Prepare su cuerpo para el verano

 

Durante el invierno lo escondemos y en verano le sometemos a todo tipo de agresiones. Sin embargo, antes de exponer nuestro cuerpo al desgaste intenso que sufre normalmente durante la época estival debemos prepararle con una dieta adecuada y tratamientos específicos que mantengan sana nuestra piel bajo el cada vez más peligroso astro rey. Si atendemos unas mínimas recomendaciones evitaremos dejarnos la piel y la salud por lucir un tono más oscuro en nuestra epidermis.

El cuerpo es el gran olvidado de los tratamientos cosméticos. Solemos prestar especial atención al cuidado del rostro pero descuidamos el cuerpo porque pensamos que está más protegido. Sin embargo, la epidermis corporal no se libra de los efectos del clima, del paso del tiempo o de las sustancias químicas con las que está en contacto. Y es especialmente en verano cuando mostramos más centímetros de piel por lo que hay que ocuparse diariamente de su cuidado, máxime si vamos a pasar muchas horas bajo el sol, en la arena, en el mar o en la piscina.

EL PRIMER PASO: LA LIMPIEZA DE LA PIEL

El primer paso de cualquier método de belleza corporal debe ser la higiene porque una buena limpieza no sólo proporciona una sensación física placentera sino que es también la vía para prevenir infecciones dérmicas y la única forma de que nuestra piel pueda absorber los componentes activos de las cremas y tratamientos que apliquemos posteriormente.

El proceso de limpieza del cuerpo apenas requiere unos minutos. En este sentido, podemos optar -dependiendo de nuestras preferencias o del tiempo de que dispongamos- entre la ducha y el baño, cada uno de los cuales reporta unas ventajas específicas. Por ejemplo, la ducha resulta más aconsejable para tonificar el sistema sanguíneo y la piel. Si utilizamos agua fría el efecto será estimulante; si el agua es caliente, relajante.

En cuanto al baño es el método más adecuado para combinarlo con aceites esenciales disueltos en el agua y que elegiremos en función de que queramos relajarnos, tonificar la piel, estimular la circulación, etc.

PREPARAR LA PIEL: EXFOLIACIÓN, HIDRATACIÓN, REAFIRMACIÓN

La exfoliación es una limpieza profunda que renueva la epidermis, atenúa las arrugas, proporciona mayor suavidad e incrementa la permeabilidad de la piel, que atrapa mejor las sustancias hidratantes o nutritivas que usemos posteriormente.

La eficacia de un exfoliante –producto cosmético que contiene diminutas bolitas o microesferas que liman las rugosidades y arrastran las células muertas de la piel- no depende de la fuerza con que se aplique sino de la regularidad en su uso. No sirve de nada frotarnos la piel hasta enrojecerla cada medio año. La exfoliación ha de practicarse con frecuencia (una vez cada 10 o 15 días) y el producto debe extenderse con la mano o con una manopla mediante movimientos suaves en sentido circular poniendo especial atención en las zonas rugosas, como tobillos, rodillas y codo, así como en la espalda. Lo mejor es aplicarlo sobre la piel ligeramente húmeda ya que así el producto se desliza mejor.

Después de exfoliar es el momento de hidratar nuestra piel. La piel hidratada se distingue por ser suave, lisa, satinada, firme pero elástica. La piel resiste como puede las agresiones de la radiación ultravioleta, la sal, el cloro y otras sustancias químicas pero si no colaboramos con ella antes o después se reseca, síntomas que aparecen en forma de asperezas, rojeces y descamaciones. La piel pierde entonces elasticidad y adquiere una tonalidad apagada.

El mejor momento para aplicar la crema hidratante es tras el baño o la ducha -cuando la piel está todavía tibia y húmeda- extendiéndola mediante suaves masajes ascendentes desde los pies hasta el torso.

Por último, para recuperar la firmeza de la piel –perdida por envejecimiento o por los cambios drásticos de peso- se puede recurrir a la realización de ejercicio físico específico, a la estimulación mecánica mediante masajes manuales, al uso de aparatos de masaje electrónico o bien a la electroestimulación neuromuscular. En cuanto a las cremas reafirmantes corporales que ofrece el mercado lo cierto es que ofrecen discretos resultados a largo plazo siempre que se utilicen con regularidad. En todo caso, deben combinarse con una crema hidratante.

