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| NOVEDOSO APARATO DE DIAGNÓSTICO
Y TRATAMIENTO: EL QUANTUM-SCIO |
Creado por el investigador Bill Nelson
el Quantum Xrroid Consciousness Interface-SCIO es un
sofisticado sistema de biofeedback basado en el conocimiento
de la dinámica fractal y la teoría subespacial que mediante
un sistema trivectorial permite recoger la información bioenergética
del cuerpo a través de 110 canales simultáneamente ofreciendo
infinidad de datos sobre el estado de salud de una persona tanto
a nivel mental como emocional y físico. Y que no sólo detecta
carencias, infecciones o desequilibrios energéticos sino que
permite corregirlos merced a una base de datos que posee las
frecuencias de más de 9.000 agentes y sustancias -bacterias,
virus, parásitos, hongos, vitaminas, minerales...- aplicando
luego la terapia adecuada para recuperar la armonía perdida.
Sólo
cuando el ser humano comienza a contemplar su realidad de manera
global e interactiva obtiene resultados a todos los niveles. Pongamos
un simple ejemplo: el conocimiento de la interrelación entre los
vientos, las nubes, la presión, la lluvia, y la temperatura, y
su cuantificación mediante avanzados programas informáticos nos
ha permitido tener una previsión meteorológica cada vez más fiable
y con mayor antelación. Sin embargo, siendo ello importante el
tiempo no es sino un dato más del complejo ecosistema que es nuestro
planeta. Durante los últimos meses la reiteración de fenómenos
naturales devastadores -huracanes, terremotos, tsunamis, sequías,
inundaciones, temperaturas inhabituales...- han servido para que
los científicos pasen de contemplarlos aisladamente al convencimiento
íntimo de que todos ellos guardan relación entre sí. Conocer el
tiempo que va hacer nos permitirá no mojarnos pero poco nos dirá
de forma aislada de la salud de nuestro planeta al que estamos
lejos todavía de contemplar como una unidad. De nada nos sirve
conocer y tratar de forma aislada el número de hectáreas que se
queman, los litros de agua de lluvia que caen por metro cuadrado,
los kilómetros de arrecife que se destruyen, el movimiento de
la placas tectónicas, las toneladas de anhídrido carbónico que
se emiten anualmente a la atmósfera o el tamaño del agujero de
la capa de ozono. Todos esos datos precisarían de una valoración
conjunta para obtener una imagen global pero real de la salud
de nuestro mundo. Solo que probablemente se necesiten para ello
sofisticados programas que aún no se han diseñado... y la voluntad
de analizarlos en común más allá de especializaciones.
Bueno, pues el mismo problema existe para conocer realmente el
estado de ese otro micromundo que es el ser humano. El conocimiento
real de la salud pasa para cada vez más investigadores no tanto
por conocer la fiebre, el pH, las pulsaciones, la tensión, los
parámetros sanguíneos o el estado de un órgano o sistema de manera
aislada sino por abrirse a una definición diferente: las diferentes
enfermedades, los desequilibrios emocionales, la inestabilidad
mental y otros tipos de tensiones son causa, desde esta nueva
visión del organismo, de la interacción de ciertas energías en
puntos en los que existe un desequilibrio o ruptura. Somos, de
acuerdo con esta visión, seres electromagnéticos con modelos de
frecuencia que tienen resonancia, reactancia y capacidades autocorrectoras.
Un nuevo lenguaje, desde luego, para un nuevo tiempo. A partir
de aquí el acercamiento al modelo de salud pasa por diseñar herramientas
capaces de interrelacionar todos los procesos que tienen lugar
en un organismo a nivel intra y extra celular en forma de impulsos
eléctricos, campos magnéticos y frecuencias para darles una coherencia,
un sentido y, finalmente, unas pautas que las permitan actuar
donde sea preciso a fin de recuperar el equilibrio bioenergético,
la armonía integral que caracteriza la salud.
