La fructosa aumenta el riesgo de sufrir diabetes tipo 2

Hace unas décadas, tras constatarse los problemas de salud que provoca la glucosa, en muchos países se optó por sustituirla por la fructosa -el azúcar de la fruta- al considerarse ésta más sana. Lo que hizo que hoy esté masivamente presente en bebidas y alimentos preparados y envasados de todo tipo. Pues bien, un reciente estudio efectuado con consumidores de 42 países y publicado en Global Public Health indica que el consumo de jarabe de maíz -de alto contenido en fructosa- parece aumentar el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Un problema sobre todo para países como Estados Unidos donde la fructosa empezó a usarse como endulzante industrial hacia 1960 y en 1990 se usaba ya en el 40% de las bebidas y alimentos. De hecho el International Journal of Obesity relaciona ese masivo consumo con el brutal aumento de la obesidad en aquel país donde ésta afectaba al 15% de la población en 1970 y hoy es obeso casi ¡el 60%!
Samara Nielsen, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte, publicaría de hecho un artículo en 2004 en el American Journal of Clinical Nutrition en el que responsabilizó a la fructosa industrial de la actual epidemia de sobrepeso y obesidad entre los estadounidenses.
Por nuestra parte recordamos al lector que en el nº 154 de la revista publicamos un artículo con el título El exceso de ácido úrico se debe también ¡a la fructosa! –puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com- en el que explicábamos que si bien la relación entre la gota, los altos niveles de ácido úrico en sangre y la ingesta de alimentos ricos en purinas se conoce desde hace un siglo ahora sabemos que hay otro nuevo e insospechado factor de riesgo: ¡la fructosa!, presente hoy de forma masiva en tartas, dulces, pasteles, bollería, helados y, sobre todo, en zumos, refrescos y gaseosas. Porque un consumo elevado de fructosa hace subir rápidamente el nivel de ácido úrico en sangre pero es que su ingesta habitual puede tener además consecuencias más serias ya que está constatado que es una de las principales causas de las enfermedades metabólicas.