran algo de Morfopsicología sabrían con
antelación la posible armonía o dificultad
de su relación en el futuro.
Muchas personas me consultan cuál es el fallo
de su relación y se sorprenden cuando les
hago ser conscientes de las tendencias naturales
de ambos, causa de esa desarmonía.
-¿Me puede poner un ejemplo?
-Claro. Mire, si yo soy un hombre pasivo que
tiendo a la comodidad, generalmente me atraerá
una mujer muy activa; y a la mujer muy activa
yo le atraeré porque en mí ve la calma. Pero
cuando llevemos mucho tiempo juntos yo me
preocuparé menos de la conquista y tenderé
a la comodidad, a estar en el sofá; sin embargo,
a ella, le apetecerá -por ejemplo- ir a hacer
deporte o a bailar. En suma, será ella la
que tirará del carro y yo iré montado en él,
lo que poco a poco irá minando nuestra convivencia
existiendo una alta probabilidad de que me
abandone.
Si soy un hombre poco sociable me atraerá
una mujer con necesidad de protagonismo y
representación pero cuando estemos casados,
como yo no necesito ni me gusta ir a fiestas
o actos sociales aunque a ella le fascine,
ello será fuente de discusión y probablemente
de ruptura. Podría seguir pero se haría interminable...
A mi consulta acuden cada vez más parejas
al borde de la ruptura pero haciéndoles conscientes
de sus antagonismos ha habido una comprensión
más rápida y cediendo cada uno algo han hecho
la relación más llevadera; pero sólo con una
justa comprensión.
Hace unas semanas vino un señor con algunas
fotografías de su mujer y me preguntó cuál
era la causa de que no quisiera hacer el amor
con él. Se trataba de un hombre con unos instintos
muy potentes y un cerebro muy racional pero
su zona emocional, sentimental, era prácticamente
nula; o sea, la típica persona asocial. Le
pregunté entonces cuántas veces había regalado
flores a su mujer, cuántas veces se había
sacrificado por ir a una fiesta -a él no le
gustaba ir y a su mujer sí-... Y unas cuantas
preguntas más por el estilo. Se quedó sin
saber qué decir y tomó nota. Luego, más tranquilo,
me llamó para darme las gracias ya que él
no era consciente de sus carencias.
Para que un matrimonio funcione debe haber
afinidades, amor y armonía sexual. Y para
lograrlo es esencial que se sientan en la
"misma longitud de onda". Asimismo, uno debe
entender que el otro, como él mismo, necesita
sus parcelas propias de autonomía.
-¿Con la Morfopsicología se puede saber
si una persona, por ejemplo, es activa, impulsiva,
tenaz o egoísta?
-Sí, se puede saber casi todo: su grado de
inteligencia, su carácter, sus aptitudes,
sus actitudes.... Se puede saber si uno es
activo a nivel intelectual, afectivo o instintivo
y dónde será más generoso en estos niveles.
También podemos deducir el grado de sensibilidad
de cada persona y cómo es su sexualidad; si
es activa, imaginativa y generosa o si es
receptiva, pasiva o egoísta; las tendencias
naturales de fidelidad o infidelidad; qué
tipo de inteligencia tiene: si es lógica,
intuitiva, concreta o abstracta; si es perseverante
o inconstante...
Por ejemplo, hace unas semanas recomendé a
un joven de 1,75 de estatura y 130 kilos de
peso para un puesto de informático (programación
y gestión), un muchacho que había tenido ya
muchas entrevistas y no le contrataban porque
un obeso tiene tendencia a la inactividad
física. Sin embargo, con la Morfopsicología
observamos que a nivel mental era muy activo.
Lo presentamos a la empresa y les dimos las
explicaciones pertinentes ya que tienen confianza
en esta disciplina y el resultado es extraordinario.
Si no hubiésemos sabido Morfopsicología este
hombre, por razones de estética -que hoy tanto
se valoran-, no hubiera encontrado trabajo
a pesar de que es un gran profesional de excelente
rendimiento.
-Empieza a darme la impresión de que la
Morfopsicología puede ser tildada de determinista...
-De ninguna manera: la Morfopsicología no
es determinista. En el ser humano hay influencias
genéticas, medioambientales, sociales, educacionales,
nutricionales, afectivas... Ahora bien, si
el medio ambiente nos cambia, la cara también
nos cambiará; y si nuestro psiquismo cambia,
nuestra cara cambiará. Eso está comprobado.
Saber Morfopsicología puede, pues, hacernos
conscientes de nuestras virtudes y defectos
y, conociéndolas, cambiarlas, mejorarlas o
potenciarlas. Por tanto, la Morfopsicología
no es sinónimo de petrificación sino de evolución,
de educación de nuestra sensibilidad con vistas
a una mayor adaptación al medio.
-¿Y con el libro que acaba de publicar
se puede aprender Morfopsicología?
