Liposucción: esculpir nuestro cuerpo, mejorar nuestra mente

La cirugía estética ha sido frivolizada por muchos aun cuando ha conseguido resultados excelentes mejorando no sólo el aspecto físico de muchas personas sino también el mental. Siendo entre sus especialidades la liposucción una de las técnicas más demandadas y que mejores resultados está dando. Aplicada tanto a hombres como a mujeres permite eliminar las bolsas de grasa localizada y moldear el cuerpo casi como si se tratara de una escultura.

Las clínicas de cirugía plástica se ven desbordadas cada primavera ante la demanda de liposucciones. Se acerca el verano y es el momento de intentar resolver ese problema de exceso de grasa que tantas veces uno ha querido eliminar de diversas maneras… sin éxito. Pero ¡ojo!, porque la liposucción es una técnica útil y válida pero que sólo debe utilizarse si el médico lo aconseja, algo que suele suceder nada más que en casos extremos. Y es que la liposucción tiene sus indudables ventajas pero también sus riesgos. Eso sí, a ella se pueden someter tanto personas obesas como delgadas ya que no debe perderse de vista que el objetivo de la liposucción es combatir la lipodistrofia (depósitos de grasa localizados) y moldear el cuerpo, no acabar con la obesidad ni -como erróneamente se ha extendido- con la celulitis.

LA TÉCNICA 

La liposucción es la extirpación de tejido graso mediante una fina cánula -de entre 3 y 4 mm.- que se introduce a través de pequeñas incisiones realizadas en la piel. En nuestro cuerpo existen dos compartimentos grasos: uno subcutáneo y otro más profundo. Las primeras técnicas de liposucción tan sólo llegaban a este último pero los nuevos sistemas permiten acceder a ambos niveles. La diferencia entre la antigua liposucción y la más moderna reside en que inicialmente las cánulas penetraban a través de túneles independientes mientras que hoy se hace toda una galería interna que facilita la absorción y mejora los resultados.

LLEGAN LOS ULTRASONIDOS 

Además de la liposucción convencional existe la que se hace por ultrasonidos y que consiste en la aplicación de ondas ultrasónicas para licuar la grasa. Se trata de una modalidad que ha mejorado notablemente ya que en un primer momento resultaba muy difícil calcular el volumen de grasa que se licuaba. Por otro lado, las ondas ultrasónicas no eran de la misma frecuencia y lesionaban otras estructuras como la piel o los vasos sanguíneos. Hoy se han superado estos problemas iniciales e incluso se ha conseguido que con este tipo de liposucción el postoperatorio sea menos doloroso y más rápido. A pesar de lo cual algunos cirujanos se decantan por el sistema tradicional ya que consideran que el riesgo de dejar cicatrices es mucho menor.

LA INTERVENCIÓN 

Una liposucción implica someterse a una intervención quirúrgica que dura aproximadamente entre dos y cinco horas. En sus inicios se empleaba anestesia epidural pero hace años ya que ésta se sustituyó por la local con sedación y desde entonces no es preciso ser hospitalizado aunque sí debe realizarse en un quirófano con todos los medios de asepsia, monitorización y reanimación necesarios. Finalizada la intervención, el paciente puede irse a su casa andando aunque durante dos o tres días notará alguna molestia en la zona tratada y deberá llevar una faja especial al menos durante cuatro semanas. A partir de ese momento se realiza un seguimiento del paciente que dura unos 6 meses, tiempo durante el cual se observa una mejora progresiva.

EN MANOS DE PROFESIONALES 

A los inconvenientes mencionados se añade uno importante: el del gran número de profanos en el oficio que se dedican a practicarla. Según José Luis Martínez del Yerro, Secretario General de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, en España existen 460 cirujanos plásticos, la práctica totalidad pertenecientes a ella; sin embargo, hay más de 3.000 médicos que, sin estar adecuadamente formados, practican liposucciones. Algo que da lugar muchas veces a intervenciones en las que la extracción de grasa se hace por exceso o por defecto con lo que la piel puede quedar deformada haciéndose precisa una segunda intervención que solucione el problema; sólo que en ocasiones el mal es irreversible. De hecho, son muchas las personas que tras haberse sometido a una liposucción acuden a la clínica del Dr. Javier Mato Ansorena -uno de los grandes especialistas en cirugía plástica con que actualmente cuenta nuestro país- en busca de una nueva operación que les solucione el daño ocasionado. Cada año pasan por sus manos más de 500 pacientes, parte de ellos procedentes de otras clínicas en las que ha sido peor el remedio que la enfermedad.

Resulta duro –nos diría el Dr. Mato Ansorena- ver cómo el intrusismo profesional da lugar no sólo a una mala prensa de la cirugía plástica sino también a auténticos problemas de salud. La técnica de la liposucción es sencilla pero ha de realizarla siempre un profesional. Además, conviene tener en cuenta que no es lo mismo hacerla en una zona que otra. Así, la papada, el pubis, la parte anterior del muslo y la posterior de la pierna son partes de nuestro cuerpo mucho más complejas y donde no siempre puede practicarse.

Asimismo, ya de cara a la recuperación, tampoco es lo mismo una piel joven que una piel envejecida y flácida. En este caso quizá haya que recurrir a la colocación de un vendaje elástico bajo la faja post-operatoria.