Pues bien, Bill Nelson, singular investigador norteamericano
con un amplio conocimiento multidisciplinar -que abarca desde
la Física Quántica hasta gran parte de las llamadas Medicinas
Alternativas- decidió hace ya muchos años enfocar sus esfuerzos
en esta línea desarrollando un programa capaz de globalizar las
señales eléctricas de nuestro organismo y a partir de ellas elaborar
un prediagnóstico y unas propuestas terapéuticas. El resultado
de ese trabajo es el Quantum Xrroid Consciousness Interface-SCIO
(QXCI/SCIO), un sistema informático que dispone de más de
250 funciones autónomas algunas de las cuales contienen más de
300 subopciones variables. En conjunto, miles de opciones de prediagnóstico
y de terapias posibles basadas en las constantes eléctricas de
nuestro organismo. Entendiendo por prediagnóstico la información
que suministra el aparato sobre los agentes estresantes que afectan
al paciente, sean éstos virus, bacterias, sustancias tóxicas,
emociones reprimidas...
Ahora bien, hay que decir que según su propio creador la exactitud
médica del dispositivo es limitada -un 84% de fiabilidad- y por
consiguiente los datos que ofrece no pueden ser considerados irrefutables.
"La capacidad de estimulación eléctrica transcutánea de los tejidos
nerviosos -afirma Nelson- permite al Quantum-SCIO usar
un eslabón cibernético que orienta sobre las causas de la enfermedad.
Además permite eliminar patógenos, advertir de problemas nutricionales,
estimular la reparación de heridas, estimular la desintoxicación,
resolver alergias, reducir la tensión... y muchas más cosas. Pero
la mejor prestación del dispositivo es su capacidad para desbloquear
los 'atascos' en el flujo bioenergético que son la principal causa
de enfermedad. El Quantum-SCIO puede detectar y corregir fallos
en el flujo de los meridianos e, incluso, en el sistema energético
de las ondas cerebrales. Como puede ayudar a encontrar modos de
reducir los síntomas a través de medios naturistas. El objetivo
primario de nuestro sistema es estimular al cuerpo para curarse
a sí mismo. La reducción de síntomas es pues una prioridad secundaria.
Intentamos impedir que la enfermedad progrese. Queremos una curación
verdadera y la reducción de síntomas a largo plazo"
Para Nelson la capacidad de restauración o curación del cuerpo
se basa en la cuantía de la fuerza de vida que puede ser
suprimida u obstruida y que contiene un componente eléctrico.
Fuerza de vida que viene medida por el llamado Índice
de Supresión y Obstrucción a Curar (SOC) en el software Quantum-SCIO
y que es el único dato -afirma- que debe ser valorado de tratamiento
en tratamiento ya que el resto de los datos, por la naturaleza
fractal del organismo, son una referencia limitada. Y es que un
cuerpo vivo, según Nelson, funciona como un sistema quántico.
Y para analizar un sistema tan complejo la ciencia moderna recomienda
usar los sistemas fractales -y no los lineales- inicialmente desarrollados
en la Teoría del Caos. Por eso, según explica, no es posible
reproducir los resultados. A fin de cuentas los sistemas fractales
no son reproducibles ya que siempre existe una nueva reacción
de adaptación. De ahí que recomiende a los terapeutas que sus
esfuerzos se centren en el análisis de los primeros datos y no
en intentar obtener resultados similares en pruebas sucesivas
y consecutivas.
"Debo reconocer que estoy realmente sorprendido y satisfecho
con las prestaciones del Quantum-SCIO -nos diría el doctor
Santiago de la Rosa-. Es cierto que el software es muy
complicado por la cantidad de datos, pantallas, subpantallas,
gráficos e imágenes que aporta sobre el paciente y hay que dedicar
muchas horas de estudio al programa pero los resultados, en la
mayoría de los casos, son muy satisfactorios. Hasta el momento
así lo he constatado en tratamientos tan dispares como la fatiga
crónica, la fibromialgia, los desequilibrios energéticos, el estrés,
algunos casos de depresión nerviosa, dolores en general, desequilibrios
de la flora intestinal, candidiasis, flatulencias, estreñimiento,
diarrea crónica e, incluso, un caso de iritis, entre otras dolencias.
