Liposucción asistida con ultrasonidos: la técnica más perfecta

 

La liposucción ultrasónica es la técnica de modelado corporal más efectiva existente hoy día. Con ella se consiguen resultados espectaculares, no existe el riesgo de que se puedan romper terminaciones sensitivas, vasos sanguíneos o tejidos y la piel no queda flácida tras la operación. Sin embargo, son escasas aún las clínicas que la practican. Hemos hablado con el doctor Vicente del Pino.

La cercanía del verano es con frecuencia la época en la que muchas mujeres y cada vez más hombres, conscientes de que no pueden seguir disimulando su exceso de grasa, deciden eliminarla de manera radical. Es decir, deciden hacerse una liposucción. Pues bien, si es su caso sepa que existe otra modalidad de las técnicas convencionales de aspirado que tiene muchos menos inconvenientes y mejores resultados. Nos referimos a la liposucción asistida por ultrasonidos (UAL), un método con el que aún cuentan pocas clínicas. Hemos querido conocer de primera mano en qué consiste esta novedad así que hemos acudido a una de las más conocidas, el Centro de Cirugía Estética Serrano 76 que dirige en Madrid el prestigioso cirujano plástico Vicente del Pino, con quien hemos tenido la oportunidad de hablar sobre ella.

UNA TÉCNICA MUY SEGURA

El doctor Vicente del Pino no duda en definirla como “la técnica de modelado corporal más efectiva que existe actualmente porque con ella se consiguen resultados espectaculares y, además, ofrece muchas otras ventajas”. Entre ellas, el hecho –añadiría- de que “es una técnica menos traumática y más segura que otras utilizadas para lo mismo porque no se basa en la fuerza de succión del cirujano o de una máquina, como en las liposucciones convencionales. En éstas se rompen los adipocitos y se aspiran como si fueran grumos pero también se pueden romper terminaciones sensitivas, vasos sanguíneos, tejidos, etc., algo que no ocurre con la liposucción ultrasónica. Además, después del tratamiento con ultrasonidos la piel no queda flácida y salen muchos menos hematomas. Es muy rápida y sus resultados son definitivos”.

LA LIPOSUCCIÓN DEL SIGLO XXI

En cuanto al proceso que debe seguir una persona que decide someterse a ella podemos decir que, en primer lugar, el paciente debe hacerse una serie de pruebas preoperatorias exhaustivas a fin de determinar su estado de salud general y si es adecuado o no hacer en su caso la liposucción asistida con ultrasonidos. Como es obvio, lo ideal es que el paciente esté sano pero sólo existe una contraindicación absoluta: llevar marcapasos. En tal caso ni siquiera se tiene en cuenta la posibilidad de utilizar ultrasonidos por razones fáciles de comprender.

Tal es, pues, lo que se hace unos días o semanas antes de la intervención. Luego, si la persona no presenta complicaciones se establece una fecha para la intervención.

“Ya en el quirófano–nos cuenta el doctor Vicente del Pino-,con el paciente en pie, se dibujan sobre su piel unos círculos concéntricos que sirven para delimitar las áreas en las que se van a eliminar los acúmulos grasos. Después, y dentro, claro está, de las zonas marcadas, se hacen varias incisiones de dos o tres milímetros. El paso siguiente es rellenar la zona con una solución acuosa tumescente que evite que pueda recalentarse y sufrir un daño imprevisto por efecto de las ondas ultrasónicas”.

Para hacer esas incisiones –continuaría explicándonos-“se le aplica al paciente primero anestesia local acompañada de ligera sedación. Esto es lo más común aunque, según los casos, se puede optar por anestesia general, local o epidural. Obviamente, la operación debe llevarse a cabo única y exclusivamente en un hospital”.

La intervención propiamente dicha comienza cuando a través de las incisiones –tan pequeñas que luego no dejarán cicatriz- se introduce una cánula roma, de tamaño variable pero siempre de titanio, cuya punta dispara un haz de ultrasonido de 22.500 hertzios que disuelve la membrana de las células grasas y las convierte en líquido de forma que sean más fácilmente aspirables. Así, la piel queda pegada al músculo y no flácida como en la liposucción convencional.

En este punto preguntamos a nuestro entrevistado si ese haz de ultrasonido podría afectar a otros elementos orgánicos. Su respuesta fue muy clara:

-No, si se aplican las ondas en las condiciones específicas que se requieren, es decir, con una intensidad y tiempo determinados; y siempre que previamente se haya rellenado la zona de líquido con una solución tumescente. Si se hace así, los ultrasonidos actúan selectivamente sobre el adipocito y respetan las estructuras anatómicas adyacentes. Luego, cuando esos adipocitos se han licuado, se aspiran. Por tanto, actualmente se la puede considerar una técnica muy segura.