PROTEJA SU CUERPO DEL SOL

Desde mediados de los años 70 se ha puesto de moda estar morenos como canon de belleza más aceptado, pero ¡ojo! porque en nuestro empeño por conseguir el ansiado bronceado podemos dejarnos la salud. Los expertos nos recuerdan año tras año que al ir reduciéndose la protectora capa de ozono el sol es cada vez más peligroso para nosotros. Esto no quiere decir que no podamos tomarlo sino que –sobre todo en verano- debemos hacerlo con moderación y protegiéndonos con cremas, gafas y sombreros. Se trata, en fin, de beneficiarse de las ventajas que nos reporta el sol evitando sus efectos nocivos.

En cuanto a las ventajas, sabemos que diez minutos diarios de exposición al sol estimulan el metabolismo de las proteínas, favorecen la expulsión de ácido úrico, multiplican la producción de glóbulos rojos y estimulan el transporte del oxígeno por la sangre, ayudan a sintetizar la vitamina D, a fijar el calcio de los huesos y a levantar el ánimo decaído. Sin embargo, para obtener estos beneficios y evitar quemaduras, insolación o, en caso extremo, cáncer de piel hay que protegerse con las cremas adecuadas a nuestro tipo de piel.

A la hora de decidirse por un producto u otro tenga en cuenta que un buen protector solar debe proteger la piel, prevenir los riesgos de quemaduras y deshidratación y evitar el deterioro de la dermis y el riesgo de cáncer cutáneo. Además ha de procurar una amplia fotoprotección, resistencia al agua, al calor y al sudor, inocuidad y tolerancia y protección antienvejecimiento con el fin de mantener la elasticidad y tonicidad de la piel y luchar contra la aparición precoz de arrugas.

Por tanto, lo primero y fundamental es no exponerse al sol sin utilizar una crema protectora de factor 15 o 20 como mínimo. La crema ha de aplicarse con generosidad media hora antes de la exposición al sol y con la piel seca. Hay que extenderla –cada dos horas y cada vez que salga del agua- por todo el cuerpo teniendo especial cuidado cono zonas como el empeine, las orejas o las calvas que suelen ser las que primero se queman.

También es fundamental evitar la exposición durante las horas centrales del día (entre las 12 y las 17 horas) y controlar el tiempo que se permanece al sol. Se desaconseja comenzar con exposiciones de más de 10 minutos el primer día aunque luego vaya aumentándolas progresivamente hasta un máximo de 2 horas.

Tras una jornada de playa es recomendable que proporcione a su cuerpo algunos cuidados especiales. Comience por una ducha de agua tibia o fría que apague la sed de la piel para aplicar después una capa generosa de crema hidratante -o after-sun- rica en sustancias calmantes y refrescantes. Luego, si aún nota su piel seca o estirada aplíquese tras la ducha, con la piel todavía mojada, una capa de aceite corporal. Y si han salido rojeces y la piel tira o escuece, productos con aloe vera ya que poseen propiedades calmantes de gran eficacia.

ALIMENTOS PARA ESTAR MORENO

Conseguir un bronceado bonito y seguro no sólo depende de las cremas protectoras. La alimentación también puede convertirse en un aliado frente al sol y una dieta adecuada puede aumentar los efectos de los productos cosméticos.

Los rayos solares generan radicales libres que oxidan la piel y la envejecen. Por ello, los alimentos ricos en antioxidantes deben primar en la dieta durante los meses de calor. Nos referimos especialmente a frutas y verduras y, más en concreto, a los productos ricos en betacarotenos, sustancias precursoras de la vitamina A cuyo efecto antioxidante neutraliza los radicales libres causados por la exposición al sol. Betacarotenos que se encuentran principalmente en zanahorias, tomates, albaricoques, calabaza, mango y las verduras de hoja verde como la lechuga o las espinacas; el maíz, el brócoli, la yema del huevo y el kiwi, por su parte, contienen alfacaroteno. Otros alimentos no sólo protegen sino que, además, pueden ayudarnos a reparar los daños producidos por el sol. En este grupo están pescados como el salmón, la caballa, el atún o la sardina que contienen ácidos grasos omega 3 que reparan los daños en las membranas celulares. Asimismo, los efectos de la oxidación pueden compensarse con el selenio presente en carnes, huevos y cereales así como en el zinc que contienen algunos alimentos como las ostras.

