Lipoescultura: modelando el cuerpo

Cada vez es mayor el número de personas que recurre a la lipoescultura, una técnica de cirugía estética que permite resolver en breve plazo muchos de los problemas estéticos de quienes no se sienten del todo a gusto con sus cuerpos. Sin embargo, la mayor parte de la gente ignora en qué consiste exactamente, cuándo está indicada, si tiene o no riesgos para la salud, cuánto se tarda en efectuar, cómo es la recuperación o cuánto cuesta. Hemos decidido contarlo.

No hay mejor manera de saber cómo se produce realmente una operación que presenciarla en primer plano. Y eso es lo que hemos hecho en esta ocasión gracias a la cortesía del doctor Ángel Martín, director médico de la madrileña Clínica Menorca y cirujano, quien lleva ya 10 años “esculpiendo” el cuerpo de sus pacientes con lipoescultura.

Pues bien, por lo que hemos visto y nos han explicado se trata de una intervención sencilla en su realización pero compleja en su técnica que añade a los resultados de la liposucción la delicadeza y el cuidado por el detalle de la escultura.

La idea es simple: se trata deeliminar los lípidos o grasas que, al no haber sido metabolizadas, se depositan en distintas zonas del cuerpo produciendo lo que se conoce como una lipodistrofia localizada. Porque cuando esas células grasas residuales e insolubles en agua se inflaman se produce la tan temida como odiada celulitis que, según el sexo del paciente, se almacenará en unas partes del cuerpo o en otras. Así, lo común es que en los varones las grasas se acumulen en el abdomen, los flancos y la papada mientras en las mujeres suele aparecer también en muslos (las populares “cartucheras”) y rodillas. Hay que decir, por cierto, que fue el médico francés Pierre Formier quien inventó esta técnica –denominada lipoescultura manual con jeringa- siendo el doctor Martín uno de sus practicantes más convencidos. Según asegura, es una intervención de cirugía estética sencilla en su proceso –con ligera sedación, anestesia local y sin pérdida de sangre ni puntos de sutura- y espectacular en su ejecución y resultados.

En esta ocasión asistí a la lipoescultura de Mari Cruz, una mujer muy joven que se mostraba encantada con la idea de salir de allí sin sus odiadas “cartucheras”. Aunque un poco desorientada a causa del sedante que le había sido suministrado, lo cierto es que la paciente estuvo consciente los setenta minutos que duró la intervención e, incluso, colaboró con el doctor Martín y su equipo cuando se le solicitaba que cambiara de postura o flexionara las piernas.

Hay que explicar que cuando una persona acude por primera vez a consulta se escucha con atención lo que quiere para intentar satisfacer sus expectativas en la medida de lo posible. Asimismo, es importante comprender de forma clara las motivaciones que han conducido a esa persona a someterse a una intervención de este tipo porque suele tener un componente psicológico marcado en la mayor parte de los casos.

Luego, tras las exploraciones pertinentes -que incluyen un examen del tipo de piel del paciente, la situación y la extensión de la zona a operar-, se pasa a hacer una revisión completa de su historial clínico y a una puesta en común de criterios por parte de los distintos profesionales que forman el equipo médico. Finalmente, se establece la fecha de la operación.

EN QUIRÓFANO 

Conocimos a Mari Cruz cuando estaba a punto de comenzar su lipoescultura. Se había decidido operar de los muslos “para estar más guapa y verse mejor”. Una vez estuvo todo dispuesto, Ángel Martín comenzó su delicado trabajo.

Con precisión y movimientos rápidos, el cirujano -utilizando un minúsculo bisturí- hizo varias incisiones de 3 o 4 milímetros en la cara interior del muslo derecho. Luego, con sumo cuidado, fue introduciendo por cada uno de ellos una cánula roma ajustada a una jeringuilla que serviría para contener las grasas extraídas del cuerpo de nuestra protagonista.

