Las organizaciones médicas de España y Portugal se alían contras las pseudoterapias

El Consejo General de Colegios de Médicos de España (CGCOM) y la Ordem Dos Médicos de Portugal (OM) firmaron en enero pasado una declaración conjunta sobre las llamadas «pseudociencias y pseudoterapias» en la que piden de forma expresa su prohibición y exclusión de los sistemas sanitarios de ambos países y se consideren «prácticas que atentan contra la salud pública y la seguridad de los pacientes». Y pidieron asimismo a las administraciones que actúen contra ellas ya que son perjudiciales para los ciudadanos. «Entendemos por pseudoterapia (falsa terapia) -explican- toda aquella oferta de cura de enfermedades o alivio de síntomas o mejora de la salud utilizando procedimientos, técnicas, productos, remedios o sustancias basadas en creencias o criterios que no disponen del respaldo de la evidencia científica disponible en la actualidad, ni han sido validados en su eficacia, efectividad, calidad y seguridad mediante el método científico convencional presentándose falsamente como científicas (pseudociencia/falsa ciencia)».

La declaración consta de 10 puntos en los que además de peticiones de mero sentido común se afirman cosas como que los sistemas de salud europeos «están basados en la Medicina Científica convencional»,  que «el acto propio de la profesión médica es todo aquel acto lícito que realiza el profesional titulado médico para la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mediante la utilización del método científico experimental propio del arte médico formal que se imparte en las facultades de medicina», que como «las pseudoterapias y pseudociencias ofrecidas por sanitarios y no sanitarios constituyen una oferta terapéutica sin el apoyo científico necesario para avalar su validez ni utilidad presentándose ante la sociedad con falsa apariencia científica y pretendida finalidad sanitaria los actos de divulgación y utilización de las mismas han de ser denunciados por constituir un fraude sanitario» y, finalmente, que nuestros representantes políticos deben «legislar para combatir tanto las pseudoterapias y pseudociencias como los actos o movimientos que las promueven».

En suma, los actuales representantes de los médicos -a los que por cierto no se ha consultado- quieren que la medicina farmacológica convencional tenga la exclusiva de tratamiento de los enfermos y se persiga legalmente a todos quienes utilizan otras formas de afrontar los problemas de salud así como a quienes anuncien lo que hacen y a los medios de comunicación que se hagan eco de sus actividades. Y todo ello alegando que la suya es una «medicina científica» basada en el «método científico», falacia que no se sostiene en absoluto. Lamentable.