Covid-19: la agencia española de medicamentos advierte ahora del peligro de la cloroquina y la hidroxicloroquina

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) reconoció en mayo pasado que la cloroquina y la hidroxicloroquina han provocado en pacientes que dieron positivo al supuesto SASR-CoV-2 cuadros agudos de psicosis, intentos de suicidio y suicidios consumados, entre otros efectos adversos. Asimismo reconoce que la hidroxicloroquina puede prolongar el intervalo QT del electrocardiograma (ECG), riesgo que aumenta con dosis altas y el uso simultáneo de azitromicina. ¡Y aún así no los ha retirado!

«En las fichas técnicas de los medicamentos que contienen hidroxicloroquina la información sobre psicosis, conducta suicida o comportamientos autolesivos no es homogénea -alega la agencia- pero en todas figura la psicosis como posible reacción adversa y algunas mencionan comportamientos autolesivos o suicidas. En la ficha técnica del medicamento que contiene cloroquina se menciona psicosis como reacción adversa de frecuencia rara. Esta información se está revisando». En suma, se ha limitado a recomendar a los profesionales sanitarios que extremen la vigilancia y adviertan a los pacientes de lo que puede pasarles con su uso para que avisen si les sucede algo anómalo.

La verdad es que el comportamiento de los responsables de la AEMPS -como el de los responsables de la OMS– debería llevarse a los tribunales porque ya henos explicado varias veces que ambos fármacos pueden provocar todos estos efectos adversos: hipoglucemia severa (incluyendo pérdida de consciencia que puede amenazar la vida), disminución de la agudeza visual, fotofobia, queratopatía, pérdida del reflejo foveal, oftalmoplejia, afectación del iris/cuerpo ciliar, retinopatía, trastornos del cuerpo ciliar, trastornos musculoesqueléticos (miopatía, neuromiopatía y debilidad muscular), trastornos hematológicos (agranulocitosis, anemia aplásica y trombocitopenia), pancitopenia, anemia aplásica, leucopenia, trombocitopenia, hemólisis, agranulocitosis, nerviosismo, trastornos psicóticos, pesadillas, cefaleas, convulsiones, nistagmus, ataxia, sordera, acúfenos, vértigo, cardiomiopatía, trastornos respiratorios, torácicos y mediastínicos, broncoespasmos, insuficiencia respiratoria, náuseas, diarrea, dolor abdominal, vómitos, función hepática anormal e insuficiencia hepática, trastornos de la piel y del tejido subcutáneo, erupción, dermatitis exfoliativa, eritema anular, erupción morbiliforme, queratosis liquenoide, erupción maculopapular, púrpura, síndrome de Stevens-Johnson, alopecia, trastorno de la pigmentación (piel y mucosas), prurito, encanecimiento, psoriasis, urticaria, neuromiopatía porfiria, irritabilidad, fatiga… y otros.