Recetar a niños con Hiperactividad metilfenidato (Rubifen) no se justifica


EL LABORATORIO QUE COMERCIALIZA EN ESPAÑA EL FÁRMACO RUBIFEN, RECETADO A NIÑOS CON HIPERACTIVIDAD, NIEGA QUE SEA "UNA DROGA ADICTIVA E INÚTIL QUE ADEMÁS INCITA AL SUICIDIO".

Guillermo Rubió Badia,en su calidad de Apoderado de Laboratorios Rubió, empresa que comercializa en España el fármaco Rubifen, nos hizo llegar por burofax el pasado día 18 de Abril un escrito en el que alegando el Derecho de Réplica y Rectificación requería que publicáramos la siguiente nota:
"Sr. Director: el artículo “El Metilfenidato, fármaco con el que se trata la hiperactividad, es una droga adictiva e inútil que además incita al suicido” publicado en el número 80 de la revista Discovery DSALUD se rectifica en los términos siguientes:

-Con respecto a la afirmación del título:

“En España se comercializa como Rubifen y Concerta
El Metilfenidato, fármaco con el que se trata la Hiperactividad, es una droga adictiva e inútil que además incita al suicidio”.

"No existe evidencia científica alguna que demuestre o sugiera que la especialidad farmacéutica Rubifen, cuyo principio activo es el Metilfenidato, sea una droga adictiva, inútil y que incite al suicidio".

-Con respecto a la afirmación contenida en la página 44, margen superior izquierdo: 

“Es cada vez mayor el número de niños y adolescentes diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que son tratados farmacológicamente con Metilfenidato (Rubifen y Concerta) sin que sus padres sepan que esos medicamentos causan adicción e incitan a comportamientos suicidas”

"El Metilfenidato comercializado en España como Rubifen cuenta con la oportuna autorización de comercialización concedida por las autoridades sanitarias competentes que han evaluado su calidad, seguridad y eficacia sin que exista constancia de que su administración cause adicción e incite a comportamientos suicidas".

Atentamente, 

Guillermo Rubió Badia
Apoderado
LABORATORIOS RUBIÓ, S.A. 

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NOTA DE LA DIRECCIÓN

Hemos decidido publicar la carta que antecede a estas líneas a pesar de que el número 80 de la revista corresponde al mes de febrero, ésta salió a la venta a finales de enero y el texto se subió a nuestra web –www.dsalud.com– el 1 de marzo y, por consiguiente, se presentó fuera de los siete días de plazo que marca la ley (dos meses y medio tarde en el caso de la revista impresa y más de un mes tarde en el de la web). Y lo hacemos a pesar de que se limita a "rectificar" ¡el título y un sumario! Sobre la entradilla y el artículo en sí no dice el laboratorio ¡ni una palabra! Lo que indica que todo lo que se cuenta en él es periodísticamente impecable y cierto. Por otra parte su "rectificación" consiste en decir que no hay "evidencia científica" de que el fármaco sea "una droga adictiva e inútil que incite al suicidio" y que como fue aprobado por la FDA "está constatada su calidad, seguridad y eficacia". Pero bueno, ¿sabe ese laboratorio cuántos fármacos aprobados por la FDA que se han vendido en todo el mundo durante años tuvieron luego que ser retirados del mercado porque se demostró que provocaban graves daños en la salud y en la vida de quienes los tomaban? ¿Y cuántos laboratorios han tenido que afrontar -y siguen afrontando- pleitos y sentencias condenatorias por ello? La aprobación de un fármaco por la FDA no significa hoy gran cosa ni desde el punto de vista de la calidad, ni de la eficacia, ni de la seguridad. Los hechos lo demuestran sobradamente. Por otra parte, en Discovery DSALUD tenemos muy claro que nuestra obligación como periodistas es informar a la ciudadanía de los hechos que afectan a su salud y a su vida -máxime cuando se trata de niños- dando cabida en sus páginas todo dato u opinión de quienes por profesión, actitud, conocimiento, formación, prestigio y ética merecen respeto. Y las afirmaciones que se hacen sobre el fármaco que ustedes comercializan –Rubifen– no son nuestras. Nosotros nos limitamos a recogerlas. Que otros las silencien es su problema. Y como quiera que ustedes no aportan un sólo dato para negarlas vamos además a ampliarlas en este número. ¿Quieren más nombres y datos sobre las afirmaciones que niegan? Hemos pedido a nuestro compañero Antonio Muro que se las ofrezca. A ustedes y a nuestros lectores. Por cierto, terminamos instándoles públicamente a que envíen a esta revista la documentación que pruebe inequívocamente que el Rubifen ha logrado curar un sólo caso de hiperactividad en el mundo

Ya que Laboratorios Rubió -que en España vende el fármaco Rubifen– se empeña en afirmar que no existe evidencia científica alguna que demuestre o sugiera que el metilfenidato (comercializado como Ritalin y Concerta en Estados Unidos y como Rubifen y Concerta en España) es “una droga adictiva e inútil que además puede incitar al suicidio”, a lo ya publicado en el número 80 de la revista agregamos nuevas consideraciones.