-Si una persona es paciente puede saber si
la otra se mueve por el pensamiento, por los
sentimientos o por los instintos, si es activa
o pasiva, si es constante o inconstante y
muchas cosas más. Aunque la Morfopsicología
requiere perseverancia.
-¿Y cuáles son las principales características
que se estudian en el rostro?
-En primer lugar, el grado de dilatación o
retraimiento de la cara. En segundo lugar,
la forma; es decir, lo que llamamos el modelado,
que nos indica el grado de socialización y
cómo son nuestros contactos; en tercer lugar,
el tono; y, en cuarto, el marco y los receptores.
Además, hay que estudiar el rostro dividiéndolo
horizontalmente en tres partes: la superior
nos habla de la cuestión cerebral, la media
de la afectiva y la inferior de los instintos.
-¿Qué es un rostro "dilatado? ¿Y uno retraído?
-A grandes rasgos, un rostro dilatado es el
propio de una persona gorda y uno retraído
el de una persona delgada. La persona de rostro
dilatado suele tener la cara ancha (a veces
cuadrada) si se le mira de frente y convexa
si se le observa de perfil. Asimismo, los
ojos son más bien grandes, la nariz respingona,
los labios carnosos y abiertos y la boca grande.
En cuanto a la persona de rostro retraído
diré sólo que sus características son las
opuestas. Pero hay que decir que no existe
el retraído puro.
-¿Y cuántos tipos de rostro tiene establecidos
la Mosfopsicología?
-El tipo de rostro o modelado puede
ser, básicamente, de cuatro clases: redondo,
plano, ondulado o abollado.
Las personas con el rostro redondo
destacan por sus contactos suaves, fácil adaptación
y buena receptividad. Pero su sensibilidad
es lenta en despertar.
Las de rostro plano son personas poco
flexibles y es difícil el contacto inicial
con ellas. La cara refleja la tensión interna.
Las de rostro ondulado son personas
con un alto grado de socialización, gente
con dulzura y que se esfuerza a la hora de
luchar.
Por su parte, las de rostro abollado son pasionales,
conflictivas y de difícil equilibrio. Suelen
tener reacciones bruscas.
-¿Qué es el tono energético?
-Hace referencia al grado de vitalidad de
la persona, a su actitud general ante la vida:
activa o pasiva.
Una persona con tono es extrovertida, activa,
voluntariosa y de carácter influyente y valiente.
Una átona, en cambio, denota falta de vitalidad
y de actividad. Es más pasiva, introvertida,
ansiosa y de mentalidad más cobarde.
Las personas con tono tienen en general rostros
musculosos y firmes sin apenas grasa. Asimismo,
sus órganos sensoriales -boca, nariz, ojos
y oreja- suelen estar más bien expandidos.
Las átonas tienen la carne blanda, fofa, falta
de tensión, caída. Y los receptores dan la
impresión de hundirse.
-¿Y qué es el marco? ¿Y los receptores?
-Cuando hablamos del marco nos referimos al
armazón óseo (frente, sienes, pómulos, mandíbula
inferior y mentón) que acolchan los músculos.
Y nos informa de las energías, las capacidades,
las necesidades humanas. En suma, de la vitalidad
y potencia -sobre todo física- de la persona
así como de su capacidad de realización. Luego,
el tono energético nos dirá si ese potencial
está activado o no. En cualquier caso, tanto
un exceso como una carencia de tono son negativos.
Los receptores sensoriales son, obviamente,
los ojos, la nariz y la boca. Y nos dicen
cómo administramos las energías que tenemos
y cómo es nuestra comunicación.
-Por lo que infiero, el estudio bien hecho
de un rostro no es tan simple... -Ciertamente,
no. Requiere conocimientos, tiempo y experiencia.
Pero se aprende.
LOS ESTUDIOS DE
MORFOPSICOLOGÍA
-En España,
sin embargo, no está reconocida la Morfopsicología
a nivel académico...
-No, aunque en la Universidad de Lille
(Francia) ya se da como asignatura en la Facultad
de Psicología. Nos aguarda una larga lucha
pero estoy convencido de que acabará siendo
reconocida. De hecho, la carrera de Psicología
en España no tiene más de 40 años. La Grafología,
que se admite en los tribunales, tampoco está
reconocida en España. De hecho, en Italia
se creó la Diplomatura Universitaria de Grafología
en 1998.
Así pues, si demostramos la valía de estos
estudios no tendrán más remedio que aceptarlos
ya que es una herramienta muy útil que puede
hacer mucho bien. Bueno, en malas manos también
se puede hacer mucho daño. Por eso debe regularse.
-Y los estudios actuales, ¿qué duración
tienen?
-Tres años. Hasta ahora sólo se podía
Morfopsicología en Francia pero la primera
promoción que ha cursado estudios en nuestro
país se examinará en breve en Barcelona. Y
pronto habrá cursos en Madrid. Eso sí, ya
aviso que el plan de estudios es muy exigente.
José Antonio Campoy
PD: los lectores pueden contactar con
la delegación española de Morfopsicología en
el 93-487 35 45.