¿Es posible curar sólo con las manos?

por José Antonio Campoy

Estamos seguros de que a muchos de nuestros lectores les sorprenderá que Discovery DSALUD dedique su portada a alguien que no sólo afirma que es posible sanar de cualquier patología usando simplemente las manos sino que además se ofrece a enseñar a todo aquel que quiera aprender a hacerlo ¡en apenas un fin de semana! Especialmente si además es norteamericano, joven, atractivo y cuenta con una espectacular web donde se detecta un ambiente de negocio evidente. Solo que si lo que Eric Pearl afirma es cierto el hecho de que quiera llegar al mayor número de gente y utilice los más modernos medios de comunicación y ventas se justifica sobradamente. Otra cosa sería que se tratase de un farsante de los muchos que recorren el mundo aprovechándose de la ingenuidad de la gente. Y lo cierto es que tal no parece ser el caso por dos razones: la primera que son muchas las personas en todo el mundo que dan testimonio público de sus curaciones y éstas están documentadas -no se trata pues de personas pagadas que fingían enfermedades para luego aparecer milagrosamente curadas- y la segunda que no ha dudado en someterse a todo tipo de controles, incluyendo pruebas en centros y universidades de prestigio. Y quienes le han investigado, científicos y médicos convencionales, están asombrados porque constatan que en efecto este hombre logra cosas que no se explican con los conocimientos ortodoxos. Algo que además no aprovecha para vanagloriarse y presumir de poseer poderes especiales que le hacen único sino que explica diciendo que se trata de una cualidad que poseen todos los seres humanos y cualquiera puede aprender.  Lo cierto es que está médicamente demostrado que los estados físicos y mentales se influyen mutuamente y existen mecanismos por los cuales la mente puede modificar el comportamiento biológico orgánico. Todos sabemos hoy que un disgusto puede generar un infarto, el estrés una úlcera de estómago, una oración curar un cáncer y la fe puesta en un mago o en un sanador provocar la remisión de las enfermedades más graves. Y es que las vinculaciones entre mente y cuerpo se deben a que los tres sistemas orgánicos básicos que permiten la vida  -los sistemas inmune, endocrino y nervioso- trabajan conjuntamente influyéndose de forma recíproca. De hecho existe desde hace unas décadas una disciplina académica que fundamenta todo este conocimiento: la Psiconeuroinmunología. Ahora bien, lo que Eric Pearl propone va mucho más allá porque lo que afirma es que cualquiera puede sanar de una enfermedad simplemente “conectándose” con la energía que vitaliza todo el universo. En su propio caso y en el de los demás mediante la simple imposición en ellos de sus manos. Solo que lo que Pearl asevera no es nuevo. Es un conocimiento milenario que en Oriente se conoce como Reiki y que tras caer en el olvido recuperó un monje budista japonés llamado Mikao Usui a mediados del siglo XIX. Método que se basa en la existencia en el organismo de una serie de  vórtices energéticos –llamados chacras– y canales –llamados meridianos y nadis– que son los que vitalizan todas las células y de cuya existencia hay aún ignorantes que dudan cuando existen desde hace décadas dispositivos electrónicos que los detectan de forma reproducible con total precisión. Dicho esto, ¿puede un ser humano influir en otro a nivel físico sin tocarle? Tal posibilidad es lo que muchos médicos niegan y de lo que los guardianes de la ortodoxia se mofan porque dicen que tal supuesto no está demostrado. Solo que una de dos: o son unos ignorantes o mienten. Porque no es que haya unos pocos experimentos que lo certifiquen… ¡es que hay decenas! Lo que sucede es que quienes lo niegan no se los han leído porque son como los fanáticos religiosos que se resisten a valorar todo lo que pueda condicionar o poner en duda sus creencias, su fe. Invito en suma al lector a formarse su propia opinión. Y a que lea. No hay nada más infantil que vivir siempre de opiniones prestadas. Especialmente por parte de quienes dicen apoyarse sólo en lo científico y lo que practican es cualquier cosa menos ciencia.