50º aniversario del agua dialítica

En 2016 se cumple el quincuagésimo aniversario del descubrimiento por el sacerdote español José Ignacio Martín Artajo de un singular método conocido hoy como Slackstone II que permite convertir agua corriente en agua dialítica y desde hace medio siglo recomiendan numerosos médicos para tratar la gota o artropatía úrica así como las litiasis renal y biliar. Hablamos de un singular y poco habitual método que sin embargo se vende desde hace medio siglo en farmacias -no solo españolas sino de otros muchos países- cuya eficacia han comprobado ya multitud de pacientes. Y es que el consumo de agua dialítica logra disolver los cálculos de riñón y vesícula facilitando su expulsión y evitando que se formen de nuevo además de ayudar a reducir los niveles de ácido úrico. Es más, ayuda a prevenir los depósitos cálcicos en las arterias previniendo la arteriosclerosis. Sin efecto secundario alguno.

El método es simple: basta introducir en un recipiente con agua una ampolla de cristal que contiene cristales de cloruro de sodio y cloruro de litio debidamente tratados para que merced a los pequeños campos electrostáticos que éstos generan se “descoloquen” ligeramente en el agua corriente los átomos de hidrógeno y oxígeno dando así lugar al agua dialítica.

Como en su día se explicó en la revista -lea en nuestra web (www.dsalud.com) el reportaje que apareció en el nº 44 con el título Las sorprendentes propiedades terapéuticas del agua dialítica– la nueva posición de los átomos da al agua mayor energía, una mayor constante dieléctrica y mayor poder para disminuir las fuerzas de cohesión de los elementos cristalinos que se encuentren en el organismo en el que se introduce así como mayor capacidad para disolver sales minerales. Tras ingerirla el agua dialítica se incorpora al torrente circulatorio y se desplaza formando parte de la sangre y los fluidos del organismo. Si éstos están concentrados la utilización de agua dialítica potencia el gran disolvente universal que es el agua mejorando la solubilidad que de por sí ésta tiene. De hecho es capaz de…

…disgregar los pequeños cálculos -agregados cristalinos- que existan en el organismo (cálculos renales, biliares, etc.).

…eliminar las capas más superficiales e indefensas de los cálculos -los vértices y aristas- favoreciendo su expulsión.

…romper los cálculos grandes en piedras más pequeñas y después en arenilla que puede ser expulsada sin apenas dolor.

…liberar las células de los endotelios que recubren los conductos urinarios de los depósitos microscópicos de sales cálcicas evitando que al perder elasticidad aparezcan más cálculos.

…aumentar la solubilidad de las sales minerales que circulan por la sangre y la orina -especialmente las cálcicas- evitando que precipiten y constituyan nuevos cálculos o incrementen el grosor de los existentes.