La Agencia Europea de Medicamentos se compromete a la transparencia de la industria farmacéutica

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha decidido adoptar “una política de transparencia proactiva” por la que se compromete a obligar a la industria a que publique todos los informes clínicos de los medicamentos cuya autorización haya pedido… después del 1 de enero de 2015.Así lo ha anunciado Hans-Georg Eichler, Jefe médico de la Agencia Europea del Medicamento, agregando que los primeros datos se publicarán a partir de 2016. “Es un paso adelante enorme –afirmaría- porque hasta ahora nada se hacía público y a partir de ahora publicaremos la inmensa mayoría de la información. Es el comienzo del fin del secretismo de la industria farmacéutica”. Eso sí, va a permitirse que ésta elimine antes“la información que considere confidencial por motivos comerciales”. Es decir, no va a exigirse a la industria que haga públicos los datos e informes anteriores a 2015 cuando se trata de los que dieron lugar a la aprobación de la inmensa mayoría de los fármacos que hoy se consumen. ¿La excusa? Que  mucha está en papel y no en formato electrónico.

¿Y por qué ha tomado esta decisión la EMA? Pues por la presión que está ejerciendo al respecto la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O’Reilly, y el enorme apoyo que ha tenido la “iniciativa AllTrials” lanzada conjuntamente a principios de 2013 por Cochrane Collaboration, British Medical Journal, el Centro para la Medicina basada en la Evidencia, James Lind Initiative, Bad Science, PLOS y Sense About Science que pronto tuvo el respaldo de más de 500 organizaciones y 80.000 personas. Iniciativa con demandas muy concretas; como que todo ensayo clínico debe registrarse con un resumen del protocolo seguido, que finalizado el estudio se tiene que hacer público un resumen de los resultados antes de que transcurra un año y que terminado y publicado el ensayo debe hacerse público un informe completo con los datos y protocolos del mismo. Y es que como ha denunciado Emily O’Reilly el mantenimiento en secreto de esos datos “provoca decisiones equivocadas sobre tratamientos, la pérdida de oportunidades para mejorar la medicina actual y la repetición de ensayos de forma innecesaria”.