Las velas y el incienso contaminan el aire del interior de las iglesias 

 

En el aire de las iglesias en las que se queman de forma habitual velas e incienso hay gran cantidad de radicales libres, numerosos hidrocarburos aromáticos policíclicos –sustancias cancerígenas- y niveles de entre 600 y 1.000 microgramos por metro cúbico de PM10 (nombre que designa a la materia particulada fina, principal componente de la contaminación ambiental y que está formada por partículas sólidas con un diámetro de menos de 10 micrones). Es decir, una cantidad entre 12 y 20 veces mayor de la permitida por la Unión Europea. Las PM10 pueden penetrar hasta los alvéolos y desencadenar varias patologías. Así lo revela en un artículo publicado en European Respiratory Journal Theo de Kok, investigador de la Universidad de Maastricht (Holanda). La investigación se desarrolló midiendo la contaminación del aire de una iglesia tras quemarse en ella velas durante nueve horas.