Sanidad retira de la venta varios fármacos contra la gota

Tras detectarse reacciones hepáticas graves

La Agencia Española del Medicamento ha retirado de las farmacias diversos fármacos que se venían usando para tratar la hiperuricemia -altas concentraciones de ácido úrico en la sangre- y la gota severa… tras saber que producían  daños hepáticos graves. Es el caso de todos los que contienen como principios activos la benzbromarona (Urinorm), la benziodarona (Dilafurane) y las asociaciones de benzbromarona con alopurinol (Acifugan y Faxcilit). Pero como son los únicos fármacos uricosóricos -que promueven la secreción del ácido úrico a través de la orina- disponibles en España han decidido mantener uno de ellos – el que contiene benzbromarona- “para un grupo reducido de pacientes en los que es estrictamente necesario” al disponerse “de otro fármaco alternativo. Casos en los que el paciente deberá dar antes de tomarlo su “consentimiento informado. Es decir, que si se producen efectos graves no deseables no asumen responsabilidad alguna. Sólo que quizás sea verdad que no existen “fármacos” alternativos pero, ¿por qué ocultan que sí existen otros métodos naturales -carentes de riesgo encima- para tratar ese problema?
La decisión es vergonzosamente tardía y lamentable. La propia agencia reconoce que desde 1994 tenía constancia de la existencia de reacciones hepáticas graves asociadas a la administración de benzbromarona -algunas con desenlace mortal- y que eso motivó “diversos cambios en la información del producto”.
En cuanto a la benziodarona, la agencia reconoce también que España era el único país europeo donde se comercializaba. La benziodarona es un principio activo similar a la benzbromarona diferenciándose básicamente en que su molécula contiene yodo y ello “puede dar lugar además –según reconoce la propia agencia– a la aparición de trastornos tiroideos”. ¿Por qué se permitía entonces su comercialización en España cuando en los demás países de nuestro entorno estaba prohibido?
¿Cuándo van a investigarse las escandalosas actuaciones de la Agencia Española del Medicamento de los últimos años? ¿Hasta cuándo van a gozar de impunidad sus responsables amparándose en la falacia demagógica de que actúan por nuestro bien y para proteger la salud pública? Hay ya indicios más que suficientes como para que la Fiscalía General del Estado actuase de oficio.