 


 

RECETAR A NIÑOS CON HIPERACTIVIDAD METILFENIDATO (RUBIFEN) NO SE JUSTIFICA

Es evidente que los miles de pacientes que durante meses tomaron el antiinflamatorio Vioxx antes de morir estaban convencidos de hacer lo correcto siguiendo las indicaciones de sus médicos (vea en la sección de Reportajes de nuestra web –www.dsalud.com– el artículo de denuncia que publicamos al respecto). Merck Sharp & Dohme,el laboratorio que lo comercializaba,esperó y esperó hasta que las evidencias sobre la gravedad de sus efectos secundarios no pudieron ser ocultadas por más tiempo. Fue entonces -y sólo entonces- cuando se decidió a retirar el medicamento del mercado. Después -durante las comparecencias que tuvieron lugar ante una comisión creada al efecto en el Congreso de Estados Unidos- se supo que altos responsables del laboratorio habían sido avisados reiteradamente sobre la gravedad de los potenciales efectos secundarios.

Hoy, en España, más de un millar de mujeres con graves problemas neurológicos han llevado a los tribunales a Sanofi Aventis, laboratorio que comercializaba Agreal (vea en nuestra web el artículo publicado sobre ello en el nº 82 de la revista), un medicamento recetado durante décadas para aliviar los síntomas de la menopausia que fue retirado del mercado por la Agencia Española del Medicamento hace sólo unos meses precisamente por constatarse sus graves efectos secundarios. Incapaces de asociar durante años sus padecimientos con el medicamento porque nadie los puso bajo sospecha ni tuvieron acceso a las voces críticas a su uso cientos de miles de mujeres siguieron consumiéndolo por recomendación de sus médicos hasta que, también en este caso, la información sobre la gravedad de los efectos secundarios terminó por abrirse paso.

Podríamos hablar también del Lipobay y de muchos otros medicamentos que en los últimos años terminaron retirándose del mercado después de haber estado consumiéndose durante meses o años, pero, ¿llegaremos a saber algún día qué ocurrió con quienes los consumieron? Lo dudamos.

Y cabe preguntarse: si quienes los tomaban hubieran sido conscientes de los riesgos que asumían y de las opiniones críticas que otros investigadores ajenos a los fabricantes mantenían sobre los mismos, ¿se habrían evitado muchas muertes o daños? Probablemente. ¿Si alguna publicación independiente les hubiera permitido tener una visión crítica, otra que no fuera la oficial, sobre los medicamentos que consumían no se hubieran evitado riesgos? Seguro.

Pues bien, en el reportaje que publicamos en el número 80 de la revista sobre el cada vez mayor número de niños y adolescentes diagnosticados de Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) quisimos desvelar a nuestros lectores una realidad que normalmente no se les cuenta en las revistas más convencionales, programas de televisión, consultorios médicos o páginas web especializadas. Y que no es, en resumen, sino que existen científicos, investigadores y padres que sostienen que el TDAH –síndrome o conjunto de síntomas de etiología desconocida pero justificables en muchos casos y no siempre por razones neurológicas- no es una "enfermedad". Y que por la misma razón los medicamentos utilizados, según la visión crítica del problema que como periodistas nos limitamos a transmitir a nuestros lectores, no sólo no son útiles sino que por su propia naturaleza pueden provocar graves efectos secundarios en los niños y adolescentes. Al punto de que en algunos casos puede llevarles a la muerte.

La reacción del laboratorio que comercializa en España el producto ha sido visceral negando todo e intentando descalificar así nuestro trabajo. Y es que en nuestro país sigue siendo costumbre inveterada intentar cargarse al mensajero. Sin embargo nosotros nos hemos limitado a trasladar a nuestros lectores una polémica que está viva entre científicos de todo el mundo.

EL METILFENIDATO ES UNA DROGA 

Queremos por ello repasar para nuestros lectores las afirmaciones que se realizaban en nuestro artículo con algunas de sus fuentes correspondientes. Sin lugar a dudas la parte más llamativa del mismo es la afirmación en la que aparecían juntas las palabras droga, inútil ysuicidio. Pero parecen olvidar quienes se rasgan las vestiduras que un titular, por definición, no puede contener la totalidad de la información y que su objetivo es resumir y captar la atención del lector sobre la información del texto central.

