¿Se han vuelto locos los oncólogos?

por José Antonio Campoy

Esperpéntico. No se me ocurre otra palabra que defina mejor el grado de sinrazón al que ha llegado ya la cada vez más peligrosa práctica de la Oncología. Y es que no contentos sus defensores y practicantes con seguir sometiendo a millones de enfermos a terapias manifiestamente ineficaces, acientíficas, peligrosas y iatrogénicas –además de injustificadamente caras– ahora han decidido ejecutarlas de manera “preventiva” proponiendo a las personas a las que se detecta un tumor no solo extirpárselo quirúrgicamente y luego irradiarle y envenenarle con quimioterápicos sino incluso actuar “de forma preventiva”. Y estamos asistiendo a esperpentos como proponer extirpar mamas sanas a mujeres a las que se dice como justificación que están “genéticamente predispuestas”, a personas con tumores gástricos pequeños en fases incipientes pero presuntamente agresivos que se extirpen el 50% o 75% del estómago cuando no su totalidad y a otras con tumores en el pulmón que se irradien preventivamente la cabeza por si acaso células malignas han atravesado la barrera hematoencefálica. ¿Se han vuelto locos los oncólogos? Porque se trata de una absoluta memez. Y lo hacen porque tienen la imperiosa necesidad  de mostrar resultados estadísticos que de alguna forma avalen sus pésimos resultados. Lo hemos dicho decenas de veces y lo repetimos: los oncólogos son incapaces de prevenir y curar el cáncer. Ni la cirugía, ni la quimioterapia, ni la radioterapia funcionan. Es pues lamentable y vergonzoso no ya que se les permita usar tales métodos sino que encima se impongan por la fuerza y se persiga a los profesionales que optan por proponer a sus enfermos opciones alternativas, algo que hacen con la colaboración de unas autoridades sanitarias controladas por las grandes multinacionales y de la mayoría de los desinformados medios de comunicación. En este número de la revista damos cuenta de un significativo caso que demuestra lo que venimos diciendo. Es español, se llama Miguel Ortega, en diciembre de 2014 se le diagnosticó en el MD Anderson Cancer Center de Madrid un hiper-agresivo cáncer de estómago –en concreto un “adenocarcinoma difuso de células en anillo de sello en el antro”– y le dijeron que la única solución eficaz era ¡extirparle el 75% del estómago! o las consecuencias serían “fatales”. Se negó, decidió optar por un tratamiento no agresivo natural y para asombro de sus oncólogos en apenas dos meses ¡no había ni rastro del cáncer! Se lo explicaron en la prestigiosa Clínica Universitaria de Navarra donde repitieron todas las pruebas que se le habían hecho en Madrid. Tan atónitos estaban los oncólogos que le atendieron en Pamplona que infirieron que los resultados del primer diagnóstico debían ser de otra persona y para corroborarlo pidieron un análisis de ADN. Solo que el análisis genético determinó que no se trataba de un error, que el tumor analizado dos meses antes era efectivamente del paciente al que ahora no detectaban nada. ¿Y cómo reaccionaron los oncólogos en Navarra? ¿Interesándose por lo que el enfermo había hecho? En absoluto. ¡Ni se lo preguntaron! ¡Ni ellos ni los oncólogos del MD Anderson Cancer Center! ¿Cómo reaccionaron entonces? Pues una vez asumido que el tumor analizado dos meses antes era suyo y está considerado como posiblemente hereditario le sugirieron –aun admitiendo que su estado de salud era excelente y no había ni rastro del tumor– ¡extirparle preventivamente el estómago! Eso sí, “concediéndole” que solo el 50% del mismo. ¡A una persona sana sin signo alguno de cáncer! Bueno, pues tamaño esperpento lo justifican otros muchos oncólogos porque ellos llevan ya tiempo haciendo lo mismo. Es decir, ahora se trata con Radioterapia y Quimioterapia a personas sanas con la patética excusa de que así se previene la aparición de tumores en personas genéticamente predispuestas. ¡Como si la genética fuera determinista! Estupidez que los pacientes asumen porque los oncólogos se ocupan de aterrorizarlos con su posible muerte si no atienden sus propuestas. Increíble. ¿A qué esperan las autoridades sanitarias, policiales y judiciales para intervenir de una vez por todas?