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| PROTEGERSE
DEL SOL ES HOY OBLIGATORIO |
Conseguir
un bronceado sin peligro está hoy al alcance
de cualquiera pero a pesar de ello son muchas
aún las personas que se exponen al sol sin tomar
las precauciones necesarias. Más de las tres
cuartas partes de la población se protege insuficientemente
del sol. Y broncearse de manera irresponsable,
además de envejecer la piel, puede causar graves
problemas de salud.
En el 2001 los expertos en meteorología,
con ocasión del Día Internacional para la Protección
de la Capa de Ozono, alertaron sobre la preocupante
situación de la misma ya que prosigue su deterioro.
Deterioro que podría alcanzar su máximo histórico
precisamente en el año 2002.
Y esa disminución de la protección natural contra
los rayos ultravioletas del sol y su potencial
cancerígeno ha puesto a los dermatólogos en
situación de alerta. Tomar este año el sol sin
protegerse implica alto riesgo.
LOS PELIGROS DEL BRONCEADO
Según la secretaria general de la Sociedad Española
de Dermatología, Aurora Guerra, en Estados
Unidos se han triplicado los casos de cáncer
de piel desde que en la década de los 80 comenzó
a conocerse la situación de la capa de ozono.
Y aunque en España no disponemos todavía de
estadística oficial alguna sobre las personas
afectadas se puede asegurar que los casos continúan
aumentando.
El cáncer de piel se produce a largo plazo cuando
el sistema de defensa que la misma posee contra
los rayos ultravioletas alcanza su tope de acumulación.
Un tipo de cáncer que se ha visto favorecido
no sólo por la disminución de la capa de ozono
sino también por el aumento a la exposición
solar que la moda del bronceado impuso en la
década de los 70.
Ante lo que los dermatólogos insisten hoy en
la importancia de aumentar las medidas de protección
solar mediante la aplicación diaria de cremas
en las zonas más expuestas: manos y cara. Medidas
especialmente indicadas en las personas de piel
fotosensible (rubios y pelirrojos) y en los
niños por su delicada piel. "La principal
medida de protección -recuerda Aurora
Guerra- es evitar el sol, caminando por
la sombra, algo sencillo que normalmente olvidamos".
Piénsese que una exposición continuada al sol
puede provocar manchas en la piel, lesiones
oculares, quemaduras, erupciones, melanomas
y, en los casos más extremos, cáncer de piel.
Además, la irradiación solar se acumula: el
ADN humano posee "memoria" y no olvida las horas
de sol a la que nos hemos sometido desde la
infancia por lo que el problema de salud puede
surgir en la edad adulta. Entre los cánceres
de piel actuales el 80% está relacionado con
el sol y las personas que sufrieron quemaduras
por esa causa en la infancia tienen mayor riesgo
de padecer melanoma en el futuro.
Pero sin llegar a sufrir problemas tan serios,
tomar el sol en exceso y sin las debidas precauciones
provoca un prematuro envejecimiento de la piel
conocido como "fotoenvejecimiento", cuya incidencia
es mayor cada día.
El fotoenvejecimiento es independiente de la
edad y el sexo aunque las que más acuden al
dermatólogo por ese motivo son las mujeres de
mediana edad que abusaron del sol durante su
adolescencia y que ahora se enfrentan a un rostro
prematuramente envejecido, reseco y arrugado.
Pues bien, entre los tratamientos que se ofrecen
para paliar esos efectos antiestéticos los más
efectivos son las técnicas con láser y los peeling
químicos profundos pero todos ellos son agresivos
y el paciente deberá soportar durante varios
días que su piel se vea enrojecida e hinchada.
Y no podrá, bajo ningún concepto, exponerla
al sol.
PREVENIR ES SENCILLO
En suma, es fundamental no exponerse al sol
sin utilizar un factor de protección 15 o 20
aun cuando algunos apuestan por elevarlo incluso
hasta el 35. No obstante, recuerde que el fotoprotector
sirve únicamente para prevenir y no para permitirnos
estar más tiempo al sol.
La crema ha de aplicarse con generosidad media
hora antes, teniendo la piel seca y extendiéndola
por todo el cuerpo con especial atención a zonas
como el empeine, las orejas o las calvas que
suelen ser las que primero se queman. Siendo
recomendable aplicarla cada dos horas. Y si
piensa que eso es un engorro tal vez le estimule
saber que el uso de protectores solares con
factor superior a 15 reduce el riesgo de cáncer
en un 78%.
Pero, sobre todo, evite la exposición durante
las horas centrales del día (de 12 a 16 horas)
y controle el tiempo que permanece bajo el sol.