En cualquier caso, por si la información aportada en aquel artículo no fuera suficiente para ilustrar la existencia de una corriente de pensamiento crítico no ya contra el diagnóstico y tratamiento de la supuesta enfermedad sino incluso con su mera existencia -tal era el núcleo del trabajo periodístico- paso a repasar algunos de los argumentos que, soportados por distintas fuentes, permiten sostener semejante afirmación.

Droga es, según el diccionario, “Denominación genérica de alucinógenos, barbitúricos y, en general, de todas las sustancias estupefacientes o con propiedades toxicomaníacas // Denominación genérica de ciertas sustancias usadas en química, industria o medicina // Droga dura: estupefaciente que engendra un estado de dependencia.” Bueno, pues el Metilfenidato está considerado oficialmente en nuestro país un medicamento psicotrópico. Y en Alemania, por ejemplo, está sujeto a la Ley de Estupefacientes. Aunque donde es más  fácilmente verificable que el Metilfenidato, lejos de ser un principio activo inocuo, reúne todos los requisitos para ser considerado una droga es en Estados Unidos, el lugar donde nació la “supuesta” enfermedad, la nación con mayor número de consumidores, el país con mayores ventas del producto y el que marca la tendencia a los demás sobre la enfermedad y su tratamiento. Basta con acudir a la página web de la DEA, la agencia federal norteamericana encargada del control de las sustancias estupefacientes-www.dea.gov/concern/methylphenidate.html- ycomprobar que en ella el Metelifenidato se define así: “Methylphenidate, a Schedule II substance, has a high potential for abuse and produces many of the same effects as cocaine or the amphetamines. The abuse of this substance has been documented among narcotic addicts who dissolve the tablets in water and inject the mixture”. Que traducido para quien no sepa inglés significa:"El Metilfenidato es una sustancia perteneciente a la Lista II de Sustancias Controladas, tiene un alto potencial para el abuso y produce muchos de los mismos efectos que la cocaína  o las anfetaminas. El abuso de esta sustancia ha sido documentado entre adictos a los narcóticos quienes disuelven las tabletas en agua y se inyectan la mezcla”.

Y aclaramos a nuestros lectores que la Schedule II es una lista incluida en la CSA -la  Ley de Control de Sustancias de Estados Unidos- que reúne las sustancias con alto riesgo de abuso, sustancias de usos médicos con severas restricciones y sustancias que pueden producir graves daños psicológicos o dependencia física. Para que se entienda mejor añadiremos que en ella, junto al Metilfenidato, se encuentran la cocaína y las anfetaminas.

Y por si aún hubiera dudas añadiremos que en otra página de la DEA -www.dea.gov/pubs/cngrtest/ct051600.htm-se refleja la preocupación que existe en la propia agencia antidroga estadounidense por las posibilidades de abuso detectadas en el uso del Metilfenidato. El testimonio corresponde a una comparecencia oficial de la Agencia ante el Subcomité del Congreso dedicado a la Niñez y la Juventud y en el informe puede leerse: "Of the many psychoactive substances prescribed to young children in the United States, only two controlled substances are widely utilized by American physicians to treat children: methylphenidate (commonly known as Ritalin) and amphetamine (primarily Adderall and Dexedrine). Both are approved and used in the treatment of attention deficit (hyperactivity) disorder referred to as ADHD or ADD. Both of these substances are powerful stimulants that have been in Schedule II of the CSA since 1971. Schedule II of the CSA contains those substances that have the highest abuse potential and dependence profile of all drugs that have medical utility".  Que, traducido, viene a decir: “De las muchas sustancias psicoactivas prescritas a los niños y jóvenes en Estados Unidos sólo dos sustancias controladas son utilizadas ampliamente por los médicos americanos para tratar a los niños: el methylphenidate (normalmente conocido como Ritalin) y la anfetamina (principalmente Adderally Dexedrine). Las dos son aceptadas y usadas en el tratamiento de ADHD o ADD. Ambas sustancias son poderosos estimulantes que han estado en la Lista II del CSA desde 1971. La Lista II de la CSA contiene aquellas sustancias que tienen el más alto riesgo de abuso potencial y perfil de dependencia de todas las drogas que tienen utilidad médica”.
Y más adelante, en la misma comparecencia, puede leerse lo siguiente:

-“Extensive scientific literature spanning over 30 years of research unequivocally indicatesthat both methylphenidate and amphetamine have high abuse liabilities”. Es decir: “Una amplia literatura científica obtenida durante más de 30 años de investigación indica inequívocamente que tanto el metilfenidato como la anfetamina tienen altos riesgos de abuso”.

