UNA EMBARAZADA QUEDA CIEGA AL INTERRUMPIR LA MEDICACIÓN QUE PRECISABA PARA NO PERJUDICAR A SU BEBÉ

No se arrepiente de ello

Julie Murph, una británica de 38 años, ha quedado ciega como resultado de la interrupción del tratamiento que seguía para tratar la retinopatía diabética cuando los médicos la dijeron que la medicación podía afectar al bebé que llevaba en su vientre.
La joven asegura que no se arrepiente de haber tomado una decisión tan dura. Su gestación, unida a la diabetes que padecía, provocó la retinopatía por la que comenzó a ser tratada para evitar que las venas de sus ojos estallaran y cuando los especialistas la advirtieron de los efectos adversos del tratamiento tuvo que elegir entre ella y la salud del bebé que esperaba.