Transcurridos unos minutos, quien esto escribe no salía de su asombro al comprobar que en ningún momento se produjo la más mínima pérdida de sangre. Hecho que -como nos aclararon otros dos miembros del e    quipo, los doctores Oyola y Dávila– tiene una sencilla explicación: la zona objeto de la lipoescultura había sido infiltrada durante el preoperatorio con sustancias vasoconstrictoras, con lo cual se imposibilita esa pérdida hemática. Además, y a pesar de que los movimientos enérgicos del doctor Martín pudieran hacer pensar lo contrario, se trabaja a nivel muy superficial y la cánula y la jeringa (de dimensiones más que considerables) no llegan a rozar ninguno de los músculos de la paciente.

Quizá alguno de nuestros lectores haya asistido a través de la televisión a una intervención de este tipo y quizá no haya podido evitar un nudo el estómago al ver esas imágenes. Pero contemplar la escena y comprobar “en vivo y en directo” que lo único que se está extrayendo del cuerpo de Mari Cruz son grasas residuales y no sangre u otros compuestos ha servido a quien suscribe para abandonar la idea –ahora comprendida como errónea- de que una liposucción debía ser un espectáculo sanguinolento y desagradable. En ningún momento aparece ni una sola gota de sangre y, además, es curiosa la sensación de poder estar hablando con la paciente mientras su cuerpo está siendo atravesado por una cánula que impresiona al más pintado.

Una vez eliminada la celulitis de la cara interior de los muslos se procedería a hacer lo propio con su parte exterior. Para ello fue necesario que nuestra protagonista colaborara con los doctores pues una vez terminada la lipoescultura de la zona que se estaba trabajando, Mari Cruz, obediente, se giró para facilitar la nueva inserción de la cánula.

Para entonces empezaban a ser ya evidentes las diferencias entre los resultados de una liposucción y los de una lipoescultura. Y es que, con mimo y detalle propios del mejor de los artesanos, el doctor Martín fue eliminando las grasas del cuerpo de Mari Cruz al tiempo que lo esculpía haciendo aparecer una línea subgluteal apenas existente antes de la operación. He de decir que el cuerpo de la paciente semejaba en ese momento ser arcilla blanda y maleable que el cirujano iba modelando, suprimiendo la materia sobrante y trabajando minuciosamente para lograr la figura deseada.

Una vez esculpidas, ambas piernas fueron envueltas en un vendaje compresivo ya que, tras la intervención, en los muslos de Mari Cruz el continente es mayor que el contenido y de no aplicarse ese vendaje, cual molde, la zona tratada podría deformarse. Tres días después de la lipoescultura esa venda será sustituida por una faja o un pantalón tubular que la paciente deberá llevar durante al menos 4 semanas, tiempo necesario para que la piel se ajuste al nuevo volumen.

La operación descrita -que Ángel Martín insistiría en definir como sencilla- es una de las técnicas de cirugía estética más perfeccionadas: no necesita puntos porque la cicatrización de las pequeñas incisiones es interna, es ambulatoria ya que el paciente abandona la clínica en pocas horas y por su propio pie; es casi definitiva porque con una alimentación equilibrada y realizando ejercicio físico es poco probable que el paciente vuelva a almacenar grasas en la zona tratada, no entraña los riesgos que se atribuyen a la administración de anestesia general (en este caso, se recurre a una ligera sedación y sólo se duerme la zona que va a ser lipoesculpida), es una intervención limpia y que no produce pérdida se sangre y es, además, una técnica muy desarrollada de la que se tiene amplia experiencia.

En todo caso, se trata de una posibilidad terapéutica que está devolviendo la sonrisa a muchas personas –cada vez más- decididas a tomar un atajo en el camino para conseguir un cambio de imagen. El álbum de fotos que nos mostró el doctor Martín en su despacho contenía imágenes completamente distintas de una misma persona. Fotografías que permitían ver antes cuerpos deformes con exceso de grasa y con líneas definidas y bellas después.