CLAVES PARA MANTENER EL TIPO 

En suma, con la liposucción se logra eliminar gran parte de los adipocitos o células grasas que poseemos. Pero estas células tienen un número fijo a partir de nuestro segundo año de vida y por tanto es importante que los niños pequeños no sean gordos a fin de evitar un incremento en su nivel de adipocitos. No obstante, aunque la liposucción reduzca nuestro número de células grasas no lo hace en su totalidad y si no cuidamos nuestra alimentación podemos recuperar el volumen perdido ya que los adipocitos que nos quedan crecerán más compensando los que se han eliminado.

Los pacientes sometidos a liposucción –nos diría el Dr. Mato Ansorena- deben mantener luego a rajatabla una dieta que contribuya a disminuir los ácidos grasos en sangre durante al menos los dos primeros meses, siendo asimismo aconsejable que practiquen algún deporte que favorezca la zona tratada. E igualmente son adecuados, en algunos casos, los masajes.

-Se ha dicho que la liposucción puede llegar a tener graves consecuencias en casos extremos. Informes oficiales indican que un pequeño porcentaje muere durante una liposucción.

Conozco las estadísticas. Pero en ellas no se dice quiénes practicaron las intervenciones, si cirujanos plásticos formados o personas escasamente preparadas. Ni se dice en qué condiciones se hicieron. Ni se habla de las características propias de cada persona ni de los riesgos que corrían por padecer otros problemas físicos graves. En suma, se sabe que un pequeñísimo número murió pero ni siquiera si fue realmente a causa de la intervención o de un problema paralelo que no se controló. Por eso hace falta que esta intervención, como cualquier otra, la haga siempre un cirujano plástico. En ese caso el riesgo es prácticamente inexistente.

EL PACIENTE IDEAL 

-Luego el estudio previo del paciente en profundidad es importante…

Antes de someterse a una liposucción –nos respondería el Dr. Mato Ansorena-, el especialista debe estudiar cada caso concreto atendiendo tanto a las características físicas (flacidez, localización de la grasa…) como psíquicas (cuáles son las expectativas de mejora tras la intervención). Porque no todos los pacientes van a obtener el mismo resultado. Es obvio que una chica joven y guapa que tan sólo desea corregir unas pequeñas pistoleras saldrá mucho mejor parada que una de edad avanzada y con grandes depósitos de grasa. Esta última debe saber que no recuperará el cuerpo de cuando tenía 20 años pero que sí puede disminuir su silueta y mejorar su contorno para que la ropa le siente mucho mejor.

El cirujano debe valorar la edad, peso, cantidad de grasa, tipo de piel y hábitos de vida, tanto alimenticios como deportivos, del paciente. Ello, junto con las expectativas que tiene, determinará lo que se puede y debe hacer. El especialista tiene que dejar muy claro que mediante la liposucción se eliminan unidades de grasa localizadas pero no el tamaño global. Esto es lo que determina que personas con una obesidad importante o con mucha flacidez no sean los mejores candidatos para someterse a esta técnica. De hecho, son los pacientes delgados con acúmulos de grasa bien definidos, piel elástica y fina los que más pueden beneficiarse de la liposucción.

Raquel González Arias

Recuadro:


CUÁNTA GRASA ELIMINAR 

Normalmente no se debe extraer más del 5,5% del peso corporal del paciente. En los casos en los que esta cantidad sea insuficiente es aconsejable someterse a liposucciones seriadas cada tres o seis meses atendiendo a las necesidades y condiciones físicas de la persona tratada.


CUÁNDO SOMETERSE A UNA LIPOSUCCIÓN 

En realidad podemos acudir al cirujano plástico en cualquier época del año pero el otoño y el invierno son las estaciones idóneas ya que nos resultará más fácil llevar la faja postoperatoria y estaremos recuperados de cara al verano.


LA OTRA CARA DE LA LIPOSUCCIÓN 

Toda intervención quirúrgica conlleva riesgos. Y si bien la liposucción no es en principio una técnica compleja, sí requiere de un profesional con experiencia capaz de evitar complicaciones innecesarias, tanto estéticas como médicas. Entre ellas cabe destacar:

Complicaciones estéticas: 

-Ondulaciones y depresiones.
-Déficit de contorno.
-Decoloración de la piel.
-Hundimientos y deformaciones.
-Asimetrías.

Complicaciones médicas: 

-Embolismo graso.
-Tromboflevitis y tromboembolismo pulmonar.
-Infección e inflamación.
-Seroma y hematoma.
-Lesión tisular y necrosis.
-Pérdida de sangre.
-Deshidratación.

En muchas ocasiones es el intrusismo profesional el responsable de estos problemas. Insistimos, por tanto, en que debe de acudirse siempre a un cirujano plástico acreditado y no a uno de los muchos profanos en la materia que tan sólo poseen el certificado de un cursillo de fin de semana.


“EL CUELLO DE POLLO” 

Bajo este nombre se denomina vulgarmente a la papada, es decir, a la acumulación de grasa bajo la mandíbula. Se produce por pérdida de tensión de los músculos que van desde la mandíbula al ioides y puede tener origen genético aunque a veces es fruto de la edad o responde a causas físicas, como el que la mandíbula esté hacia adentro o que el ioides esté hacia abajo. Esto facilita la acumulación de grasa bajo esta zona favoreciendo una distensión de la piel y su consiguiente dilatación. En estos casos no siempre basta con una liposucción para corregirlo, sobre todo si existe laxitud de la piel. Entonces se hace necesaria una triple intervención: liposucción, platismoplastia y lifting. La operación se realiza en régimen ambulatorio y con anestesia local. La baja laboral no tiene por qué superar los cinco días aunque el vendaje de sujeción se mantendrá durante tres más.

Este reportaje aparece en
18
Julio 2000
Ver número