El British Medical Journal intenta poner en su sitio a la industria farmacéutica

Que el rigor y el crédito de las llamadas revistas científicas es discutible lo hemos denunciado muchas veces. Y en este mismo número volvemos a hacerlo con un amplio reportaje en el que damos a conocer los resultados de un estudio que revela que entre 1975 y el pasado mes de mayo han tenido que retractarse ya de lo dicho en ¡2.047 artículos! Pues bien, el British Medical Journal ha anunciado que a partir de enero de 2013 quien quiera publicar un artículo en esa revista tendrá que compartir toda la información de los ensayos realizados para evitar que la industria –que es la que patrocina la inmensa mayoría- pueda proporcionar información sesgada y ocultar información relevante. La propia editora, Fiona Godlee, explicó que pretenden evitar así casos como el del Tamiflu, el inútil antigripal de Roche sobre el que aún se investigan sus efectos adversos y que dio lugar a un escándalo mundial tras meses de denuncia anticipada efectuada casi en solitario por Discovery DSALUD. Fiona Godlee llega a preguntarse en un editorial lo siguiente: “¿Por qué no están disponibles todos los datos de las investigaciones para que se sometan a un escrutinio público? ¿Cómo es posible que se permita a las compañías revisar sus propios productos y luego ocultar gran cantidad de datos, incluso a las propias agencias reguladoras? ¿Por qué se permite que las propias compañías decidan quién y con qué propósito puede acceder a esos datos?”. Denunciando luego que tales prácticas han llevado a malgastar mucho dinero público e, incluso, “puesto en riesgo la salud de los ciudadanos en numerosas ocasiones”.

En suma, parece que hasta los responsables de las “revistas científicas” se han cansado de ser manipulados y utilizados por la gran industria. ¡Ya era hora!