Y no se le ocurra comenzar con exposiciones
de más de 10 minutos el primer día auque luego
vaya aumentándolas progresivamente hasta un
máximo de dos horas.
Tras una jornada de playa es recomendable que
proporcione a su cuerpo algunos cuidados especiales.
Comenzando por una ducha de agua tibia o fría
que apague la sed de la piel para aplicar después
una capa generosa de crema hidratante o after-sun,
rica en sustancias calmantes y refrescantes.
Luego, si nota su piel aún seca o estirada aplíquese
tras la ducha, con la piel todavía mojada, una
capa de aceite corporal; y si han salido rojeces
y la piel tira o escuece, productos con aloe
vera ya que poseen propiedades calmantes de
gran eficacia.
NIÑOS: CUIDADOS ESPECIALES
Con los niños las medidas preventivas deben
ser aún más rigurosas. Según el pediatra Cipriano
Canosa, entre un 2 y un 5% de los infantes
que toman el sol en la playa durante el verano
sufre quemaduras de segundo grado que pueden
ir acompañadas de fiebre, náuseas, eritema generalizado
e insomnio.
Es importante asimismo que los niños menores
de seis meses no tomen el sol de forma directa
y, en caso de ir a la playa, permanezcan poco
tiempo y protegidos en todo momento por una
crema de alta protección, sombrero, bajo una
sombrilla y con la cabeza humedecida (pero no
por agua de mar).
Respecto a los niños mayores de seis meses,
el doctor Canosa indica que "los rubios y
muy blancos deben protegerse más siendo recomendable
un factor de protección de 20 o 30, cubrirse
la cabeza con un sombrero de alas y no ponerse
demasiado cerca de las olas porque el reflejo
del sol aumenta la posibilidad de insolación".
Como regla general, hasta los tres años
-en que la piel es más sensible- todos deberán
ir protegidos con gorros, camisetas y gafas
de sol además de darles abundante agua para
que no se deshidraten.
Por supuesto, el uso abundante de agua se hace
extensivo a la población adulta. Exponernos
a los rayos solares aumenta el sudor con la
consiguiente pérdida de líquido y sales minerales.
No espere pues a tener sed para beber ya que
eso será signo de que está comenzando a deshidratarse.
ALIMENTOS PARA ESTAR MORENOS
Conseguir un bronceado bonito y seguro no sólo
depende de las cremas protectoras. La alimentación
también puede convertirse en un aliado frente
al sol y una dieta adecuada puede aumentar los
efectos de los productos cosméticos.
Los rayos solares generan radicales libres que
oxidan la piel y la envejecen prematuramente.
Por ese motivo los alimentos ricos en antioxidantes
naturales deben primar en la dieta durante los
meses de calor. Y esos los encontraremos en
frutas y verduras, especialmente en los productos
ricos en betacarotenos, sustancias precursoras
de la vitamina A cuyo efecto antioxidante neutraliza
los radicales libres causados por la exposición
al sol.
Betacarotenos que se encuentran principalmente
en las zanahorias, los tomates, los albaricoques,
la calabaza, el mango y las verduras de hoja
verde como la lechuga o las espinacas. También
el maíz, el brócoli, la yema de huevo y el kiwi
contienen alfacoroteno. Elija pues productos
frescos y que le entren por los ojos ya que,
por lo general, cuanto más color tienen también
es mayor su riqueza en antioxidantes.
Algunos alimentos no sólo protegen sino que
también pueden ayudarnos a reparar los daños
producidos por el sol. En este grupo están pescados
como el salmón, la caballa, el atún o la sardina
que contienen ácidos grasos que reparan los
daños en las membranas celulares. Asimismo,
los efectos de la oxidación pueden compensarse
con el selenio presente en carnes, huevos y
cereales así como en el zinc que contienen algunos
alimentos como las ostras. El aceite de borraja
y el té también poseen igualmente un gran poder
antioxidante.
Y si necesita una protección extra añada a su
dieta un suplemento vitamínico que contenga
vitaminas C y E.
¿ESTÉTICA O SALUD?
Aunque es la época estival la que entraña especiales
riesgos los dermatólogos aconsejan utilizar
crema protectora solar siempre que el sol pegue
fuerte ya que la emisión de radiaciones UVA
es constante, incluso en los días nublados.
Y aunque nuestra piel ya esté bronceada sigue
siendo necesario usar protector solar.
En definitiva, son cada vez los dermatólogos
que apuestan por la necesidad de cambiar la
cultura solar de nuestro país. Porque el sol
que recibimos mientras paseamos por la calle
es suficiente para que nuestro organismo sintetice
la vitamina D. Siendo así, las largas exposiciones
no tienen mayor sentido que cumplir los requisitos
de una moda que prima la imagen sobre la salud.
