Del histerismo al esperpento

Los grandes medios de comunicación al servicio del modelo médico dominante empiezan a perder de tal forma los papeles en su estrategia de demonizar las medicinas no convencionales -especialmente la Homeopatía- que han pasado directamente del ridículo al esperpento. Empezaron diciendo que se trata de pseudociencias o pseudoterapias “no validadas científicamente” ocultando descaradamente que solo el 11% de los protocolos y tratamientos de la Medicina convencional lo están; añadieron que no existen estudios serios y rigurosos publicados en revistas científicas sobre su inocuidad y eficacia mintiendo sin ruborizarse y confiando en que el público les crea y no se informe por su cuenta; alegaron que son disciplinas carentes de credibilidad institucional ocultando que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva décadas pidiendo a los gobiernos de todo el mundo que regulen su enseñanza y práctica profesional, se incluyan en los sistemas nacionales de salud y sean sufragadas por los estados; calumniaron, difamaron e injuriaron a quienes las practican e incluso intentaron desprestigiar a los profesionales de la salud que las utilizan -decenas de miles de médicos europeos entre ellos- presionando para que se les retire la licencia y no puedan ejercer; argumentaron que acudir a ellas hace que los enfermos no recurran a las “verdaderamente eficaces” cuando los médicos convencionales ni conocen la causa de las miles de enfermedades que absurdamente tienen catalogadas ni saben curarlas; ningunearon a las entidades académicas que las enseñan y a las numerosas asociaciones profesionales que agrupan a quienes las ejercen; forzaron a profesores, decanos y rectores de universidades para que retiraran de ellas las conferencias, seminarios, cursos y másters que impartían sobre ellas; presionaron a las autoridades sanitarias y a los representantes de la ciudadanía -especialmente a altos cargos, diputados y senadores- para que se prohíba su enseñanza y práctica; crearon y financiaron asociaciones científicas, académicas y profesionales para que apoyasen su aberrante iniciativa e hicieron lo mismo con los enfermos asegurándose de controlarles mediante la constitución de asociaciones de pacientes creadas, financiadas y manejadas por ellos; apoyaron económicamente iniciativas para intentar cerrar las consultas y llevar incluso a la cárcel a varios profesionales de la salud en un intento de amedrentar a quienes se resistan a sus imposiciones y quieren ahora llevar la presión hasta el límite a través de las comisiones deontológicas de los colegios profesionales y la propia Organización Médica Colegial (OMC); han intentado desprestigiar a los periodistas y medios de comunicación que explicamos la verdad y no nos dejamos asustar por sus mafiosas tácticas y financian numerosas publicaciones para que difundan sus tesis y desprestigien a quienes les molestan. Y como es evidente que manejan enormes sumas de dinero buena parte de sus objetivos han tenido fruto pero ¡ni mucho menos los esperados tras la gigantesca inversión realizada! Es más, el fracaso les tiene perplejos. Para empezar, la Homeopatía ha sido finalmente regulada -según exigía a España la Comisión Europea- y se considera oficialmente una disciplina médica cuyos productos solo pueden recetar los licenciados en Medicina estando su venta reservada a las farmacias al tener en toda Europa la consideración legal de fármacos. Y, por supuesto, ni su enseñanza ni su ejercicio pueden prohibirse o perseguirse; ni el de la Homeopatía ni el de ninguna de las disciplinas y terapias que han intentado demonizar. Como no van a conseguir prohibir los productos fitoterápicos, dietéticos y ortomoleculares. En fin, es tal su desazón que ahora atacan también ¡a los representantes de los colegios farmacéuticos! por defender los productos homeopáticos. Probablemente porque en menos de diez años solo el 5-10% de la facturación de las farmacias corresponderá a medicamentos y el 90-95% a productos naturales no farmacológicos, motivo de preocupación para los herbolarios que terminarán reciclándose o desapareciendo. En suma, los guardianes de la “ortodoxia médica” observan mes tras mes cómo su poder, sus privilegios y su gigantesco negocio mengua y su monopolio va a terminar desapareciendo. Y lo que es más grave para ellos: saben que la reacción a sus métodos e imposiciones ya no hay quien la pare y muchos van a tener que dar “explicaciones” donde no se admite su retórica demagógica: los tribunales. Ni siquiera contando con los grandes medios de comunicacion que a lo largo de las últimas tres décadas obtuvieron gran parte de sus ingresos de la prostitución.

 

Jose Antonio Campoy
Director