Negligencia criminal


Parece increíble pero el mes que viene habrán transcurrido ¡dos años! de la vergonzosa "Operación Brujo" en la que se utilizó a más de tres centenares de funcionarios y guardias civiles para retirar del mercado el ya popular Bio-Bac aún sabiendo -antes de llevarla a cabo- que se trataba de un producto absolutamente inocuo -es decir, sin peligro alguno para la salud- como en su momento reconoció la entonces ministra de Sanidad Ana Pastor… sin que a continuación hubiera sido fulminantemente cesada y -como muchos juristas opinan que debió hacerse- procesada. Aunque mucho más increíble aún es que a fecha de hoy la documentación científica que obra en poder del Ministerio de Sanidad y Consumo y presuntamente avala sus propiedades terapéuticas en cáncer, sida, hepatitis C y artrosis ¡siga sin haber sido valorada a pesar incluso de las peticiones judiciales en ese sentido! ¿Y cómo puede explicarse cuando se trata de un producto que cuenta con tres fases III terminadas en Sida y artrosis y dos fases II terminadas en cáncer y hepatitis C con resultados excelentes y realizadas nada menos que en centros de reconocido prestigio de Alemania, Bélgica, Georgia y Arabia Saudí? ¿Cómo puede aceptarse que no hayan sido "valorados" tanto tiempo después cuando sólo en los hospitales españoles mueren cada año decenas de miles de personas a causa de las mencionadas enfermedades -100.000 sólo por cáncer- y otro medio millón las sufren en nuestro país? ¿Están rematadamente locas nuestras autoridades o la corrupción en el ámbito de la Sanidad ha llegado a tales extremos que la Ley y las vidas de las personas carecen ya del más mínimo valor? En esta revista hemos sido muy críticos con las dos últimas ministras de Sanidad del partido Popular -Celia Villalobos y Anta Pastor- porque su actuación fue a nuestro juicio lamentable pero aseguramos que no vamos a ser más tolerantes con la nueva ministra socialista, Elena Salgado. La hemos dado un margen razonable porque todo ministro tiene derecho a informarse del nuevo departamento al que llega pero ya ha transcurrido suficiente tiempo como para que este asunto se aborde de inmediato. ¡Exigimos pues a los responsables del Ministerio de Sanidad y Consumo que cumplan con su obligación! Es intolerable que pueda existir en España un producto que como el Bio-Bac pueda ser útil en las mencionadas patologías -y según su creador y descubridor también en otras-, enfermedades que tanto dolor, sufrimiento,. desesperación y muerte provocan en España y el mundo, y que no se permita que llegue a la gente ¡aun sabiendo que es inocuo! Porque siendo así ¡no hay actualmente un solo asunto de más importancia que éste en el ministerio! Por consiguiente, hágase de una vez la valoración solicitada. Y estúdiese también lo que se oculta detrás de este asunto -algo que todo el mundo sabe en al ministerio pero nadie osa reconocer en público-, tírese de la manta y depúrense responsabilidades. Hay material más que suficiente como para abrir una investigación entre los funcionarios y algunos altos cargos de Sanidad de los últimos años… y pasar luego el asunto a la Fiscalía Anticorrupción o a la Audiencia Nacional. Juristas consultados por esta revista que conocen bien éste y otros asuntos en el ámbito sanitario hablan ya abiertamente de prevaricación, negligencia criminal y hasta de ¡genocidio! Terminamos agregando que hemos estado varias semanas en silencio sobre este caso y no hemos publicado una sola línea de la numerosa información que obra en nuestro poder sobre las reuniones, negociaciones, propuestas y acuerdos alcanzados entre las distintas partes implicadas -incluidos altos cargos de la Administración estatal (entre ellos, al menos dos ministros) y de las autonómicas, funcionarios, miembros de la Judicatura, representantes de partidos políticos, abogados, empresas implicadas y consumidores afectados a fin de no enturbiar el ambiente y permitir la consecución de acuerdos para que el producto llegue al menos a la gente. Contribuimos así a lo que era importante: que los enfermos tuvieran al fin acceso al producto. Y eso se consiguió antes de agosto pasado. Lo explicaremos en nuestro próximo número. Pero tal "solución" no nos basta. En esta revista exigimos que se valoren por personal independiente los ensayos sobre el Bio-Bac. Y llegado el momento, que se depuren las responsabilidades civiles y penales a que haya lugar entre los implicados. Es de Justicia. Porque imagine el lector por un momento que el Bio-Bac es tan eficaz como parece y puede ayudar a sanar de todas esas enfermedades a quienes lo toman… ¿Quién se lo explica a las familias de los 250.000 compatriotas que en estos dos años han fallecido por esas patologías así como a las de los millones de personas que han perdido la vida en el resto del mundo? ¿Y quién se lo explica al más de medio millón de españoles que se calcula las padecen hoy? ¡Exigimos mucho más que palabras bienintencionadas!.


José Antonio Campoy