Irak, El Bio-Bac y la conciencia selectiva

por José Antonio Campoy

¿Tienen «conciencia selectiva» nuestros representantes sociales, culturales y políticos así como buena parte de los periodistas y empresarios del ámbito de la comunicación? Porque esa es la impresión que uno tiene al ver desfilar a buena parte de ellos tras una pancarta para evitar una posible guerra -siempre injustificable por muchas razones que pretendan argüirse- y comprueba que guardan silencio -o no se interesan siquiera- por un asunto como el del Bio-Bac cuando, según las estadísticas, más de veinte millones de personas mueren cada año de cáncer en el mundo, cien mil de ellas en nuestro país. Es más, Mariano Barbacid, la persona que -gratuitamente- se supone que más sabe de cáncer en España, afirmó ante el presidente del Gobierno, José María Aznar, durante la reciente inauguración de la nueva sede del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) -donde nuestra presencia fue vetada recordando otros tiempos- que uno de cada dos españoles terminará sufriendo cáncer y, al menos la mitad de ellos, morirá. Es decir, Barbacid vaticinó -sin que aparentemente nadie se escandalizara- que la cuarta parte de los españoles morirá irremisiblemente de cáncer. «En la terapia directa contra el cáncer -llegaría a reconocer en su discurso ante Aznar- no se ha avanzado mucho». Unas palabras que justifican sus declaraciones de junio del año pasado cuando afirmó también que la cirugía actualmente sólo es capaz de curar «el 40% de los tumores» y «la quimioterapia un 10%». Evidentemente, de la radioterapia ni habla. ¿Para qué? Y agregaría incluso que si bien hay actualmente 370 fármacos en proceso de ensayo clínico «la mayoría de ellos fracasará» porque «dejan mucho que desear». Bien, pues tal es el panorama con el que se encuentran hoy los «expertos», esos que se autocalifican de oncólogos y a los que todos los enfermos de cáncer consultan qué hacer cuando la verdad es que ni conocen la causa del cáncer ni saben cómo combatirlo con mediana eficacia. Por eso Barcacid decidió el año pasado que el CNIO abandonara las líneas de investigación en las que estaban inmersos -más dinero sin justificar al cubo de la basura que, total, a los políticos les basta hacerse la foto y aparentar que se interesan por este problema- y ahora propone «impulsar la investigación del funcionamiento de las proteínas implicadas en la aparición y desarrollo del cáncer a través de la genómica funcional». Y aquí está la clave de todo este asunto. Porque resulta que Barbacid se enteró -probablemente en Estados Unidos- de que el futuro de las terapias contra el cáncer está en el ámbito de las proteínas, en la comprensión y desarrollo de una nueva ciencia que hoy se conoce como Proteómica. Sólo que ese es, precisamente, el ámbito en el que se basa la fórmula del Bio-Bac que no es -básicamente- otra cosa que un conjunto de proteínas con sorprendente actividad terapéutica demostrada en ensayos clínicos irrefutables por mucho que ese individuo que responde al nombre de Fernando García Alonso, actual director de la Agencia Española del Medicamento en el Ministerio de Sanidad y Consumo, lo niegue con su habitual falta de desvergüenza. Unas proteínas cuya secuenciación -un hecho que igualmente se oculta- está realizando nada menos que el famoso Instituto Pasteur. En esta revista lamentamos, en suma, que la conciencia de muchos de nuestros representantes tenga carácter selectivo, que estén en contra -como nosotros- de la matanza de inocentes ciudadanos iraquíes que bastante tienen con soportar a ese energúmeno que tienen por dictador pero, en cambio, permanezcan hoy insensibles al óbito de muchos españoles y al más que previsible fallecimiento de otros muchos millones en todo el mundo en un futuro cercano. Porque, o bien están siendo éticamente -y, por tanto, abominablemente- selectivos o están tan desinformados que no se han enterado de lo que está pasando en el caso del Bio-Bac a pesar de que hace meses que se habla de este asunto en los medios de comunicación. Bien, la entrega a cada uno de nuestros diputados de un completo dossier sobre el Bio-Bac va a impedir a partir de ahora que estos aleguen desconocimiento. Desde hoy son corresponsables -más aún que antes- de lo que suceda. Incluso de las muertes (han fallecido varias de las personas que hace sólo unas semanas clamaban ante los medios de comunicación que les diesen Bio-Bac) que a partir de este momento tengan lugar. Veremos que les dicta la voz de la conciencia.