Renovamos nuestra web… Y restringimos su acceso

por José Antonio Campoy

Nuestra web –www.dsalud.com– recibe mensualmente cerca de 600.000 visitas (no hablamos de páginas vistas que son evidentemente muchas más). El pasado mes de mayo hubo 591.448 según datos de la empresa independiente norteamericana Urchin Software Corporation que la controla y todo indica que la cifra seguirá aumentando porque en mayo del 2009 fueron 422.431 y en mayo del 2008 apenas 385.002. Pero este éxito está provocando tasas de transferencia cuyo coste es ya inasumible para una empresa pequeña dada la singularidad de nuestra publicación como luego explicaremos. Y es que cada vez más personas optan por leer la revista en la web al mes siguiente de su aparición en kioscos ya que el acceso a ella es gratuito y dejan de adquirirla en kioscos. Claro que esto está pasando con numerosos medios de comunicación sin que el público sea consciente de que ello está llevando a graves problemas a las empresas de distribución y a que cada vez más quiosqueros se planteen cerrar sus puestos de venta porque ya no les dan para vivir. Quizás sea en un futuro próximo el inevitable fruto de la tecnología pero también va a ser una adaptación dolorosa para muchos medios y profesionales del sector. Obviamente habrá quien se resistirá a la pérdida del papel impreso a la hora de leer periódicos y revistas apostando siempre por sostenerlo físicamente entre las manos mientras se toma el desayuno o una caña en el bar o la cafetería pero deberá asumir el precio –salvo que lo haga el establecimiento- porque al ser las tiradas mucho menores los costes de producción aumentarán considerablemente. Será casi un artículo de lujo. En suma, todo indica que los actuales medios de comunicación impresos se verán masivamente a través de Internet. Y no ya a través de un ordenador, un teléfono móvil, un eBook o un iPad sino de la propia televisión que la gente utilizará para navegar y que permitirá ver las web a gran tamaño. Tal es el  futuro que nos espera a corto plazo. Y de ahí que conscientes de ello hayamos modificado nuestra web adaptando su tamaño a lo que será necesario y nos hayamos embarcado en la aventura de incorporar a ella videos de elaboración propia que en unas semanas empezaremos a “colgar”. Es más, estamos terminando de escanear todos los ejemplares publicados para que quien quiera acceder a las revistas físicas pueda visualizarlas en formato PDF. Ahora bien, todo esto implica costes –incluidos los de trasferencia- mucho mayores aún. Así que entre el aumento del número de visitas de la web, la incorporación de las revistas físicas y los videos podemos “morir de éxito”. Los lectores inteligentes nos dirán que eso es una excelente noticia para cualquier empresa ya que la publicidad entrará entonces de forma masiva y nos permitirá sufragar con creces esos gastos y ganar dinero. Pero esos lectores ignoran que en nuestro caso no va a ser así. Porque nuestra revista molesta enormemente al sistema y lleva años siendo boicoteada. Y si lo duda busque el lector entre los ejemplares de los últimos diez años –tanto en la revista como en la web- un solo anuncio de publicidad institucional (es decir, de esa que los gobiernos central y autonómicos reparten año tras año entre los medios de comunicación para tenerlos controlados con la amenaza de retirársela si son demasiado agresivos). O busquen un solo anuncio de cualquiera de las grandes empresas que gastan miles de millones de euros en medios con mucha menor audiencia que esta revista y su web: compañías de electricidad, operadores de telefonía, fabricantes de automóviles… Es más, busquen anuncios de grandes empresas relacionadas con la salud y la enfermedad. No encontrarán ninguno de las grandes multinacionales farmacéuticas. Ni siquiera de las grandes empresas de alimentación. De hecho no los encontrarán ni de las grandes compañías de productos homeopáticos o fitoterápicos. Sencillamente porque estamos vetados. En suma, la independencia tiene su precio. Y si nuestros lectores quieren que sigamos informando libremente como hasta ahora deberán ayudarnos. Esperamos pues que se entienda que a partir del 1 de julio habrá una parte de la web a la que sólo podrán acceder quienes se suscriban a ella. Y entre ese contenido de acceso restringido estarán los seis últimos números de la revista además de algunos otros reportajes; el resto seguirá siendo de acceso libre.