La música y el baile fomentan la creatividad de los niños autistas

 

Entre los jóvenes intérpretes que actuaron recientemente en la Royal Opera House del Covent Garden de Londres había 13 niños y niñas autistas o con síndrome de Asperger, una forma aguda de la enfermedad. Este acto era la culminación de 10 fines de semana en los que los niños habían aprendido música, dibujo, movimiento escénico y baile. El objetivo de este proyecto pionero -apoyado por el Departamento de Educación de la Royal Opera House en colaboración con Turtle Key Arts, una empresa especializada en educación artística para niños y jóvenes discapacitados- era no sólo desarrollar las capacidades artísticas de los jóvenes sino además darles más confianza en sí mismos, enseñarles a coordinar sus movimientos y fomentar su capacidad de comunicación y de relación, áreas en las que más dificultades tienen las personas autistas. Los 13 participantes -todos ellos de 10 a 14 años- fueron elegidos entre 60 aspirantes que habían demostrado un interés especial en alguno de los campos artísticos reseñados. La mitad de los niños procedían de escuelas normales y el resto de escuelas especiales. Jon Petter, director musical de las clases, afirma que el objetivo era “que los niños improvisaran con nosotros para crear mundos sonoros. La mayoría de ellos saben música pero quería que trabajaran sin notas para conseguir un ambiente más cordial e imaginativo que excitara la imaginación de los niños y en el que participaran también los músicos y bailarines”. Finalmente, cada niño representó diversos papeles -algunos hablados y otros mudos- y de esas representaciones se extrajeron los 50 minutos que formaron la apoteósica representación final.
Más información en: Paul Ree.: paul.reeve@roh.org.uk
Jane Samuels.: turtlek@globalnet.co.uk