-Dice “actualmente”…

-Sí, porque lo cierto es que cuando se empezó a utilizar esta técnica en estética había algunos inconvenientes como calcular con exactitud la cantidad de grasa que se licuaba y evitar posibles lesiones que pudieran provocar en otras estructuras -como la piel o los vasos sanguíneos- las ondas ultrasónicas. Pero el desarrollo de la tecnología permite hoy saber cuál es la frecuencia exacta que licua la grasa acumulada sin dañar músculos, tejido conectivo, nervios, vasos sanguíneos o piel. Esa frecuencia concreta es la que mencionábamos antes: 22.500 hertzios. Además, otro dato que avala su seguridad es que el propio aparato –de fabricación estadounidense y llamado LySonix 2000– deja de funcionar cuando la cánula choca con alguno de esos elementos.

DAR FORMA A LA BELLEZA

Todas las zonas del cuerpo en las que se perciban acúmulos de grasa o celulitis pueden ser tratadas con ultrasonidos. Mamas, flancos, trocánteres (pistoleras), muslos, pantorrillas, tobillos, abdomen, espalda, brazos o, incluso, la cara. Esta técnica también está indicada para perfeccionar los resultados de otras intervenciones estéticas como la reducción mamaria si la paciente presenta acúmulos de grasa laterales o en las axilas, o para corregir secuelas de liposucciones convencionales anteriores.

-Supongo que tratar cada una de estas zonas requerirá un tiempo específico, pero, ¿cuál puede ser la duración de una intervención de este tipo?

-Bueno, como bien dice, eso depende de la extensión de la zona que se vaya a tratar y del tipo de anestesia que se utilice pero lo normal es que sean entre 2 y 4 horas. Después, y siempre que no se haya utilizado anestesia general, la persona abandona la clínica por su propio pie. Si ha sido con anestesia general el alta se produce a las 24 horas.

Tras la intervención, el doctor del Pino recomienda a sus pacientes que durante cuatro semanas lleven una faja de presoterapia sobre las zonas tratadas para facilitar su adherencia a los planos profundos y que periódicamente reciban masajes de drenaje linfático –que pueden recibir en la propia clínica si así lo desean- para aumentar aún más la elasticidad cutánea, acelerar la adherencia y prevenir la aparición de seromas (acúmulos de grasa líquida que queda embolsada y que, al palparse, se perciben como un abultamiento). Para el postoperatorio se recomiendan entre 8 y 10 masajes de drenaje linfático que se empezarán tras el tercer día de la intervención. Y ya está. La persona puede hacer vida normal a las 48 horas. Luego, al mes, pueden utilizar otro tratamiento llamado Endermologie para reafirmar la piel y anular los restos de la celulitis.

Esos son los únicos cuidados posteriores. “Bueno –apostilla el doctor del Pino-, eso y que cuiden su alimentación. Para ello, en la consulta contamos con una dietista especializada en tratamientos dietéticos post-liposucción”.

Para terminar nuestra conversación quisimos informarnos sobre la temporalidad de los resultados y, a ese respecto, el doctor del Pino nos aseguraría que son definitivos y apreciables de inmediato.

-Tras seis años aplicándola creo que esta técnica es la más avanzada en este campo y actualmente es la que más demandan tanto hombres como mujeres. Por algo será.
Pues por algo será. Juzgue el lector.

 

L. J.

 


 

Cuándo está indicada la liposucción ultrasónica

Cuando existen acúmulos de grasa en pistoleras o trocánteres; caras internas y anteriores de los muslos; caras inferiores de los glúteos; caras internas de las rodillas; flancos; pantorrillas y tobillos; abdomen (infraumbilical y supraumbilical); espalda (rodillos grasos); brazos y regiones auxiliares; cara y cuello.

 


 

Ventajas de la liposucción ultrasónica 

Seguridad: cuando la cánula choca con algún tejido tendón, vena, etc., el aparato se detiene.
Piel más regular: al eliminarse la grasa de forma homogénea se evitan las irregularidades y hundimientos en la superficie de la piel. Además, mediante la cánula “bala” se elimina o mejora la celulitis sobreañadida.
Menor descolgamiento: al respetar todas las estructuras del tejido conectivo –es decir, las estructuras de sostén- la flacidez y el descolgamiento postoperatorio son mucho menores que en la liposucción convencional.
Menos hematomas: los hematomas son poco frecuentes porque no se rompen vasos sanguíneos.
Menor hinchazón: en el caso de darse se resuelve rápidamente aplicando masajes de drenaje linfático.
Incorporación inmediata al trabajo: en 3 o 4 días.

 


 

Una diferencia fundamental 

En la liposucción convencional los resultados dependen, en parte, de la fuerza que ejerza el cirujano. Si empieza con la pierna derecha la dejará muy bien succionada pero cuando vaya a trabajar la izquierda estará más cansado y quizás los resultados no sean los mismos. Incluso puede ocurrir que a causa del cansancio del especialista –obviamente, sin pretenderlo- se vacíe más una pierna que otra con lo cual, pasado el tiempo pertinente, habrá que retocarla. En este sentido, la utilización de ultrasonidos permite superar el factor humano ya que la licuación de la grasa es ejercida por la onda ultrasónica en todas las zonas por igual.
 

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Mayo 2002
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