CABELLO BONITO EN VERANO

Si durante el verano su pelo presenta un aspecto seco, estropajoso y sin brillo, seguramente el cuero cabelludo estará padeciendo las consecuencias de la exposición al sol, al polvo, a la sal y a la arena. Para recuperar su brillo y luminosidad existe una amplia gama de tratamientos y recomendaciones. Por ejemplo, antes de tomar el sol, personas que lleven el pelo teñido o con mechas deberían utilizar espráis protectores y mascarillas. Además, los champús con filtro solar se han convertido en uno de los productos estrella del verano. Se aplican como el jabón normal y su efecto es similar al de las cremas de protección solar sobre la piel.

Por otro lado, después del baño -en la piscina o en el mar- es conveniente lavarse el pelo con abundante agua tibia o fría para eliminar los restos de cloro o arena. No hay problema en que lo haga diariamente siempre que utilice un champú suave. Además, una o dos veces por semana debe aplicarse una mascarilla reparadora. También conviene asegurarse de que las cremas y fijadores del peinado no llevan un alto contenido alcohólico ni demasiados productos químicos porque podrían generar irritaciones y caspa. La última recomendación es no abusar del secador. Durante el verano puede dejar que su pelo se seque al aire o bien utilice el secador con aire frío. Y no lo coloque a menos de 15 centímetros de la cabeza.

TODO EL AÑO

Eso sí, que su cuerpo le pida en verano una atención especial no significa que no la necesite durante todo el año aunque vaya protegido por la ropa. Acostúmbrese pues a comer sano, a beber dos litros de agua al día, a exfoliar su piel cada 15 días, a hidratarla al salir de la bañera y a protegerla del sol aunque sea invierno. Así, con un mínimo esfuerzo, su cuerpo, santuario de su alma, estará más sano y su piel más bella. Haga la prueba.

 

Sara Muñoz

 Recuadro:


 

Prepárese para tomar el sol

-Una semana antes de comenzar a tomar el sol conviene hacer una limpieza de cutis y una exfoliación del cuerpo para liberar la piel de impurezas y lograr un bronceado más homogéneo. -Conviene introducir en la dieta alimentos ricos en betacarotenos. -El primer día no tome el sol más de 10 minutos. Después aumente el tiempo de exposición hasta llegar a dos horas en días sucesivos. -No tome jamás el sol entre las 11,30 y las 15.30. -Sepa que aunque esté más tiempo del aconsejado al sol no conseguirá broncearse más porque sólo cuenta con una pequeña cantidad de melanina, la sustancia encargada de pigmentar la piel. Esta sustancia tarda de 3 a 8 días en subir hasta las capas más superficiales de la piel. Durante este tiempo debe extremar la protección. -Recuerde hidratar la piel tras cada sesión solar.

 


 

Cuidado para las piernas con problemas venosos

Casi nueve millones de españoles -la mayoría mujeres- sufren insuficiencia venosa crónica. Este trastorno aparece cuando la sangre de las extremidades inferiores tiene dificultades para retornar al corazón a oxigenarse y se acumula en las venas y capilares. Una vez acumulada produce dolor, hinchazón, pesadez y varices en las piernas.

Pues bien, esos dolores y molestias se incrementan en verano por la vasodilatación que provoca el calor y por eso muchas personas que padecen está insuficiencia lo pasan especialmente mal en esta época del año.

Vaya por delante que estas personas habrán de observar escrupulosamente las recomendaciones a la hora de tomar el sol pero al parecer se ha dado con un producto natural que las puede permitir disfrutar del sol y broncearse en verano. Se trata de la vitis vinifera –la hoja de la vid roja- cuyos principios activos favorecen la circulación de las piernas, alivian el dolor, impiden la formación de edemas y reducen los existentes además de producir una notable mejoría las 4 o 6 semanas de comenzar el tratamiento.

Las hojas de vid roja contienen flavonoides, sustancias de conocido valor terapéutico en el tratamiento de desórdenes vasculares con el que millones de personas consiguen aliviar las molestias de sus piernas y pueden tomar el sol sin riesgos añadidos.

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Junio 2003
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