En recuerdo del Dr. Javier Rodiño

 

Javier Rodiño Benito, médico, amigo y colaborador de la revista desde su fundación falleció el pasado día 30 de Julio en el Hospital de San Juan de Dios de Santurce. La noticia, lamentablemente, nos ha llegado muy tarde –achacamos equivocadamente su silencio a alguno de sus viajes por Iberoamérica- y por eso no hemos podido informar antes a nuestros lectores.
Andrés de la Portilla, una de las personas que tuvo la fortuna de conocerle más de cerca, nos ha enviado unas líneas de sincero homenaje que no dudamos en hacer llegar a nuestros lectores. Hacemos nuestras sus palabras.
“Me es muy difícil escribir estas líneas de homenaje a Javier sin sentir un gran dolor y congoja por su muerte. Fue uno de los médicos pioneros en España en el tratamiento del Sida con terapias naturales alternativas e investigador de campo de los tratamientos no agresivos y no tóxicos para luchar contra este “síndrome” del que aún se desconoce tanto y que se ha convertido en una de las mayores pesadillas para la salud pública mundial.
No dudó en desplazarse hasta donde hiciera falta para traer a España cualquier tratamiento que pudiera curar y aliviar el dolor de sus pacientes. No escatimó esfuerzos, ni trabajo, ni desvelos, ni disgustos o molestias con tal de ayudarles. Por eso terminaron siendo sus amigos, su familia, su comunidad terapéutica. Costeando siempre con sus limitados recursos todo ese trabajo de investigación personal y directa. Nunca recibió financiación de nadie para esa inmensa labor. Su generosidad y entrega a la medicina no tuvo límites. Los que le conocimos sabemos de la bondad y del sacrificio que hacía. Así, llegó hasta el límite de cobrar cantidades mínimas -y muchas veces nada- a los enfermos. Algo que hacía a pesar de que en ocasiones no tenía ni para comer.
Se interesó pronto por el VIH y por cómo ayudar a quienes lo padecían. Era un tema que nos había golpeado muy duro a todos. En nuestra conciencia, en nuestra sensibilidad y en nuestro corazón se había convertido en una durísima realidad. Ambos nos dimos cuenta de que había que actuar porque muchos compañeros y amigos se iban e iban y no teníamos nada que ofrecerles. Sentimos la necesidad de ser solidarios, de buscar apoyo mutuo e información. Piénsese que hablamos de los años ochenta, cuando hablar de SIDA causaba temor en el colectivo cercano. Eran días de búsqueda y desesperación tratando de encontrar una salida a esta gran emergencia.
Fue así como conocí a Javier, a través de un grupo de afectados de Madrid. Y enseguida me di cuenta de que era el hombre que necesitábamos para la lucha de arrebatarle vidas a la muerte que producía aquella selectiva y discriminatoria enfermedad. Javier fue un solidario radical lleno de humanidad que luchó hasta el paroxismo y que le ha costado su propia salud, por dar amor a todos los que le buscaron.
Cuando organizamos la primera conferencia sobre SIDA y medicinas alternativas en Madrid le presenté como un médico de cuerpo y de alma. En los últimos tiempos trabajaba en la formación de una cooperativa de consumo para dar productos baratos y asequibles a sus pacientes. Mientras, continuaba desarrollando la terapia de Sodi Pallarés –a quien entrevistó para esta revista (ver el nº 20)- a fin de estimular la producción de moléculas de ATP con los campos magnéticos pulsantes. Un trabajo terapéutico que complementaba con la terapia de hipertermia de Indiba. Al tiempo, proporcionaba a sus pacientes la vacuna con antígenos de la orina que se fabrica en México.
Por último, con el fin de que sus pacientes sepan que hay otros médicos, amigos de Javier que siguen su misma filosofía y pueden ayudarles, me gustaría pedir a la revista que me permita apuntar un par de nombres y teléfonos de referencia. Es el caso de los doctores Manuel Campón (676-30.30.92) y Manuel Garrido (986-30.51.97).
Termino expresando mi convencimiento de que el mejor homenaje que podemos hacer a Javier es continuar con su trabajo, que no se pierda y que podamos seguir poniendo a disposición de todos cuantos recursos terapéuticos y del conocimiento estén a nuestro alcance.”
Javier, ojalá que desde donde estás puedas recibir la energía de nuestro agradecimiento emocionado.