Sanidad retira el adelgazante Depuralina alegando posibles efectos adversos

Nueva cacicada de Sanidad

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) instó a primeros del pasado mes de abril a las comunidades autónomas a que procedieran a retirar del mercado un adelgazante –Depuralina- comercializado por la empresa Cátaro-Nopal S.L. “por las irregularidades detectadas en la inscripción de la empresa en el Registro General Sanitario de Alimentos e Industrias Alimentarias”. La excusa -alegando el llamado Principio de Precaución– fue que las autoridades portuguesas comunicaron el 2 de abril a través de la Red de Alerta Europea para Alimentos (RASFF) la sospecha de que el producto“podría haber producido efectos adversos (anafilaxis y hepatotoxicidad) en tres consumidores” que tuvieron que ser ingresados… aunque no se tenía constancia de que existieran afectados en España.
Ahora bien, dicho esto no es menos cierto que las razones alegadas por el Ministerio no son admisibles. El hecho de que la empresa que comercializaba el producto –Cátaro-Nopal- no estuviera inscrita en el Registro General Sanitario de Alimentos (RGSA) no hace que su actividad sea ilegal como no lo es que los datos registrales de las empresas colaboradoras –Ecología, Nutrición y Salud y ANUR-  no coincidieran con las actividades que desarrollaban. Afirmar pues que  eso  afectaba “al nivel de confianza que cabe depositar en los productos que elabora y comercializa” la empresa es una aseveración gratuita y no justifica que de la inmovilización cautelar inicial restringida a dos lotes la agencia decidiera “la inmovilización del resto de los productos de la empresa”. A nuestro entender se trata de un nuevo caso de prevaricación. La retirada de un producto del mercado sólo es admisible legalmente cuando existe “un peligro grave e inminente para la salud”. No sólo “grave”. No sólo “inminente”. Ha de ser “grave e inminente”. Y es obvio que no es el caso.
Lo acaecido no puede ser más que objeto de una simple falta administrativa y las decisiones legales tomadas son pues manifiestamente contrarias a la ley.
Lo singular es que además, por si el ridículo no fuera ya suficiente, el ministro portugués de Agricultura, Jaime Silva, decidió pocos días después levantar en su país la suspensión cautelar de la venta de Depuralina porque tal acción no la justificaba la existencia de nueve casos de posibles reacciones cuando les consta que en su país el producto lo habían consumido ya unas 130.000 personas sin problema alguno.
Depuralinaes un compuesto natural rico en fibra y fabricado a base de linaza, salvado de trigo, salvado de avena, alcachofera, diente de león, nopal, manzana, pomelo, naranja, piña, Psyllium husky y probióticos (bifidobacterium infantis, bifidobacterium lactis, bifidobacterium longum, enterococcus faecium, lactobacillus acidophilus, lactobacillus paracasei, lactobacillus plantarum, lactobacillus salivarius y lactococcus lactis) elaborado para limpiar el hígado y filtrar sustancias tóxicas del organismo de forma natural pero no es menos cierto que la forma en que se anunciaba –a juicio de esta revista al menos- era a todas luces exagerada. Dicho lo cual agregaremos que la propia empresa fabricante ha reconocido que quizás se haya podido producir efectivamente algún caso de intolerancia o alergia, por ejemplo a la linaza, al trigo o a la avena, algo poco habitual mas posible- pero eso no produce una intoxicación hepática y además el número de casos reportados en ese sentido es ínfimo.
Es obvio que Sanidad sigue regida por incompetentes.