LAS 7 REGLAS DE ORO
PARA TOMAR EL SOL
1) Utilice
siempre un protector solar de alta protección
adecuado a su tipo de piel.
2) No tome
el sol entre las 12 y las 4 de la tarde.
3) No permanezca
quieto bajo el sol. Pasee, muévase, báñese.
Evitará quemarse y conseguirá un bronceado más
uniforme.
4) Beba mucho
líquido mientras toma el sol. Y además de la
cara protéjase los ojos, los labios y el pelo
con sprays y cremas especiales.
5) Aplíquese
el protector solar cada 2 ó 3 horas. Y si se
baña, asegúrese de que es resistente al agua.
6) No olvide
que el sol también le alcanza mientras camina
por la calle o va en coche. Use protector en
todo momento.
7)
Aplíquese siempre un after-sun después
de tomar el sol largo tiempo.
EMBARAZO Y EXPOSICIÓN
SOLAR
Durante el embarazo o durante los periodos de
cambios hormonales -como la menopausia- la piel
es especialmente sensible frente al sol. En
estas situaciones se aconseja evitar las exposiciones
solares ya que podrían provocar manchas de pigmentación
-especialmente en el rostro- que tardan varios
años en desaparecer.
Como normal general se aconseja que las mujeres
embarazadas utilicen productos con elevado factor
de protección solar (50 ó 60) y renueven la
aplicación del producto cada hora.
¿CUÁL ES SU TIPO DE
PIEL?
Piel muy blanca:
siempre se quema y nunca se broncea. Factor
de protección recomendado: de 20 a 50
Piel clara: se
quema moderadamente y se broncea gradualmente.
Factor de protección recomendado: de 15 a 20.
Piel morena:
se quema raramente y se broncea con rapidez.
Factor de protección recomendado: de 10 a 15.
Piel oscura:
nunca se quema y se broncea profundamente. Factor
de protección recomendado: de 4 a 10.
ALOE VERA: LA PLANTA ANTIQUEMADURAS
De todas las especies vegetales conocidas pocas
reúnen las propiedades curativas del Aloe Vera.
Para la comunidad científica esta planta es
"la más asombrosa mezcla de antibiótico, astringente,
agente coagulante, inhibidor del dolor y estimulante
del crecimiento de los tejidos que conocemos
en la Naturaleza". Aunque no es considerado
un medicamento, se ha demostrado que su gel
posee más de 200 componentes fundamentales para
el organismo humano y se ha contrastado que
revitaliza la piel y acelera los procesos de
reproducción de células nuevas, de cicatrización
y de eliminación de células muertas. Mezclado
con otras sustancias o en estado puro, el Aloe
Vera tersa, rejuvenece, refresca y libera nuestra
piel de arrugas e impurezas. Además, se usa
para tratar quemaduras de todo tipo, erupciones,
cicatrices, llagas y afecciones como la psoriasis,
las varices, las alergias, el asma, la anemia,
la fatiga crónica, la diabetes o los dolores
de muelas, entre otras dolencias.
En el caso de las quemaduras, el Aloe Vera -aplicado
directamente como cataplasma- calma el dolor,
reduce la posibilidad de infección e incrementa
en un 50% la velocidad de su curación.
PROPIEDADES
CONTRASTADAS
En los últimos 50 años se han realizado numerosos
estudios que han puesto de manifiesto las propiedades
del Aloe Vera. Y se ha comprobado así que tiene
acción analgésica, antibiótica, antiinflamatoria,
antimicrobiana, antiséptica, antitóxica, antiviral,
fungicida (destruye hongos), astringente, bactericida,
coagulante, desinfectante, energética, laxante,
tranquilizante, antiasmática (por su efecto
broncodilatador), antirreumática, tónica y reconstituyente.
Además, se utiliza para dar brillo y consistencia
al cabello, refrescar la piel y cerrar los poros
tras la depilación así como para ayudar a la
cicatrización en intervenciones plásticas por
su capacidad para regenerar tejidos y producir
células nuevas. También se recomienda su uso
como bálsamo para bebés, como complemento de
la alimentación y como reconstituyente general
ya que aumenta las defensas.
Teniendo en cuenta todo lo dicho no es extraño
que el Aloe Vera se haya ganado apelativos como
los de "planta milagrosa", "medicina
del desierto" o "planta de primeros auxilios".
No estaría de más pues incluir los productos
que la contienen entre los que llevarse a la
playa ya que es una aliada inestimable de cara
al verano. Por si acaso.
Concha
Labarta
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