El British Medical Journal se retracta de sus afirmaciones sobre Prozac

 

El pasado mes publicamos que la FDA iba a comprobar si era verdad que la compañía farmacéutica estadounidense Eli Lilly había ocultado intencionadamente que el Prozac puede causar trastornos del comportamiento como el British Medical Journal acababa de denunciar asegurando que poseía documentos confidenciales que lo probaban. Es más, la revista afirmaba que los responsables de Eli Lilly conocían los problemáticos efectos secundarios del producto desde los años 80 pero trataron de minimizarlos para que no afectase a la venta. Según la revista británica esos documentos “desaparecieron” hace diez años durante un proceso judicial en el que se acusaba al fármaco de ser responsable de la acción de un hombre con tendencias depresivas que, tras ser tratado con Prozac, mató a tiros a ocho colegas e hirió a otros doce suicidándose luego. Documentos entre los que se aseguraba que existía un estudio clínico de 1988 según el cual el 38% de los pacientes que toman Prozac sufren alteraciones del comportamiento.
Pues bien, el British Medical Journal ha publicado una nota retractándose y pidiendo disculpas a la compañía. En el texto se reconoce que “todos y cada uno de los documentos” proporcionados alBritish Medical Journal “fueron conservados por orden judicial o presentados por Eli Lilly a los abogados demandantes” al finalizar el pleito. Por tanto, tales documentos no estuvieron “perdidos”. El British Medical Journal acepta que Eli Lilly actuó adecuadamente en relación con la divulgación de los documentos en esas demandas, se alegra de aclarar el hecho y pide disculpas por aquella afirmación de la que ahora se retracta pero que publicó de buena fe. El British Medical Journal también mencionó al Dr. Peter Breggin como “testigo médico en el caso Wesbecker” cuando en realidad era el perito de la acusación.
Lo singular es que Eli Lilly ha intentado aprovechar esa equivocación para hacer creer que por tanto Prozac es eficaz y carente de riesgos. ¡Como si ese error de British Medical Journal avalara de por sí la eficacia e inocuidad del producto!