-“They produce discriminative stimulus effects similar to cocaine in laboratory animals and humans”.O sea: “Producen efectos similares a la cocaína tanto en animales de laboratorio como en humanos”.
-“They will substitute for each other and for cocaine in a number of paradigms in both animal and human subjects”.Es decir: “Pueden sustituirse mutuamente y por cocaína en un cierto número de experimentos en animales y humanos”.
-“In clinical studies, they produce behavioral, psychological, subjective, and reinforcing effects similar to cocaine”.En estudios clínicos producen efectos conductuales, psicológicos, subjetivos y refuerzan efectos similares a la cocaína”.
-“In more simplistic terms, this data means that neither animals nor humans can tell the difference between cocaine, amphetamine, or methylphenidate when they are administered the same way at comparable doses. In short, they produce effects that are nearly identical.En términos más simples los datos indican que ni animales ni humanos encuentran diferencia entre cocaína, anfetamina o metilfenidato cuando se administran de la misma manera a dosis comparables. Para abreviar, producen efectos que son prácticamente idénticos”.

EL METILFENIDATO PUEDE INDUCIR AL SUICIDIO

Por lo que respecta a la expresión “incita al sucidio” es verificable que la propia FDA entiende que puede incitar al suicidio o suscitar ideas suicidas. En la página de la organización Citizens Comisión on Human Rights/Investigating and Exposing Psychiatric Human Rights Abuse -www.cchr.org/index.cfm/8366puede leerse la decisión tomada por la FDA en junio del 2005:

-“FDA Alert On Violence- and Suicide-Inducing Stimulants”. La FDA alerta sobre violencia y suicidio inducidos por los estimulantes”.

“The FDA finally ordered labeling changes to methylphenidate [Ritalin] products, including Concerta to warn that these drugs can cause ‘psychiatric events’. These are described as ‘visual hallucinations, suicidal ideation, psychotic behavior, as well as aggression or violent behavior’.La FDA ordenó finalmente cambios en el prospecto de los productos que contengan Metilfenidato [Ritalin], incluyendo Concerta, para advertir de que estas drogas pueden causar ‘eventos psiquiátricos’. Estos se describen como ‘alucinaciones visuales, ideas suicidas y conducta psicópata así como agresión o conducta violenta”. La noticia puede encontrarse también en la página de la cadena de televisión norteamericana NBC: www.msnbc.msn.com/id/8403762.

-“Ritalin and some other attention deficit drugs have been associated with reports of hallucinations and suicidal thoughts, according to the FDA”. “Ritalin y algunos otros medicamentos han sido asociados con informes de alucinaciones y pensamientos suicidas”.

Por si todo ello fuera poco la situación fue reafirmada recientemente -el pasado mes de marzo- y la FDA se ha ratificado en su conclusión de que el Metilfenidato puede llegar a producir ideas suicidas. La noticia tiene fecha del 22 de marzo, se titula Un panel de expertos de la FDA recomienda que se añadan nuevas advertencias a los medicamentos ADHD y puede leerse en www.marketwatch.com/News/Story/Story.aspx?guid=%7BF5400D21%2DF525%2D4F09%2DB7B3%2DA20E35AA096C%7D&dist=newsfinder&siteid=google&keyword=,  Firmada por Jennifer Corbett Dooren en ella se dice: 

“A Food and Drug Administration panel said Wednesday that a new warning about hallucination and psychosis seen in some young children should be added to labels of popular drugs used to treat attention deficit hyperactivity disorder, or ADHD.Un panel de la FDA recomendó el pasado miércoles que se añada una advertencia sobre posibles alucinaciones y psicosis en niños en los prospectos de las populares drogas usadas para tratar el ADHD.”

-“The panel said the new information should be added to the existing warnings section of the labels. The warnings wouldn't be placed in a so-called "black-box," which is the agency's strictest warning. Some panel members also said the additional information should be included in another format such as a medication guide that more clearly explains the risks in a format that's aimed at consumers. Drug labels are typically written for health-care providers and aren't aimed at patients.”El panel afirmó que debería agregarse la nueva información existente en la sección de advertencias de los prospectos. Las advertencias no se pondrían en ‘caja negra’ que es la advertencia más estricta de la agencia. Algunos miembros del panel manifestaron que la información adicional debería incluirse en otro formato, como una guía de medicación que explique más claramente los riesgos en un formato que sea asequible a los consumidores. Los prospectos del medicamento están normalmente destinados a los proveedores de cuidados de salud y no para los pacientes”.

