Nace la “tercera generación” de biomateriales para uso terapéutico

Con ellos, los propios genes repararán y regenerarán los tejidos

La próxima generación de biomateriales –la tercera ya-  ayudará al cuerpo humano a curarse mejor estimulando las células para que ellas mismas reparen y regeneren los tejidos. Eso es al menos lo que afirma un equipo de científicos británicos que ha dirigido el descubrimiento de una familia de genes osteoplásticos (creadores de hueso) que se pueden regular mediante materiales bioactivos. Los directores del equipo, los profesores Larry Hench y Julia Polak -del Imperial College de Londres- creen que este avance marca el principio de una nueva era de biomateriales.
«La ventaja de este nuevo enfoque es–afirma el profesor Hench- que son los propios genes del cuerpo los que controlan el proceso de reparación de los tejidos. El resultado se parece a los tejidos naturales porque su estructura está viva y se adapta al entorno fisiológico. Ésta es la base científica para seguir diseñando una nueva generación de biomateriales activados por los genes y adaptados específicamente a determinadas enfermedades de los pacientes”.
Según los autores del estudio, este descubrimiento permite pensar en un futuro en el que, para reparar los tejidos, sólo haya que implantar una cantidad perfectamente calculada de ingredientes químicos del biomaterial y no el propio material completo. “Al diseñar un armazón molecular muy específico para reparar según qué clase de tejido y utilizar una cirugía mínimamente invasiva para implantarlo, la técnica podría tener muchas aplicaciones clínicas. Sería posible, incluso, diseñar una nueva generación de biomateriales ‘genoactivos’ adaptados no sólo a distintas enfermedades sino a cada paciente en particular”, explicaron.
Esta tercera generación de biomateriales mejora los resultados ya obtenidos con las dos anteriores. La primera, desarrollada durante las décadas de 1960 y 1970, utilizaba materiales para implantes en el cuerpo humano a fin de conseguir unas propiedades físicas que se parecieran a las de los tejidos sustituidos y con el mínimo rechazo por parte del huésped. En la segunda generación la intención fue obtener tejidos bioactivos que pudieran provocar una acción o reacción controladas del entorno fisiológico. La tercera trata de combinar esas dos propiedades, es decir, la reabsorción y la bioactividad para que, una vez implantado, el nuevo material ayude al cuerpo a curarse solo.
Más información en: Larry Hench:  l.hench@ic.ac.uk