¿Es peligroso el Aspartamo?


El aspartamo -cuya nomenclatura internacional es E-951- es el segundo edulcorante artificial más usado del mundo tras la sacarina calculándose que lo consumen habitualmente alrededor de 200 millones de personas. De hecho está presente en más de 6.000 productos, desde la mayoría de las bebidas con gas pasando por los lácteos, la comida preparada, el chocolate, los chicles o los caramelos hasta los productos farmacéuticos. Se supone pues que se trata de una sustancia cuya seguridad está ampliamente testada ya que de lo contrario resultaría inconcebible su uso masivo para endulzar miles de alimentos. Y debo decir que tal era mi convicción hasta hace unas semanas. De hecho así lo manifestaba en mi libro La Dieta Definitiva. Hoy, sin embargo, no estoy ya seguro de ello. Y he rectificado por tanto lo que sobre él decía en la 9ª edición de la obra, ya en imprenta. Hoy no me basta que la FDA y el Comité Científico para la Alimentación de la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea digan que el aspartamo es seguro. Porque hoy sé que la aprobación del aspartamo por la FDA se consiguió tras la intervención del actual ex Secretario de Estado Donald Rumsfeld cuando, siendo en ese momento Jefe Ejecutivo de la compañía que pretendía su aprobación, la G.D. Searle & Co., fue incluido por Ronald Reagan en su equipo de gobierno y lo logró desde su puesto de poder. La misma persona que era también máximo responsable operativo de la compañía fabricante del Tamiflu -la Gilead Sciences Inc.- hasta su nombramiento por George Bush como Secretario de Defensa consiguiendo también su aprobación en cuanto llegó de nuevo al poder. En estos últimos años hemos investigado todo eso a fondo. Especialmente de la mano de nuestro compañero Antonio Muro, autor tanto del esclarecedor texto de denuncia que en el nº 82 publicamos sobre el Tamiflu como del que hoy damos a conocer sobre el aspartamo. Haciéndose eco en este último del reciente estudio de la Fundación Ramazzini para la Investigación y Prevención del Cáncer según el cual un consumo excesivo del mismo podría contribuir a la aparición de linfomas y leucemia, especialmente entre los más jóvenes. Avalando de alguna forma lo que muchos médicos e investigadores independientes afirmaban hace años y que relacionaban el aspartamo, cuando se ingiere o acumula en cantidades importantes, con comportamientos agresivos, desorientación, hiperactividad, entumecimiento de las extremidades, excitabilidad, pérdida de memoria, debilitamiento de la vista, disfunciones hepáticas, oscilaciones severas de humor, degeneración neurológica y cáncer. Es más, un estudio igualmente reciente -fue publicado el pasado 8 de Agosto en el European Journal of Clinical Nutrition- indica que la ingesta excesiva "puede estar implicada en la patogénesis de ciertos desórdenes mentales pudiendo comprometer además funciones emocionales y de aprendizaje". Y es verdad que poco antes del cierre de este número se hacía público otro estudio de la Universidad de Maryland (EEUU) contándonos que el aspartamo es seguro pero en realidad no es sino una "revisión" de datos ya existentes -los mismos que han sido criticados durante décadas por investigadores y médicos independientes- y además resulta que la investigación la ha financiado la compañía Ajinomoto que no es sino ¡el mayor productor mundial de aspartamo! Y claro, ahora sus miembros quieren convencernos de que no lo sabían. Algo que a muchos expertos, como por ejemplo Michael Jacobson -director ejecutivo del Center for Science in the Public Interest (CSPI), una de las más importantes organizaciones de consumidores de Estados Unidos-, les hace sonreír mientras afirma: "En este país consigues lo que pagas". Agregando que a su juicio es obvio que el panel de expertos sabía perfectamente que la industria estaba detrás. Entre otras cosas porque los seleccionados ya habían trabajado como asesores para la industria. Y a ésta, en realidad, le da igual si el montaje es tan burdo que se descubre. Saben que al final lo que importa es que los titulares de los medios de comunicación -increíblemente acríticos- transmitan el mensaje de que el aspartamo es seguro. Evidentemente, en nuestro caso han conseguido lo contrario. Desaconsejamos pues públicamente su consumo. Porque es verdad que no parece que una ingesta pequeña y puntual sea peligrosa para la salud pero no puede afirmarse lo mismo de una ingesta diaria e importante y hoy eso es inevitable porque está ya presente en multitud de productos. En muchos de los cuales, además, hay también glutamato monosódico (E-621), peligroso potenciador del sabor al que nuestro compañero Muro dedicó también un reportaje en el nº 89. Y lo desaconsejamos muy especialmente en el caso de los niños recordando en ese sentido que una buena parte de las bebidas light -especialmente las populares colas- llevan aspartamo. No olvidemos que el número de casos de cáncer infantil sigue creciendo en el mundo y que los "expertos" no saben explicar por qué. No saben… o no quieren.


José Antonio Campoy