GlaxoSmithKline indemnizará a las víctimas de la vacuna Pandemrix

Hace ahora cuatro años -en marzo de 2011- dimos a conocer que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acababa de reconocer que Pandemrix -una de las vacunas aprobadas en su día para prevenir la gripe A fabricada por GlaxoSmithKline– había provocado casos de narcolepsia en niños y adolescentes de al menos 12 países (se inoculó en 47). Vacuna de la que la propia OMS había donado ¡36 millones de dosis! a 18 países en desarrollo: Armenia, Azerbaiyán, Bangladesh, Bolivia, Burkina Faso, Cuba, Corea del Norte, El Salvador, Etiopía, Ghana, Namibia, Filipinas, Tayikistán, Togo, Ruanda, Kenia, Mongolia y Senegal. Hablamos de un trastorno -conocido también como Epilepsia del sueño o Síndrome de Gelineau- que se caracteriza por la presencia de accesos de somnolencia irresistible durante el día pudiendo cursar con cataplejía (parálisis o debilidad extrema bilateral del conjunto muscular) y alucinaciones hipnagógicas (visiones fugaces en la transición vigilia-sueño) o hipnopómpicas (transición sueño-vigilia). Pues bien, en 2011 la Agencia Europea del Medicamento se limitaría a advertir que la vacuna no debía usarse en menores de 20 años porque el riesgo de narcolepsia aumenta un 1.300% entre los vacunados. La multinacional ha negado siempre ese vínculo pero ahora ha aceptado indemnizar con un millón de libras a cada una de las 60 víctimas -en Europa hay más de 800 niños afectados-… ¡para luego reclamar esa cantidad al Gobierno británico! Lo singular es que entre los médicos y otros profesionales sanitarios del propio Servicio Nacional de Salud del Reino Unido hay afectados incapacitados desde entonces para hacer su trabajo que preparan ya sus propias demandas. ¿Se entiende ahora por qué la mayoría de los médicos se niega ya a vacunarse?

Recuérdese que GlaxoSmithKline acumula ya numerosas denuncias de fraude, sobornos a miles de médicos, uso no autorizado de medicamentos, ocultación de efectos adversos en fármacos y vacunas, violación de las leyes de etiquetado, corrupción y ensayos no autorizados con niños y bebés que en determinados casos fueron causa del fallecimiento de los menores con los que experimentó. De hecho recientemente tuvo que pagar 2.400 millones de euros por lo que el propio Gobierno estadounidense calificó de “el mayor fraude sanitario de la historia”. Lo denunciamos en el nº 165 con el reportaje titulado GlaxoSmithKline, acusada de fraude, sobornos y muertes que puede leer en nuestra web (www.dsalud.com).