Más adelante, en la misma página, puede leerse:

-“Earlier Wednesday, FDA officials said the drugs should carry stronger warnings about the risk of psychosis, a mental disorder characterized by the inability to distinguish real and imaginary events”.El miércoles funcionarios de la FDA dijeron que los medicamentos drogas deben llevar advertencias más fuertes sobre el riesgo de psicosis, desorden mental caracterizado por la incapacidad para distinguir lo real y los eventos imaginarios”.

-"The most important finding of this review is that signs of psychosis or mania, particularly hallucinations, can occur in patients with no identifiable risk factors, at usual doses of any of the drugs used to treat ADHD," said Kate Gelperin, an FDA drug-safety reviewer.“El hallazgo más importante de esta revisión es que las señales de psicosis o manía, particularmente alucinaciones, pueden acaecer en pacientes sin factores de riesgo identificables a las dosis usuales de cualquiera de las drogas ADHD”, según Kate Gelperin, revisora de normas de seguridad de la FDA”.

-“The review found almost 1,000 reports of psychosis or mania possibly linked to the drugs -which included Adderall, Concerta, Ritalin and Strattera – from Jan. 1, 2000, through June 30, 2005. The reports themselves don't necessarily mean a drug caused an event. However, the FDA said "in many patients the events resolved after stopping the drug."La revisión encontró casi 1.000 informes de psicosis o manía unidos a los medicamentos –entre las que están Adderall, Concerta, Ritaliny Strattera– del 1 de enero del 2000 hasta el 30 de junio de 2005. Los informes en si mismos no indican que el medicamento causó el evento. Sin embargo, la FDA dijo: "En muchos pacientes los eventos se resolvieron después de detener la medicación”.

-“Gelperin's review, also posted last week on the FDA's Web site, said a "substantial portion of the psychosis-related cases were reported to occur in children 10 years or less," an age group the FDA said doesn't typically suffer from psychosis. It added: "The predominance in young children of hallucinations, both visual and tactile, involving insects, snakes and worms is striking and deserves further evaluation."La revisión de Gelperin, también situada la semana pasada en la web de la FDA, concluyó que ‘una porción sustancial de los casos relacionados con psicosis según los informes ocurrió en niños de 10 años o menos’,un grupo de edad que la FDA afirmó no padece psicosis normalmente. La revisión añade: " El predominio en los niños jóvenes de alucinaciones, visuales y táctiles involucrando insectos, serpientes y gusanos está siendo una realidad y merece una evaluación extensa”.

Llegados a este punto señalaremos que entre los efectos secundarios del Rubifen, bajo el epígrafe de “muy raros” pueden encontrarse los siguientes: “Alteraciones del sistema nervioso: hiperactividad -curioso efecto en un medicamento para la hiperactividad-, convulsiones, calambres musculares, movimientos coreoatetoides, tics o exacerbación de los tics preexistentes, síndrome de Tourette, psicosis tóxica (algunas veces con alucinación visual o táctil), depresión transitoria, arteritis y/o oclusión”.  Agregaré que la psicosis tóxica que pude provocar el Metilfenidato se caracteriza por la aparición de delirios, ideación paranoide, conductas estereotipadas, alucinaciones y comportamiento agresivo.

Obviamente sobre todo esto hay mucha más información en la que por falta de espacio no podemos detenernos, especialmente testimonios de padres que consideran que el Metilfenidato está detrás de las muertes de sus hijos. Así puede leerse, por ejemplo, en la web www.ritalindeath.com/Suicides.htm.

EL METILFENIDATO ES UN FÁRMACO INÚTIL

¿Y qué decir de la eficacia del Metilfenidato? Evidentemente el laboratorio que lo comercializa cree que es útil y así lo piensan igualmente los médicos que lo recetan. Incluso pueden alegar que a las dosis recomendadas no ha habido hasta el momento alertas farmacológicas en España. Claro que ese argumento se tambalea cuando uno sabe que la Agencia Española del Medicamento tarda a veces años en enterarse de los peligros de los fármacos que se venden en España. ¡Veinte ha tardado en conocer los peligros del Agreal! Y a día de hoy ¡sigue sin enterarse de que la aspirina es potencialmente peligrosa en niños y adolescentes! El Gobierno británico, por ejemplo, prohibió a instancias de la Agencia de Control de Medicamentos- que pudieran ingerirla los menores de 16 años ¡desde marzo del 2003! Una prohibición, por otra parte, que ya afectaba en ese país a los menores de 12 años desde 1986.

