Vergonzoso libelo publicado en el diario de Pedro J. Ramírez

El Español –diario digital que dirige Pedro J. Ramírez– publicó el pasado 28 de mayo un artículo firmado por un tal Brais Cedeira titulado Así embaucan 30 curanderos a enfermos desesperados con psicomagia o agua de mar en cuyo puesto 29 se me cita  como si me dedicara a atender enfermos en lugar de ejercer el periodismo en lo que constituye un vergonzoso ataque a mi imagen, honor y profesionalidad. Es difamatorio, calumnioso e injurioso que ese individuo pretenda hacerme pasar por un farsante estafador que pone en peligro la salud y la vida de las personas cuando jamás he ejercido ni de curandero, ni de naturópata, ni de experto de ninguna de las más de 150 disciplinas terapéuticas que se ejercen en el mundo. Nunca he pasado consulta de nada. Afirma también ese individuo que Discovery DSALUDes una publicación fundada por un seguidor de Hamer y en cuyo consejo de administración llegó a estar el propio pseudocientífico alemán”.  Pues bien, también es rotundamente falso. Ni el doctor Ryke Geerd Hamer ni ningún seguidor suyo ha tenido jamás la más mínima relación empresarial con esta revista o con la empresa que la publica: Ediciones MK3. Es más, hemos publicado sobre la propuesta del Dr. Hamer DOS reportajes –en los números 37 y 38 correspondientes a marzo y abril de 2002, hace ya quince años-, un video de los 63 hechos y cinco noticias ¡en 19 años! Dos reportajes entre más de 1.700, 5 noticias entre más de 3.500 y un solo video de 62. Agrega asimismo que la Organización Médica Colegial (OMC) ha desautorizado “en repetidas ocasiones” nuestra  revista” añadiendo que “en una de ellas denunciaba un anuncio que publicaban en el que animaban a dejar las sesiones de quimioterapia”. Y de nuevo miente: la OMC jamás ha “desautorizado” nada de lo publicado en Discovery DSALUD, acción por otra parte absurda porque esa entidad no es depositaria de la verdad científica de nada aunque algunos de sus dirigentes se lo crean. Lo que sí hizo fue manifestar su malestar por un ANUNCIO que apareció en ella de un libro del que soy coautor, malestar que dirigió al Ministerio de Sanidad sin que éste hiciese el más mínimo caso. De hecho la obra Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo –de dos tomos- se comercializa desde hace muchos años sin problema. En suma, el autor de ese libelo -en el que también se acusa de forma calumniosa, injuriosa y difamatoria de curanderos estafadores a muchos profesionales de la salud, prestigiosos médicos incluidos jamás condenados que no dudo se querellarán contra él- miente de forma descarada en su artículo y quien esto suscribe, independientemente de las acciones judiciales que ya he iniciado, pidió al director de El Español  mediante burofax con acuse de recibo y certificación de contenido  que atendiendo a lo dispuesto en la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, reguladora del Derecho de Rectificación publicase en su diario mi réplica a fin de que quedase constancia entre sus lectores a la vez que solicitaba paralelamente la inmediata retirada en su web de toda referencia a mi persona  una vez se incluyese mi nota en el diario. Porque el punto primero del art. 10 de la Constitución es muy claro y protege como derecho fundamental “La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la Ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”. Agregando el artículo 15 que toda persona tiene “derecho a la integridad física y moral”. Y el punto 1 del artículo 18 que “Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”. Pues bien, a pesar de ser demostradamente falso todo lo que se dice en ese texto sobre mi persona y la revista Pedro J. Ramírez se negó a publicar mi réplica en un acto de desprecio a la legalidad y a un compañero de profesión injusta y falsamente vilipendiado. Los afectados tomamos debida nota de su catadura ética y falta de principios, ya demostrada con el Caso Bio-Bac porque tras años de acusar a Rafael Chacón y a una veintena de profesionales de delito contra la salud pública y estafa –lo que judicialmente se demostró falso– las personas calumniadas y difamadas por su diario a lo largo del proceso siguen esperando -en vano por supuesto- que al menos se las pida perdón.

 

Jose Antonio Campoy
Director