Las nueces, auténticos protectores cardiovasculares


La importancia de una adecuada alimentación en la salud es evidente. Pero lo que no se sabe a ciencia cierta es la razón por la que determinados productos alimenticios tienen unos beneficios concretos sobre algunas patologías. Es el caso de los frutos secos -y, muy especialmente, de las nueces-, protectores de las enfermedades cardiovasculares.

Uno de los trabajos más amplios elaborados sobre frutos secos –publicado en el British Medical Journal- fue el efectuado por la Universidad de Harvard a lo largo de 14 años con 86.000 mujeres de entre 34 y 59 años -ninguna de las cuales tenía antecedentes de enfermedad coronaria, trombosis o cáncer- y que ha visto la luz recientemente. Tiempo durante el cual 1.255 tuvieron problemas coronarios de las que 861 no acabaron en muerte y 394 sí.

Los científicos dividieron a las mujeres en cuatro categorías según su consumo semanal de frutos secos. El primer grupo casi nunca los tomaba, el segundo de 1 a 3 veces al mes, el tercero de 2 a 4 veces por semana y el cuarto más de 5 veces semanales. Asimismo, tuvieron en cuenta otros aspectos como el ejercicio físico, la dieta, el consumo de alcohol, el de cigarrillos y la ingesta de aspirinas. Pues bien, una vez ajustadas las variables observaron que las mujeres que consumían más frutos secos a la semana tenían menos problemas coronarios, con menor tasa de infartos de miocardio. Concretamente, las que consumían frutos secos más de 5 veces por semana tenían un 35% menos de riesgo de sufrir un problema cardiovascular que las que tomaban menos cantidad.

De hecho, ya en 1992 el Archives of Internal Medicine publicó otro estudio elaborado con de más 27.000 personas según el cual quienes tomaban frutos secos casi a diario tenían un 53% menor de riesgo de sufrir problemas de corazón.

Ahora bien, ambos estudios demostraron que los frutos secos protegen las arterias… pero no explicaban la razón ya que son epidemiológicos. Es decir, se basan en estadísticas. Los investigadores entendieron que la causa podía estar en que son ricos en ácidos grasos monoinsaturados pero barajaron paralelamente otras hipótesis. Una de ellas, que los frutos secos mantienen las coronarias limpias por sus grandes cantidades de arginina, un aminoácido precursor del óxido nítrico fundamental en la vasodilatación y que inhibe la agregación plaquetaria. 

EL CASO DE LAS NUECES 

En cuanto a las nueces concretamente, se sabe que son muy ricas en ácido alfa linoleico, ácido graso asociado en estudios anteriores a la reducción del riesgo coronario por sus efectos antitrombóticos y antiarrítmicos. Otra explicación podría estar en su alto contenido en ácido fólico, magnesio, cobre, proteínas, fibra y vitamina E. En cualquier caso, y sea cual sea la razón, los científicos afirman que el consumo frecuente y moderado de nueces disminuye el riesgo de enfermedades coronarias.

De hecho, una reciente investigación efectuada por la Universidad de Loma Linda (California) en colaboración con el Hospital Clínico y Provincial de Barcelona que acaba de publicar Annals of Internal Medicine concluye que consumir una cantidad aproximada de 40 gramos de nueces en grano al día ayuda a reducir los niveles de colesterol en la sangre y a prevenir hasta un 11% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Loscientíficos seleccionaron a 49 personas de ambos sexos con hipercolesterolemia poligénica y los dividieron de forma aleatoria en dos grupos. El primero siguió durante mes y medio una dieta hipocalórica para reducir el exceso de colesterol atendiendo a sus necesidades energéticas, limitándoseles el consumo de huevos y carne roja, y dándoseles más frutas, verduras y pescado; además, sólo usaron aceite de oliva. Al segundo grupo se le dieron las mismas pautas dietéticas pero se les dijo además que debían tomar entre 8 y 11 nueces diarias.

Todos ellos fueron sometidos a varios análisis antes del ensayo así como en las semanas quinta y sexta para evaluar su nivel de lípidos en sangre (colesterol bueno, malo, triglicéridos y lipoproteínas). Además, se les hicieron reconocimientos médicos generales y análisis antropométricos para establecer la relación entre el músculo y la grasa corporal. Luego, al mes y medio, se pidió a los del primer grupo que incorporaran las nueces y a los del segundo que dejaran de tomarlas. Finalizado el nuevo plazo, volvieron a repetirse los análisis.

Pues bien, los investigadores observaron que las cifras de colesterol mejoraban con ambos tipos de alimentación pero que el beneficio era mayor cuando se incorporaban las nueces. Concretamente, el colesterol total se redujo un 9% cuando se incluyeron los frutos secos frente al 5% de reducción cuando no se tomaban. En cuanto al colesterol malo, los datos también son significativos. Mientras se tomaban nueces el colesterol malo –LDL- descendió un 11,2% y cuando no se tomaban fue sólo de un 5,6%. No hubo variaciones significativas en los niveles del colesterol bueno o HDL.

En decir, que para conseguir mayores beneficios en una dieta sana bastaría sustituir parte de las grasas monoinsaturadas que ingerimos por unas cuantas nueces.

Los expertos creen que todo esto se debe a la alta cantidad de ácidos grasos poliinsaturados presentes en la nuez -más del 40%-, que impedirían la agregación plaquetaria que origina la arteriosclerosis y da lugar a todo tipo de problemas cardiovasculares. Trabajos anteriores ya habían demostrado que uno de ellos -el ácido alfalinoléico (del tipo omega 3)- previene la oxidación de grasas en las arterias y la formación de trombos. 

OTROS ESTUDIOS 

Ya ungrupo de investigadores franceses dirigido por Florence Lavedrine publicó en el número de abril pasado de la revista Preventive Medicine un estudio con 793 personas de entre 18 y 65 años según el cual las personas que consumen de forma frecuente tanto nueces como el aceite que puede obtenerse de él poseen niveles más elevados de colesterol HDL -el bueno- así como de apo A 1, otro lípido que se encuentra en la sangre y que resulta beneficioso cuando se posee en grandes cantidades.

Paralelamente, otros estudios recientes también han demostrado los beneficios de los ácidos grasos omega 3 -que contiene la nuez en gran cantidad- en la prevención de la hipertensión arterial y en algunos trastornos de la mujer durante la menopausia.

No lo dude, pues: ingerir moderadamente frutos secos –especialmente, nueces- le ayudará a estar más sano. Pero no abuse de ellos porque si bien en pequeñas cantidades son excelentes, en exceso engordan.

 

Jorge Palafox
 

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22
Noviembre 2000
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