En todo caso lo que nosotros expusimos en nuestro primer artículo va mucho más allá. Porque lo que en él se planteaba es que el Metilfenidato es un remedio inútil para quienes sufren el llamado Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) sencillamente porque para muchos expertos TAL ENFERMEDAD NO EXISTE. Y por tanto utilizar medicamentos en ella es inútil. Con mayor motivo cuando éstos son encima considerados peligrosos, especialmente en niños. Veamos algunos ejemplos:

Fred Baughman, neurólogo pediátrico y miembro de la American Academy of Neurology es autor de un libro titulado The ADHD Fraud-How Psychiatry Makes ‘Patients’ of Normal Children. Que traducido significa: “El Fraude del TDAH. Cómo los psiquiatras hacen “pacientes” de niños normales”. Y en él afirma: "The fundamental flaw…is that Attention Deficit Disorder (ADD) and Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD) have never been proven to be a disease, or anything physical or biological." O lo que es lo mismo: "El error fundamental es que el Desorden de Déficit de Atención y el Desorden de Hiperactividad Deficitario nunca se ha demostrado que sean una enfermedad, o algo físico o biológico ". Y más adelante:  “Twenty five years of research, not deserving of the term 'research.,' has failed to validate ADD/ADHD as a disease. Tragically–the "epidemic" having grown from 500 thousand in 1985 to between 5 and 7 million today–this remains the state of the 'science' of ADHD." Es decir: “Veinticinco años de investigación que no merecen el término de investigación no han validado el ADD/ADHD como una enfermedad. Trágicamente ‘la epidemia’ ha crecido desde 500.000 afectados en 1985 a entre 5 y 7 millones hoy. Ése sigue siendo el estado de 'la ciencia' del ADHD".

-La doctora Mary Ann Block, médico-osteópata y autora del libro No More ADHD -No más TDAH- asevera por su parte: "ADHD is not like diabetes and Ritalin is not like insulin. Diabetes is a real medical condition that can be objectively diagnosed. ADHD is an invented label with no objective, valid means of identification. Insulin is a natural hormone produced by the body and it is essential for life. Ritalin is a chemically-derived amphetamine-like drug that is not necessary for life. Diabetes is an insulin deficiency. Attention and behavioral problems are not a Ritalin deficiency."Es decir: "El ADHD no es como la diabetes y el Ritalin no es como la insulina. La diabetes es una condición realmente médica que puede diagnosticarse objetivamente. El ADHD es una etiqueta inventada sin objetivo ni medios válidos de identificación. La insulina es una hormona natural producida por el cuerpo y es esencial para la vida. El Ritalin es una droga como la anfetamina que no es necesaria para la vida. La diabetes es una deficiencia de insulina. La atención y los problemas conductuales no son una deficiencia de Ritalin”. Y añade: "If there is no valid test for ADHD, no data proving ADHD is a brain dysfunction, no long-term studies of the drugs' effects, and if the drugs do not improve academic performance or social skills and [they] can cause compulsive and mood disorders and can lead to illicit drug use, why in the world are millions of children, teenagers and adults…being labeled with ADHD and prescribed these drugs?" O sea: “¿Si no hay ninguna prueba válida para el ADHD, ningún dato que demuestre que el ADHD es un trastorno del cerebro, ningún estudio a largo plazo de los efectos de los medicamentos y si éstos no mejoran la actividad académica ni las habilidades sociales pero sí pueden causar desórdenes compulsivos y de humor e incluso llevar al uso de drogas ilícitas, ¿por qué en todo el mundo millones de niños, adolescentes y adultos… están siendo etiquetados con ADHD y les son prescritas esas drogas"?

John Breeding, médico y autor de The Wildest Colts Make the Best Horses, no es menos contundente:“Even the most ardent Ritalin/ADHD enthusiasts find absolutely no positive long term outcomes on anything in their research reviews. Short term there is only one-conformity in the classroom." Es decir: "Ni siquiera los más ardientes entusiastas de Ritalin/ADHD encuentran resultado positivo alguno a largo plazo en la revisión de investigaciones. A corto plazo hay sólo una actitud de conformidad en el aula". Añadiendo: "These drugs are being prescribed without any objective scientific evidence of the existence of any medical disease. Even the National Institute of Health Consensus Conference on ADHD in 1998 stated, 'an independent diagnostic test for ADHD does not exist'….The widespread drugging of these children is a fraud being perpetrated against…children and families". O sea: "Estos medicamentos se están prescribiendo sin que haya evidencia científica objetiva alguna de la existencia de que se trate de una  enfermedad médica. Incluso la National Institute of Health Consensus Conference on ADHD de 1998 declaró: 'No existe una prueba de diagnóstico independiente para el ADHD (…). El hecho de medicar con narcóticos a esos niños es un fraude que esta siendo perpetrado contra …los niños y las familias".