En estos momentos estoy tratando una cefalea en racimos y a un
paciente de cáncer reforzando su tratamiento alopático con biorresonancia.
Tenga en cuenta que las patologías que tratamos los médicos naturistas
son muy diversas".
EL QUANTUM XRROID CONSCIOUSNESS INTERFACE-SCIO
Durante las últimas décadas del siglo XX el uso de aparatos capaces
de medir la resistencia eléctrica de distintos puntos del organismo
se fue haciendo habitual dentro del campo de la medicina alternativa
o complementaria, la única que desde los tiempos de la antigua
Medicina Tradicional China entiende la importancia del organismo
como cruce de energías tangibles. El problema es que muchos de
tales dispositivos, además de limitarse a la medición de un único
parámetro energético, la resistencia, pueden quedar afectados
por el propio estado físico-emocional del terapeuta de una manera
inconsciente en el momento de realizar la medición.
El paso siguiente fue pues el desarrollo de dispositivos de biorresonancia,
aparatos capaces de medir distintas frecuencias del organismo
y devolverlas invertidas para tratar de neutralizar así las frecuencias
patológicas. Y puede decirse que el nuevo paso lo constituyen
los aparatos como el que en esta ocasión nos ocupa: el Quantum-SCIO.
Porque hoy, tras 20 años de investigación en el campo de la tecnología
de retroalimentación biológica, es capaz no sólo de examinar el
cuerpo realizando una valoración detallada de sus desequilibrios
sino también de ayudar a equilibrarlo mediante flujos de energía
cargados de información biorresonante.
Para entender mejor su funcionamiento y posibilidades habrá que
partir del hecho de que en nuestro organismo, además de la resistencia,
existen otros factores eléctricos. Unos con posibilidad de ser
medidos -como se hace con la fiebre, la tensión o el pH- y otros
calculados matemáticamente a partir de los primeros: la capacitancia,
la inductancia, la frecuencia y muchos otros. El voltaje, el amperaje
y la resistencia -únicos datos que realmente pueden ser medidos
eléctricamente- son en todo caso las bases de esta nueva medicina
bioeléctrica. Juntos conforman en el organismo humano el denominado
campo trivector. Y es que según Bill Nelson, diseñador del Quantum-SCIO,
alrededor de todas las cosas hay un campo trivector, una imagen
energética de cada sustancia. Y ese campo trivectorial es la base
para detectar la reacción (reactancia) de una persona al campo
estático de cualquier sustancia -reactividad electro-fisiológica
(EPR)- y actuar por resonancia con ella ya que estos campos pueden
neutralizarse.
UN PROCESO INDOLORO Y NO INVASIVO
El proceso es aparentemente sencillo: el
paciente es conectado al dispositivo -un ordenador portátil con
un complejo programa informático de enormes posibilidades con
más de 500 páginas de datos, pantallas y variables- mediante cinco
cintas o arneses. Una se coloca en torno a la cabeza y las otras
cuatro en muñecas y tobillos. Una vez conectado el programa éste
comienza a trabajar en un proceso indoloro y no invasivo que sólo
precisa que la persona a testar esté relajada.
