Dos pesticidas organoclorados, causa de endometriosis

Dos pesticidas organoclorados hoy prohibidosel beta-hexaclorociclohexano y el mirexpueden haber sido la causa de la endometriosis que hoy afecta a muchas mujeres. Así lo sugiere al menos un trabajo realizado por un equipo de investigadores del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle en Washington (EEUU) coordinado por Kristen Upson tras analizar varios centenares de casos. Hablamos del crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, sobre todo en los ovarios, detrás del útero, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria y en el intestino aunque puede aparecer también fuera del abdomen (hasta en los pulmones y el cerebro).
Lo que se hizo fue comparar los casos de 248 mujeres recientemente diagnosticadas de endometriosis con 538 que no padecían la patología comprobándose que entre las primeras un alto porcentaje tenía en sus tejidos restos de esos dos pesticidas. "A pesar de que esos pesticidas organoclorados están prohibidos en Estados Unidos desde hace unas décadas las detectamos en las muestras de sangre de las afectadas", explicaría Kristen Upson. Y es que alteran el sistema endocrino.
El betahexaclorociclohexano (βHCH) es un organoclorado subproducto de la producción de otro insecticida, el lindano, que fue prohibido en Estados Unidos en 1985 y se utilizó masivamente entre 1960 y 1970 especialmente en las plantaciones de algodón pero que aún está presente en el agua y el suelo de muchas zonas. Y como otros muchos pesticidas organoclorados es neurotóxico, causa estrés oxidativo, daña el sistema dopaminérgico del cerebro y puede ser causa de parkinson y alzheimer. En 2005 llegaron por ejemplo a detectarse niveles de betahexaclorociclohexano 20 veces superior al límite legal (0.003 mg/kg) permitido en la leche que vendía a granel una granja del valle italiano del río Sacco. El peligro por tanto sigue existiendo.
En cuanto al Mirex nombre comercial del dodecacloropentaciclo lo prohibió el Convenio de Rotterdam por ser tóxico por vía oral, por contacto con la piel y por inhalación pudiendo provocar dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, debilidad en las piernas, convulsiones, depresión respiratoria, fibrilación ventricular y paro cardiaco pudiendo dar lugar a diversas patologías. Obviamente a ninguno de los que los comercializaron se les exigió responsabilidades por ello.