-También Peter R. Breggin, médico psiquiatra de Harvard, director del Centro Internacional para el Estudio de la Psiquiatría y Psicología (ICSPP) y autor de Talking Back to Ritalin es claro: “ADHD is a controversial diagnosis with little or no scientific or medical basis(…) Ritalin and amphetamine have almost identical adverse effects on the brain, mind and behavior, including the production of drug-induced behavioral disorders, psychosis, mania, drug abuse, and addiction (…) Withdrawal from Ritalin can cause emotional suffering, including depression, exhaustion, and suicide. This can make children seem psychiatrically disturbed and lead mistakenly to increased doses of medication”.Que en español quiere decir: “El ADHD es un diagnóstico polémico con poca o ninguna base científica o médica. (…) El Ritalin y la anfetamina tienen efectos adversos casi idénticos en el cerebro, la mente y la conducta incluyendo la producción de desórdenes conductuales producidos por la droga: psicosis, manía, abuso de drogas, y adicción (…) El retiro de Ritalin puede causar sufrimiento emocional, incluso depresión, agotamiento y suicidio. Esto puede hacer a los niños parecer perturbados psiquiátricamente y llevar equivocadamente a aumentar las dosis de la medicación".

Para terminar voy a permitirme transcribir dos párrafos del libro del periodista científico alemán Jörg Blech extraídos de su libro Inventores de enfermedades. Porque en él, en el capítulo 6 -titulado Psicofármacos en el recreo-, aborda la historia del síndrome TDAH y de cómo los laboratorios y las campañas de relaciones públicas tuvieron un peso fundamental en el desarrollo de la enfermedad:“No fue hasta los años sesenta –explica- que se conocieron unos resultados según los cuales el metilfenidato y una sustancia emparentada con él, llamada dexedrina, producían un efecto considerable en los niños, en los escolares con problemas de aprendizaje. Los experimentos del psicólogo Keith Conners y del psiquiatra Leon Eisenberg con dexidrina en dos escuelas de Baltimore a las que acudían niños negros de clases bajas abrieron nuevas fronteras. Cuando la sustancia fue administrada a los escolares disminuyeron los enervantes tumultos y los alborotos en los correccionales. Los niños tratados ‘mejoraron su comportamiento en clase, respuesta ante la autoridad y participación en el grupo’ según informaron sus profesores que habían encontrado un modo de hacer que las situaciones en las escuelas gueto fueran soportables”. Es decir, que así empezó todo: haciendo más dóciles y manejables a los niños… drogándolos. Blech recoge -en el mismo capítulo- la opinión de uno de los pensadores más influyentes en la sociedad americana durante la última década, el polítologo Francis Fukuyama: “A ojos de Fukuyama –cuenta Blech- el metilfenidato no es otra cosa que ‘un medio para el control social’. El medicamento ‘alivia la carga de los padres y los profesores y exime a los que han sido diagnosticados con TDAH de la responsabilidad de su propio estado’. Antes el carácter se forjaba mediante la ‘autodisciplina y la voluntad para luchar contra lo desagradable y las malas inclinaciones’, se lamenta Fukuyama: ‘Ahora tomamos un atajo médico para conseguir el mismo resultado’”.

En esta misma líneaJuan Pundink, psicoanalista, presidente de la Escuela Española de Psicoterapia y Psicoanálisis, director de la organización Filium y autor de un libro que en breve aparecerá sobre el tema –El niño hiperactivo, déficit de atención y fracaso escolar. Guía para padres y docentes– señala en un artículo titulado Alarma internacional por las dramáticas consecuencias del uso de psicofármacos en niños lo siguiente: “La supuesta sintomatología se obtiene diagnosticando como patológica la normal necesidad del niño de atención, movimiento, juego y habla. Pero los niños pequeños no pueden ser silenciados y paralizados sino a costa de su desarrollo físico, emocional e intelectual. Aquellos que no estén dispuestos a permitir que los niños desarrollen sus necesidades naturales deberían renunciar pues a engendrarlos, a criarlos y a ser sus docentes o cuidadores. Las drogas psicotrópicas se han convertido en un intento de solucionar problemas de disciplina en colegios, de amordazar a los niños en el hogar y de sustituir la consulta al psicólogo y al psicoanalista que los seguros médicos no cubren”. Más claro, agua.