A continuación el Quantum-SCIO analiza las posibles interferencias
derivadas de aparatos cercanos -como móviles, otros ordenadores,
cables eléctricos, TV etc.- descartándolas para obtener una valoración
lo más correcta y exacta posible del paciente. Es decir, el ordenador
se programa para ajustar su interacción trivectorial y que valore
sólo a la persona que quiere examinarse. Eso permite que luego,
mediante las bandas colocadas en la cabeza, muñecas y tobillos
del paciente, se obtengan sólo los datos de voltaje, amperaje
y resistencia de éste y no del entorno. Datos a partir de los
cuales el programa incorporado calcula matemáticamente -de forma
prácticamente simultánea- otros muchos factores como lo reactancia,
la capacitancia, la inductancia, la hidratación, la oxidación
y la presión eléctrica y fotónica... llegando a un total de 55
mediciones biológicas ¡en una centésima de segundo! Valores que
el aparato muestra en pantalla -en lo que se denomina "mapa bioeléctrico"
del paciente- mostrando en cifras su estado global de salud.
"Después de una agotadora jornada que había comenzado a las
7 de la mañana con un desayuno temprano seguido de un desfile
de pacientes hasta las 6 de la tarde -nos contaría el doctor
Mauricio Ospina de la Roche, miembro también del Consejo
Asesor de nuestra revista- decidí aprovechar al regresar a
casa, mientras preparaban la cena, para probar el Quantum que
había recibido pocos días antes. Sería la tercera vez que lo utilizaba.
Bueno, pues durante la carga del programa existe un paso llamado
de 'calibración' en el cual el Quantum hace unas primeras mediciones
que toman en consideración las posibles influencias que pueda
estar recibiendo del entorno el paciente que va a ser analizado.
Y durante ese proceso van apareciendo mensajes en la pantalla
dando cuenta de lo que va encontrando y corrigiendo. Pues bien,
cuál no seria mi sorpresa cuando en uno de los mensajes pude leer
-y se lo cito textualmente- lo siguiente: 'Frente
a la pantalla del ordenador hay un hombre hambriento'. Confieso
que ese pequeño letrero me dejó tan sorprendido que terminó derrumbando
todas mis dudas y el escepticismo que pudiera tener se transformó
en entusiasmo al comprender que una de sus cualidades es la de
poder identificar las frecuencias vibratorias de los neurotransmisores
y, a través de ellos, llegar a diagnosticar el hambre de un terapeuta
exhausto. Además me sirvió de aviso suficiente para evitar esas
'jornadas heroicas' que se estaban tornando peligrosas para mi
salud. Y decidí cambiar los ritmos y mi sistema de trabajo".
El programa de ordenador Quantum-SCIO tarda aproximadamente
3 minutos en calcular la reacción (reactancia) del cuerpo a más
de 9.000 ítems de datos que le son presentados de forma individual
y que contienen la información digitalizada trivectorial de productos
homeopáticos clásicos, plantas, minerales, aminoácidos, enzimas,
hormonas, bacterias, hongos, parásitos... y miles de otros compuestos.
En solo una prueba o testado se obtienen del paciente ¡más de
65 millones de datos! La información llega al Quantum-SCIO y -sin
que el paciente sea consciente de ello- el dispositivo calcula
un modelo matemático que refleja en las pantallas el estado energético-físico-emocional
de su organismo y cualquier otra cosa que haya detectado en el
interior. Por ejemplo, parásitos, hongos, bacterias o virus pero
también enzimas, hormonas, huesos dislocados, cavidades en los
dientes, células precancerosas... y hasta alteraciones emocionales.
En cierta ocasión, con motivo de la elaboración de este reportaje,
acudí a la consulta del doctor De la Rosa con una conocida mía
a la que él no había visto nunca a fin de que fuera examinada
con el Quantum-SCIO. Bueno, pues después de que el aparato
valorara los factores físicos y energético-funcionales -que, por
cierto, coincidieron con su historial clínico- el doctor decidió
examinar sus perturbaciones emocionales. Pulsó simplemente un
link, puso su edad, esperamos unos pocos segundos y entonces apareció
un mensaje en la pantalla: "Perturbación por trauma emocional
a los tres años de edad". Sorprendente tal grado de concreción.
