¿En qué se gasta nuestro dinero el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas?

 

El pasado 26 de noviembre el diario español El Mundo publicó un sorprendente artículo -y lo definimos así porque es habitual que ese diario desvele los trapos sucios en los ámbitos de la política y la economía pero no en el de la Sanidad- firmado por Miguel G. Corral en el que se daba cuenta de que María Blasco -directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)- y Antonio L. Andreu -director del Instituto de Salud Carlos III– habían recibido a mediados del pasado mes de septiembre la carta de una ciudadana con un caso de cáncer muy cercano que preguntaba por qué si ese centro se financia con fondos públicos un enfermo no tiene acceso al sistema de ensayos clínicos si no accede a él ¡a través de un hospital privado y previo pago de una gran cantidad de dinero! “No entiendo cómo con dinero público, médicos del sistema público e investigadores del sistema público se realizan ensayos clínicos en hospitales privados y no en los públicos”, decía la carta.
El periodista del diario recuerda luego que fue en 2009 cuando el CNIO anunció la puesta en marcha de un programa de investigación clínica dirigido por el doctor Manuel Hidalgo que se iba a desarrollar en el Hospital Universitario de Fuenlabrada -gestionado por la Comunidad de Madrid- cuyo coste sería superior a los 12 millones de euros y, sin embargo, a día de hoy solo se han realizado cuatro ensayos clínicos. Agregando que sin embargo el doctor Hidalgo dirige paralelamente otro programa clínico en el Hospital de Madrid -centro privado- en el que se han efectuado varias decenas. Habiendo incluido Hidalgo durante 2012 a solo 20 pacientes en el Hospital de Fuenlabrada -público- y a más de 400 en el Hospital de Madrid -privado-. Interrogado por el periodista Hidalgo aseguraría que él no se había gastado los 12 millones del crédito sino solo dos y que el resto se lo había gastado el CNIO “en material científico”. Ante lo que el periodista asevera que en realidad “el informe de auditoría imputa a su programa de ensayos clínicos todos los gastos de personal, viajes y una larga lista de material científico y tecnológico, entre otros gastos, por valor de 12.152.075 euros”.
A continuación Hidalgo le reconocería además al periodista que los ensayos de Fuenlabrada “no habían ido bien” porque “el sitio es erróneo: es un hospital pequeño, con poca base de pacientes”. Corroborando que en 2012 en el Hospital Universitario de Fuenlabrada se había tratado a solo 20 pacientes y en 2013 se prevé tratar a 50 mientras en el Hospital de Madrid se trató a 450 en 2012 y se prevé tratar a 530 en 2013.
El periodista de El Mundo da entonces la razón a la mujer que escribió la carta cuando afirmaba en ella que a un paciente sin seguro médico privado solo se le abre la vía de la sanidad privada pagando una importante cantidad de dinero -por encima de 100.000 euros- y sin embargo a ese hospital privado y al conocido MD Anderson los financia el CNIO con el dinero de nuestros impuestos.
Añadiendo textualmente como colofón de su denuncia: “Para la sanidad privada los ensayos clínicos son un suculento negocio ya que las empresas farmacéuticas que los financian pagan entre 6.000 y 10.000 euros por cada paciente en fase I. Un dinero que bien podrían estar ingresando las arcas públicas si los ensayos clínicos que Hidalgo realiza en centros privados se realizasen en el Hospital de Fuenlabrada o en cualquier otro de carácter público”.
Sin comentarios.