L. J.


QUÉ ES UNA LIPOESCULTURA 

Es una técnica de cirugía estética indicada para eliminar acúmulos grasos (lipodistrofias) que no se acompañen de flacidez cutánea. Se puede realizar de forma aislada o en combinación con dermolipectomías corporales (encaminadas a eliminar los excesos grasos asociados a flacidez cutánea en distintas regiones del cuerpo). Se realiza de forma manual mediante el empleo de una cánula roma ajustada a una jeringa. Es una posibilidad quirúrgica sin puntos por precisar tan sólo de una o dos incisiones de tres milímetros en cada zona tratada. Se realiza con anestesia local y ligera sedación del paciente, que permanece consciente durante la operación. Durante la intervención no se produce pérdida hemática y no se hace necesaria la hospitalización por lo que, una vez expulsada la anestesia, el paciente abandona la clínica por su propio pie. La lipoescultura añade a los resultados de la liposucción una ventaja diferencial ya que se realiza, además, una remodelación del cuerpo del paciente.

Es una técnica cada vez más demandada que apenas implica riesgos para la salud de quien se somete a ella y que, según los casos, tiene un precio que ronda las 400.000 pesetas.


CUÁNDO ESTÁ INDICADA LA LIPOESCULTURA 

La lipoescultura está indicada para intervenir en todo exceso graso corporal o cervico-facial (cuello y cara) siempre que no exista una exagerada flacidez de piel.

Las zonas más comúnmente operadas mediante lipoescultura son:

En el varón: el abdomen, los flancos (conjunto denominado “cinturón”) y la papada.
En la mujer: las caderas (las populares “cartucheras”), el abdomen, los flancos y las rodillas.


TÉCNICAS DE LIPOESCULTURA 

Actualmente existen cuatro técnicas diferentes para realizar una lipoescultura:

Lipoescultura manual con jeringa: es la empleada por el doctor Martín y extrae la grasa al mismo tiempo que esculpe el cuerpo del paciente tratado. Se utiliza para ello una jeringuilla ajustada a una cánula roma de unos 3 mm. de grosor.

Liposucción con motor: tradicionalmente ha sido la más utilizada y se emplea para su realización una bomba extractora de grasa.

Liposucción mecánica: se recurre también a la utilización de máquinas que permiten limpiar las grasas acumuladas en las zonas de tratamiento.

Liposucción ultrasónica: técnica empleada sobre todo en las zonas que presentan flacidez cutánea.


CUÁNTO CUESTA UNA LIPOESCULTURA 

El coste de una lipoescultura depende de la zona que se deba intervenir. Hace no muchos años el paciente debía quedar hospitalizado tras ella pero en la actualidad permanece en la clínica sólo 4 ó 5 horas por lo que su carácter ambulatorio ha abaratado el precio. El coste medio -incluidas las exploraciones previas y las revisiones posteriores- oscila entre las 300.000 y 500.000 pesetas.


DATOS DE INTERÉS 

Por sexo: la lipoescultura la solicita hoy 1 hombre por cada 30 mujeres.
Por edad: la mayor parte de quienes la solicitan tienen entre 20 y 40 años aunque cada vez es mayor el número de gente de más edad.
Por estatus socioeconómico: hasta hace no mucho sólo se acercaban a este tipo de clínicas las personas con estatus socioeconómico elevado pero actualmente lo hace todo tipo de gente.
¿Por salud o por pura estética?: si bien el motivo principal que lleva a una persona a un quirófano de cirugía estética es mejorar su imagen, lo cierto es que permite a muchas personas ganar en salud al eliminar sobrepeso y exceso de volumen, con la consiguiente mejora de su calidad de vida.


¿TIENE RIESGOS UNA LIPOESCULTURA? 

Someterse a una lipoescultura no implica riesgo para la salud si el paciente está sano. Según los expertos, incluso personas con afecciones coronarias o respiratorias pueden optar por ella ya que se realiza con anestesia local estando el paciente consciente en todo momento. Además, no hay pérdida de sangre ni incisiones que precisen puntos de sutura. El paciente permanece entre 4 ó 5 horas en el centro -incluidos los procesos pre y postoperatorios- abandonándolo por su propio pie.

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Noviembre 2000
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