GlaxoSmithKline dejará de “sobornar” a los médicos

GlaxoSmithKline ha anunciado que a partir de 2016 dejará de pagar a los médicos para que receten sus productos, que no va a darles dinero para que asistan a sus conferencias y congresos -AstraZeneca anunció ya en 2011 que iba a hacerlo- y que dejará de atosigar a sus comerciales con objetivos de venta absurdos; no lo ha dicho obviamente con estas palabras pero tal es implícitamente lo que asegura que va a hacer. Seguirá pagando en todo caso a los médicos que la “asesoren” y participen en las investigaciones clínicas que patrocinen y en sus “estudios de mercado”.

Evidentemente está aún por ver si la multinacional cumple su promesa -¿por qué no aplica esa política desde hoy mismo y la retrasa tres años?- ya que no hay motivo alguno para creer a sus dirigentes dada la cantidad de escándalos en la que se ha visto ya envuelta. A fin de cuentas la decisión la ha tomado tras las numerosas denuncias por fraude, sobornos a miles de médicos, uso no autorizado de medicamentos, ocultación de efectos adversos en fármacos y vacunas, violación de las leyes de etiquetado, corrupción y ensayos no autorizados con niños y bebés como denunciamos recientemente en el artículo que con el título GlaxoSmithKline, acusada de fraude, sobornos y muertes apareció en el nº 165. Un texto en el que -entre otras muchas cosas- explicamos que tuvo que pagar recientemente 2.400 millones de euros por lo que el propio Gobierno estadounidense calificó del “mayor fraude sanitario de la historia”. Y que cuatro de sus directivos en China fueron detenidos tras confesar haber sobornado a autoridades del Gobierno, a dirigentes de asociaciones médicas y a responsables de hospitales así como a otros médicos a fin de incrementar los precios de sus productos; todo ello como consecuencia de la investigación que la Administración de Alimentos y Medicamentos de China puso en marcha el 17 de julio de 2013 sobre las prácticas ilegales de marketing, publicidad y distribución del sector farmacéutico en su país que la llevó en pocos meses a ejercer acciones legales contra GlaxoSmithKline y a investigar a otras multinacionales como Pfizer, Sanofi, Bayer, Novartis, Johnson & Johnson, AstraZeneca y Eli Lilly.