La Fundación Española del Corazón promociona un aceite de krill… por dinero

La Fundación Española del Corazón ha protagonizado en España una gran campaña de televisión en la que se dedicó durante semanas a recomendar a los telespectadores que tomaran un determinado suplemento de omega-3 elaborado con aceite de krill porque su consumo «ayuda a cuidar el corazón«. Producto que se presentó como el «único reconocido» por ese organismo, institución privada que se supone no tiene ánimo de lucro promovida por la Sociedad Española de Cardiología (cuya Presidenta de Honor por cierto es la Infanta Dª Margarita de Borbón). Anuncio que ha sentado tan mal a muchos cardiólogos que hasta el diario El Mundo dedicó un amplio texto a criticar semejante actuación porque según los médicos a los que entrevistaron científicamente no puede asumirse que tomar cápsulas de aceite de krill prevenga las enfermedades cardiovasculares. Así se pronunciaron al menos Miguel Ángel Martínez –director del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra-, Francisco Pérez Jiménez –Jefe de Servicio de Medicina Interna y Director de la Unidad de Lípidos del Hospital Reina Sofía de Córdoba-, Carlos Macaya -jefe del servicio de Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Madrid- y Aitor Sánchez -experto del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Granada y, paradójicamente, miembro de la iniciativa Dietética sin Patrocinadores-. Todos ellos criticaron que se animara a consumir ese producto en lugar de alimentos ricos en omega-3 yendo más allá el último médico citado para quien «que un organismo que dice velar por la salud pública recomiende este tipo de productos a la población general, por delante del ejercicio físico y de una adecuada alimentación, desviando la atención del origen del problema es cuando menos una irresponsabilidad».

El diario recoge asimismo la opinión de Andreu Palou -catedrático de Biología Molecular y Nutrición de la Universidad de las Islas Baleares– quien recuerda que lo único que pueden decir los productos que contienen omega-3 en su composición -y ello teniendo al menos 250 mg de los mismos por cápsula- es que «contribuyen al normal funcionamiento del corazón» aunque también pueda hacerse la misma referencia sobre el cerebro y la visión. Obviamente en el anuncio no se dice textualmente que el producto «prevenga» las enfermedades cardiovasculares… pero se insinúa, se hace creer que es así. «El mensaje es ambiguo -denuncia otro experto cuyo nombre silencia el diario- y si a eso le unes una puesta en escena adecuada lo que le llega al espectador es que es necesario tomar esos suplementos cuando la realidad es que no es cierto».
José Luis Palma, vicepresidente de la Fundación Española del Corazón, reconocería al periodista del diario que el anuncio es iniciativa de la marca comercial «con quien mantienen un acuerdo comercial» reconociendo además que «se podría haber hecho de otra manera» porque el mensaje «se puede prestar a equívocos». A pesar de lo cual se enrocaría luego negando que el anuncio sea «engañoso». Y eso que el propio presidente de la fundación, Leandro Plaza, aseguraría que ya se habían puesto en contacto con la empresa anunciante para «intentar matizar el mensaje«.
Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte añadiremos que el hecho de que una fundación sobre salud -que se supone carece de ánimo de lucro- firme acuerdos comerciales con empresas -las que sean- a cambio de dinero nos parece lamentable. Pero que pretenda hacerse creer que ese producto es además el mejor porque lo avalan ellos nos parece ya vomitivo. El problema es que ya se prestan a ello la inmensa mayoría de las fundaciones del sector y casi todas las llamadas «sociedades científicas» que se supone marcan la pauta oficial y están igualmente «pringadas» en este «negocio».