Miramos los dos a mi amiga que aun estaba situada sobre la camilla
con las bandas puestas y percibí fugazmente cómo le cambió el
rostro. Poco después desvelaba un dato que ni yo -ni, por supuesto,
el doctor de la Rosa- sabíamos: su padre había muerto cuando tenía
tres años. Ninguno de los tres salíamos de nuestro asombro.
Agregaré que según Bill Nelson la sofisticación de los datos del
Quantum-SCIO y la naturaleza fractal de nuestro organismo
-un sistema caótico en el que a cada instante se modifica la situación
anterior- hace imperativo usar sistemas complejos matemáticos
como base de análisis que sólo un ordenador puede realizar. Es
lo que permite que los resultados finales sobre la respuesta del
paciente a los modelos trivectoriales de miles de sustancias almacenados
en la memoria del programa se desplieguen en una lista fácilmente
legible y utilizable que luego puede organizarse y estudiarse
de muchas maneras diferentes.
Después de realizar los tests -que como ya hemos dicho son indoloros
y no invasivos- el propio Quantum-SCIO recomienda qué terapias
se adecuan mejor al estado del paciente. Momento a partir del
cual el médico o terapeuta puede decidir libremente el protocolo
de actuación atendiendo a su historial clínico. Sin embargo, debemos
decir que el aparato ofrece ya muchas posibilidades terapéuticas
que pueden ser aplicadas automáticamente. Desde tomar la información
energético-vibracional del paciente separando la información patológica,
invirtiéndola y devolviéndosela al organismo para así neutralizarla
hasta utilizar la información digitalizada de más de 350 terapias
-energéticas y psicoemocionales- siendo una de las principales
la Homeopatía ya que incluye la imagen trivectorial de miles de
principios homeopáticos.
"Una de las cosas que más me gustan de este aparato -señala
el doctor Santiago De la Rosa- es que me ayuda a buscar el
remedio homeopático o la planta que necesita el paciente fácilmente
ya que las frecuencias de todos los productos homeopáticos y fitoterápicos
están incorporadas en la matriz del programa. Cuando la máquina
mide los estresantes patógenos y localiza la frecuencia exacta
los identifica en rojo en la pantalla y luego yo me aseguro con
la documentación médica de si van con su patología. Y la verdad
es que suele acertar en un alto porcentaje. Los resultados suelen
ser buenos. Tan solo resta decidir la dilución exacta y para ello
existe incluso otro programa capaz de indicarte también la potencia
o dosis que debe tomar".
"Déjeme hablarle de dos casos concretos y recientes -añadiría
el doctor De la Rosa-. El primero fue una mujer que acudió
a nosotros desesperada, con una iritis en el ojo derecho que no
había podido ser curada por los diversos especialistas que había
visitado. La tratamos y después de una sola sesión de biofeedback
con el Quantum comenzó a mejorar de manera sorprendente. El otro
fue un paciente de 35 años que acudió a nosotros con un serio
eczema en la mano derecha. El Quantum diagnosticó que tenía un
elevadísimo estrés y a partir de la cuarta sesión comenzó una
clara mejoría".
El médico o terapeuta puede además elegir entre un amplio abanico
de opciones: Medicina Ortomolecular, Homeopatía, Homotoxicología,
Fitoterapia, Biorresonancia, Electroacupuntura, Terapia Sacrocraneal,
Reflexología Electrónica, Cromoterapia, Musicoterapia, Programación
Neurolingüística (PNL), Rife, Antiaging, desensibilización a las
alergias, ajuste de flujo espinal... y muchas otras más. Todo
ello además de recomendar al paciente las pautas de comportamiento
más convenientes para su recuperación.
