Consumir demasiados lácteos y refrescos es insano

En Discovery DSALUD llevamos años advirtiendo de que consumir leche de vaca -y sus derivados- es insano. Y plasmamos de forma amplia y documentada las razones en el artículo que con el título ¿Es la leche animal adecuada para el consumo humano? apareció hace ya siete años en el nº 84 (puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com) así como en el video que con la misma cabecera puede visualizarse en nuestro canal de Youtube (discoverydsalud) y supera ya las 500.000 reproducciones. Pues bien, la propia Facultad de Medicina de Harvard -considerada la mejor de Estados Unidos por la calidad de su investigación médica según el US News & World Report– afirma en su programa Healting Eating Plate (Plato de Comida Sana) de este año que un excesivo consumo de lácteos no es sano. Es decir, no se atreven aún a enfrentarse directamente a la todopoderosa industria láctea ni al Gobierno desaconsejando su consumo así que han optado por desaconsejar el consumo… “excesivo”.
Así lo expresan en su web www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/healthy-eating-plate-questions: MyPlate (recomendaciones dietéticas del Ministerio de Agricultura estadounidense) anima a los consumidores a tomar productos lácteos de forma habitual en las comidas pero las investigaciones han demostrado pocos beneficios y un considerable potencial de daño cuando el consumo de lácteos es alto (la negrita y el subrayado son nuestros). Añadiendo: “El consumo moderado de leche u otros productos lácteos -una o dos porciones al día- está muy bien y es probable que tenga algunos beneficios para los niños pero no es esencial para los adultos por varias razones; por eso MyPlate recomienda limitar la leche y productos lácteos a una o dos porciones diarios y tomar con la comida agua en lugar de leche”.
Igualmente echan abajo el mito de que para tener suficiente calcio y huesos fuertes es imprescindible consumir leche como tanta veces hemos denunciado: “La leche –afirman- es en realidad sólo una de las muchas fuentes de calcio; también lo son las verduras de hoja verde oscuro y algunas legumbres. Además hay razones importantes para afirmar que la leche puede no ser la mejor fuente de calcio para todo el mundo”. Citando entre otras razones que desaconsejan su consumo la intolerancia de muchas personas a la lactosa, su alto contenido en grasa saturada y el posible aumento del riesgo de padecer cáncer de ovario como de próstata. Llegando a decir luego: “Evidentemente se necesita más investigación pero no estamos seguros de que la alta ingesta de leche -e incluso de calcio- sea segura”.
Es más -y también llevamos años denunciándolo-, reconocen que no hay pruebas de que la ingesta de calcio reduzca el riesgo de osteoporosis: “Nuestros estudios indican que el consumo elevado de calcio no parece reducir el riesgo de padecer osteoporosis. En amplios estudios efectuados con profesionales de la salud  quienes bebían un vaso de leche (o menos) por semana no tenía mayor riesgo de romperse la cadera o el antebrazo que los que bebían dos o más vasos. Y cuando los investigadores combinaron los datos de los estudios de Harvard con otros importantes estudios prospectivos tampoco encontraron asociación alguna entre la ingesta de calcio y el riesgo de fractura. Además los resultados combinados de los ensayos aleatorios utilizando suplementos de calcio frente a placebo mostraron que los suplementos de calcio no protegen de las fracturas de cadera u otros huesos. Es más, algún estudio sugiere que tomar suplementos de calcio sin vitamina D simultáneamente puede aumentar el riesgo de fractura de cadera”.
Y, por cierto, la Facultad de Medicina de Harvard también confirma nuestra denuncia sobre el peligro del excesivo consumo de bebidas azucaradas: “Muchos padres no se dan cuenta –afirman- pero los refrescos de cola y las bebidas energéticas que muchos niños y adolescentes consumen en grandes cantidades contienen cafeína y están cargados de azúcar; siendo algunas bebidas energéticas especialmente altas en cafeína (algunas botellas contiene tanta como 14 latas de refresco). La Academia Americana de Pediatría, en un reciente informe clínico sobre las bebidas energéticas y bebidas deportivas, afirma por ello que «las sustancias estimulantes, la cafeína y otros contenidos de las ‘bebidas energéticas’ no deben tener cabida en la dieta de los niños y adolescentes”. Es más, aseveran que “debe desalentarse la ingesta de cafeína por los niños» sugiriendo por tanto que no ingieran refrescos que la contengan (como las colas y “bebidas energéticas”, ricas en cafeína y azúcares).