Y que le quede claro al lector que nosotros, respecto a las propiedades del aceite de krill, no somos «beligerantes» a diferencia del diario El Mundo y de los expertos que seleccionó para dar su opinión.  Conocemos perfectamente sus propiedades terapéuticas, ésas que según esos «expertos» no están «científicamente avaladas». Lo están sobradamente. Lea en nuestra web -www.dsalud.com– para comprobarlo los artículos que con los títulos Dos ácidos grasos omega-3, eficaces en el tratamiento del cáncer, ¿Cuál es la mejor fuente natural de omega 3?, Lyprinol: poderoso antiinflamatorio con numerosas propiedades, Los ácidos grasos DHA, esenciales en el tratamiento del alzheimer y la pérdida de memoria y Tina Sampalis: “Las propiedades terapéuticas del aceite de krill siguen sorprendiendo» aparecieron en los números 86, 97, 103, 109 y 136 respectivamente.
Resultan por ello grotescas las recomendaciones de dos de los expertos citados por El Mundo; y es que mientras Francisco Pérez Jiménez dice «si quieres prevención con omega 3 toma pescado» Miguel Ángel Martínez añade que «no está validado el empleo de esos suplementos en personas sanas ni se ha demostrado comparativamente que sea igual tomar pescado que tomar esos omega 3 en suplementos». Demostrando que mienten o son unos ignorantes. Pero lo que roza ya el ridículo es dar como mejor opción el consumo de pescado cuando cualquier persona medianamente informada sabe que éste está hoy altamente contaminado tanto por mercurio como por anisakis como las propias autoridades sanitarias de medio mundo han reconocido alertando a la población. Sin duda son recomendaciones como éstas las que explican que la contaminación por mercurio a causa del consumo de pescado azul sea actualmente entre las mujeres y niños españoles ¡6 veces mayor! que la media europea según los datos de un riguroso estudio publicado en febrero de 2013.
Añadiremos que el aceite de krill que «recomienda» la Fundación Española del Corazón y se comercializa como Megared pertenece a la empresa noruega AkerBioMarine que desde hace tiempo se dedica a pescar krill a fin de utilizarlo como pienso en piscifactorías hasta que la empresa canadiense Neptune Technologies & BIoresources patentó un proceso de extracción en frío y empezó a comercializar aceite de krill para consumo humano en todo el mundo -bajo la denominación NKO- hace ahora diez años. Con tanto éxito que la citada empresa noruega decidió hacer lo mismo cinco años después y comercializar aceite de krill para consumo humano pero en distintas condiciones porque el método óptimo de extracción está patentado. Megared es pues un buen producto pero no tan bueno como el Aceite de Krill NKO que en España comercializa la empresa 100% Natural. De hecho éste tiene más cantidad de ácidos grasos omega-3 DHA y EPA y, sobre todo, mucha más astaxantina.
Es más, la empresa canadiense separa el aceite de la biomasa del krill a baja temperatura -a 15-16º- usando un solvente orgánico que se evapora por completo al punto de que es indetectable en los análisis del producto final. El aceite de krill de la empresa noruega se obtiene en cambio usando etanol como solvente para separar el aceite de la biomasa y eso requiere una temperatura superior a 50º; pudiendo el producto final tener como residuo hasta un 3% de etanol según se reconoce en la propia ficha técnica.
En suma, aunque la cantidad de fosfolípidos es similar en ambos productos el Aceite de Krill NKO contiene un 25% más de ácidos grasos omega-3 DHA y EPA y -lo que es más destacable- de 10 a 20 veces más astaxantina. Algo importante porque este potente antioxidante juega un doble papel: protege de forma natural el aceite de krill del enranciamiento y aporta los beneficios de la ingesta de astaxantina; por eso el Aceite de Krill NKO está reconocido hoy oficialmente como antiinflamatorio por el Ministerio de Salud de Canadá -incluso a una dosis tan baja como 300 mg- que además ha aceptado la alegación de que «ayuda a mejorar la salud cardiovascular»  (lea en nuestra web el reportaje que con el título Astaxantina: espectacular antioxidante apareció en el nº 154).
En suma, el comportamiento ético de la Fundación Española del Corazón ha quedado en entredicho. Y el de quienes alegan que las propiedades del aceite de krill no están científicamente avaladas también.