Sanidad autoriza la comercialización de 60.000 vacunas de la meningitis B

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) autorizó en noviembre pasado  la comercialización de 60.000 dosis de Bexsero, la vacuna de la meningitis B que comercializa GlaxoSmithKline (GSK) -es la única aprobada por la Agencia Europea del Medicamento-, tras la decisión del Ministerio de Sanidad de autorizar su venta en farmacias -hasta ese momento era de uso hospitalario- a partir del 1 de octubre. Es más, se ha permitido su venta con una caducidad inferior a seis meses, algo no habitual. Y se hizo por presión del Consejo General de Farmacéuticos alegando que en los últimos meses murieron en dos poblaciones gallegas tres personas afectadas de meningitis B y ante la nueva e injustificada alarma promovida por unos medios de comunicación que siguen sin aprender de las lecciones del pasado reciente y aseguraron que muchos padres españoles, aterrados, estaban yéndose a Portugal a comprarla.

Es cierto que la meningitis es una enfermedad infecciosa grave -provocada por virus o bacterias- que en algunos casos puede llevar a la muerte y todos los años hay algún caso letal pero eso no justifica una vacunación masiva. Entre otras cosas -peligros de la vacuna aparte- porque hay medios eficaces para afrontar la enfermedad; entre ellos tomar simplemente el inocuo y barato cloruro de magnesio en su etapa inicial como nuestro director explicó en el editorial del nº 186. Además la eficacia clínica de Bexsero no se ha evaluado con ensayos clínicos. La propia Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) elaboró un informe sobre ella en el que afirma que no se justifica su uso masivo.

En suma, Bexsero es la primera vacuna que se comercializa en España sin que existan datos fiables de su presunta eficacia clínica así que los padres españoles que la usen están permitiendo que sus hijos hagan de cobayas humanas. Una vez más, deplorable.