"Mis experiencias más significativas y satisfactorias con el
Quantum-SCIO -nos diría por su parte Emilia Lozano,
especialista en Medicina Tradicional China- las he tenido en
depresiones, estados ansioso-depresivos, fibromialgias, traumatismos,
esclerosis en placas, ayuda a enfermos de cáncer, estreñimiento,
niños hiperactivos, parásitos, cólicos de vesícula biliar, alergias,
sinusitis, dolores articulares y musculares de origen idiopático,
postoperatorios, pérdida de memoria, degeneración macular, úlceras
de estómago y presión arterial. Y últimamente incluso estoy haciendo
pruebas con el tratamiento de unos campos de frutales, aparentemente
con bastante éxito". Y es que cabe resaltar que el Quantum/SCIO
permite tratar tanto a personas como a animales o plantas; es
decir, a los seres vivos en general.
Terminamos indicando que tres son las principales características
que a nuestro juicio diferencian al Quantum-SCIO de otros
dispositivos electrónicos parecidos:
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1)
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En el proceso de diagnóstico aísla
al paciente de las posibles expectativas y pensamientos
del médico o terapeuta buscando los datos a velocidades
increíbles en su subconsciente. Con este dispositivo no
es pues el ordenador el que escoge la sustancia, remedio
o terapia más adecuada sino el inconsciente del propio
paciente al reaccionar ante los miles que se le ofrecen.
La incógnita para el médico es saber en cada caso cómo
y por qué reacciona o no ante ella.
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2)
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Está diseñado para detectar las señales
más tempranas de tensión, enfermedad, toxicidad, infección
y enfermedad potencial. Estos resultados pueden evaluarse
con pruebas médicas de confirmación y segundas opiniones
para confirmar los resultados probables.
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3)
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Su software ofrece unas posibilidades
prácticamente ilimitadas de terapias como propuesta o
aplicación directa.
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Los testimonios de quienes ya han utilizado este aparato potencian
desde luego la sensación de que estamos en el umbral de una nueva
manera de entender el ser humano y la medicina:
"La utilización del Quantum-SCIO -nos diría Mauricio Ospina-
no se limita a una aplicación técnica sino que al involucrar
por una parte la voluntad y decisión del paciente de hacerse responsable
y partícipe de su salud y, por otra, la disponibilidad de servicio
del terapeuta para ser el guía los resultados de las mediciones
y de las terapias equilibradoras facilitan el salto cualitativo
hacia el encuentro de una terapéutica eficaz, sencilla y evolutiva".
"Como acupuntora, macrobiótica y fitoterapeuta -nos diría
por su parte Emilia Lozano- lo que más valoro del Quantum,
además de su fácil aplicación, es la mejora de ánimo del paciente
y la permanencia en el tiempo de la recuperación. Y sólo estamos
viendo la punta del iceberg porque todo parece indicar que sus
aplicaciones serán en el futuro muchas más de las que en la actualidad
ya tiene; seguramente se desarrollarán con el tiempo. Por tanto,
creo que estamos siendo testigos de excepción de una nueva medicina
que comenzó sus investigaciones a finales del siglo XIX y principios
del XX, y que es ahora, merced a la tecnología de la que disponemos,
cuando puede llegar al gran público de manera significativa".
"Creo que las posibilidades del Quantum-SCIO son muchas
-concluiría aseverándonos en ese mismo sentido el doctor De la
Rosa- y sólo estamos comenzando a explorarlas. Es cierto que
los dispositivos electrónicos aún no son perfectos y que su éxito
depende también en gran parte del conocimiento que de su uso tenga
el que los utilice pero ayudan desde luego mucho al clínico. No
sólo a diagnosticar de manera diferente sino incluso a tratar
patologías energético funcionales con biorresonancia, biofeedback
o cualquiera de las otras terapias que permite su software".
Cabe señalar, por nuestra parte, que de cara al uso de este singular
aparato en los países de habla hispana sería conveniente proceder
a una adecuada traducción del lenguaje al español dada la complejidad
técnica de algunos términos.
Francisco San Martín
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