Superioridad terapéutica de los productos naturales

El lector tiene en este número varios artículos demostrativos de que los productos naturales tienen propiedades terapéuticas superiores a las de los fármacos patentados basados solo en algunos de los cientos -cuando no miles- de principios activos que contienen. Son más beneficiosos y encima carecen de sus efectos negativos e indeseables, algo que la mayoría de los médicos sigue sin entender y aceptar; en buena medida porque les han hecho creer que los medicamentos tienen más «concentrados» los principios activos y funcionan por eso mejor cuando lo cierto es que los productos naturales los contienen conjuntamente con muchas otras moléculas que actúan sinérgicamente siendo eso a menudo lo que permite precisamente obtener resultados terapéuticos. Porque una cosa es tomar por ejemplo ácido acetil-salicílico (aspirina) y otra corteza de sauce blanco (Salix Alba) -que es donde se halla de manera natural en forma de glucósido fenólico la salicina que da lugar al ácido salicílico del que a su vez se obtiene el ácido acetil-salicílico- junto a taninos, estrógenos, rutina, fibra, lignina, ácido ascórbico, ácido pcoumárico, potasio, fósforo, hierro, calcio, cobalto, manganeso y vitaminas B1 y B2; por eso la corteza de sauce blanco es analgésica, antiinflamatoria y anticoagulante además de ayudar en casos de nerviosismo, estrés, problemas de sueño, acidez estomacal y diarrea. En pocas palabras, es mejor que la aspirina. Y otro tanto cabe decir de casi todos los vegetales destacando entre ellos las especias. Es el caso de la cúrcuma porque está científicamente demostrado que destruye las células tumorales por distintos mecanismos sin afectar a las sanas, algo que se debe especialmente -pero no solo- a la curcumina. Y del azafrán, especia usada durante milenios como condimento que además es un potente remedio terapéutico eficaz en muy distintas dolencias como han constatado en las últimas décadas numerosos trabajos de investigación comprobando su eficacia en los trastornos digestivos, cardiovasculares, nerviosos, hipertensivos, cognitivos y oftalmológicos además de ser particularmente útil en casos de cáncer. Igualmente interesantes son las propiedades de la glicina, aminoácido considerado no esencial cuando todos somos deficitarios del mismo que al promover la síntesis de colágeno permite prevenir y tratar los problemas de huesos, cartílagos y tejido conectivo propios de enfermedades degenerativas como la artrosis, la artritis, la osteopenia o la osteoporosis. Explicamos también en este mismo número que existen varias plantas que permiten controlar la hipertensión -especialmente la lavanda- pero también vegetales como el ajo, el apio, el té verde, el espino blanco, el azafrán, el hibisco, el comino negro, las hojas de olivo, el ginseng y el jengibre. Todo ello está demostrado con miles de trabajos publicados en revistas científicas de prestigio así que no se entiende por qué los médicos siguen recurriendo a fármacos de síntesis de resultados mucho peores que además tienen numerosísimas interacciones negativas y efectos indeseables, muchos de ellos graves. Llevamos más de 20 años denunciándolo y ahora lo corrobora en nuestra revista la farmacéutica española Teresa Morera, licenciada universitaria que ha decidido manifestar públicamente lo que piensa de los fármacos tras haberlos estado dispensando durante años sin poder hablar libremente de ellos y llega a afirmar que «los medicamentos son hoy el principal problema de salud». Termino indicando que el último artículo de este número no es menos interesante ya que damos a conocer un nuevo método inocuo -la transferencia de microbiota vaginal- que permite solucionar de forma rápida y eficaz buen número de los principales problemas de salud de las mujeres, desde las vaginitis recurrentes hasta las infecciones del sistema genital femenino pasando por problemas venéreos y de infertilidad así como la endometriosis y el cáncer vaginal. Se trata pues de un número que, una vez más, nadie debería dejar de leer.

 

Jose Antonio Campoy
Director