Por su parte, el doctor Sami Timimi postula en un artículo publicado en el British Medical Journal of Psychiatri -puede leerlo en http://bjp.rcpsych.org/cgi/reprint/184/1/8.pdf bajo el título ADHD is best understood like as a cultural construct- que el TDAH se clasificó como desorden simplemente debido a las convenciones sociales sobre lo que se considera comportamiento “normal” y “anormal”. Afirmando que quienes se encuentran en el extremo del espectro de inquietud e inatención son considerados problemáticos y se les etiqueta médicamente. “Ante las proporciones de epidemia -puede leerse en el mencionado artículo- que está alcanzando el diagnóstico del TDAH es necesario aplicar una perspectiva cultural que explique su reciente expansión. La inmadurez de los niños es un hecho biológico pero las maneras en que esa inmadurez es entendida y convertida en significativa son hechos culturales. En la cultura occidental moderna muchos factores afectan a la salud mental de niños y sus familias adversamente. Éstos incluyen la pérdida del apoyo familiar, la culpabilidad de la madre (las madres normalmente son quienes se echan sobre las espaldas la responsabilidad por sus niños), la presión en las escuelas, la ruptura en la autoridad moral de los adultos, los padres y la contradicción sobre la disciplina, la ocupada e hiperactiva vida familiar y un sistema de valores económicos que acentúa la individualidad, la competitividad y la independencia. Añádase a ello una industria farmacéutica dependiente de sus ganancias y una profesión de alto status que busca nuevos papeles y tendremos las condiciones previas culturales ideales para el nacimiento y propagación de la estructura del TDAH”.
Terminamos. Pero no sin antes recordar que…

…Borcherding y otros (1990) constataron que el 51% de los niños que tomaron dextroanfetaminas y metilfenidato desarrollaron obsesión y compulsión.
…Barkley y otros (1990) descubrieron propensión al llanto en el 10% de los niños que consumían dosis bajas de metilfenidato.
…Mayesy otros (1994) descubrieron que el 20% de los niños se volvían letárgicos, adormilados, cansados, deprimidos, atontados, sometidos e inactivos.
…Schachary otros (1997) documentaron que el 10% de los niños padecían efectos secundarios severos, marcada alteración de conducta, tristeza, deterioro mental, irritabilidad, retiro, letargo, comportamiento violento, manía y disforia.
…Castellanos y otros (1997) encontraron que un 25% de los niños que vieron bajo la acción del metilfenidato desarrollaban reacciones adversas y comportamiento obsesivo compulsivo. Y que…
…Firestoney otros (1998) descubrieron que el metilfenidato causa deterioro marcado -comparado con placebo- y que el 69% se entristecía y el 62% perdía el interés.

Todo ello sin tener en cuenta que la FDA ha estado a punto de ordenar que en el Ritalin–metilfedinato- apareciera una caja negra-la máxima alerta de riesgo para un medicamento- advirtiendo de sus graves efectos secundarios cardiovasculares. En febrero de este año un panel de expertos votó a favor, en marzo otro en contra. Finalmente la FDA decidió incluir esos graves riesgos para el corazón junto con los riesgos psicoconductuales en la información sobre los efectos secundarios del producto. Tampoco hemos querido mencionar -por ser demasiado pronto- los estudios en marcha sobre la posible relación del consumo a largo plazo o en grandes dosis de metilfedinato y cáncer. Pero en www.drug-injury.com/druginjurycom/2005/07/index.htmlpuede leerse lo siguiente. In connection with the M.D. Anderson study findings, The New York Times reported on July 1, 2005 that FDA officials "are examining millions of health records to determine if children who took Ritalin decades ago now have higher rates of cancer."  Further, the Times reported that the FDA has asked the makers of ADHD stimulant medications like Ritalin, i.e., methylphenidates, to provide the FDA with any information they might have about their respective drug's effects on chromosomes”. Es decir, En conexión con los hallazgos del estudio del Centro Médico Anderson -los cuales mostraban daños cromosómicos en 12 niños que habían tomado Ritalindurante tres meses- The New York Timesinformó el 1 de julio del 2005 que “funcionarios de la FDA estaban examinando millones de datos sanitarios para determinar si los niños que tomaron Ritalin durante décadas tienen ahora una mayor incidencia de cáncer.  Más aún, The Timesadvirtió que la FDA había solicitado a los fabricantes de medicamentos estimulantes para el ADHD como el Ritalin-metilfenidato- que  informaran a la FDA sobre cualquier dato que pudieran tener de los efectos de sus respectivas drogas en los cromosomas”.

Es obvio que sobre este asunto no se ha dicho la última palabra y que año tras año el cerco sobre el metilfenidato se estrecha cada vez más.

Tales son las fuentes que hemos utilizado y lo reflejado en este texto -así como lo que apareció en el número 80 de la revista- no es sino un breve resumen de la visión crítica que sobre el llamado Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)y sus tratamientos tienen numerosos científicos e investigadores de renombre en todo el mundo. Y ahora, si a su hijo le diagnostican como hiperactivo decida libremente si darle ese fármaco.
 

Antonio F. Muro
 

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84
Junio 2006
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