Italia: investigan si 3.000 médicos se dejaban sobornar por recetar fármacos

Recibían “premios” de la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline

Una de las consecuencias de tener mal pagados a los médicos –lea al reportaje que publicamos en este número- es que son más fácilmente sobornables. Algo que conocen muy bien muchas multinacionales farmacéuticas y que aprovechan a conciencia. Pasa en todo el mundo desde hace años, se ha denunciado hasta la saciedad y en muchos estados hasta se han “regulado” legalmente esos “regalos” para maquillar la situación. Es el caso de España donde es habitual ver a visitadores –nos consta que en muchos casos cargados con maletines de dinero negro en metálico- entrando en las consultas de muchos médicos de la sanidad pública. Que eso está pasando se sabe. Y lo sabe bien el Ministerio de Sanidad y Consumo español que prefiere mirar hacia otro lado cuando, por el contrario, tan diligente es a la hora de defender los intereses de esas mismas multinacionales.
Y quien dice dinero negro en metálico (12.000 euros netos -200.000 de las antiguas pesetas- por enfermo llega a pagar una multinacional a algunos médicos por cada paciente que incluyen en el protocolo de tratamiento de determinado fármaco muy conocido que sufraga la Seguridad Social), dice viajes, ordenadores –sobre todo, portátiles (a ver, que justifiquen algunas farmacéuticas tanto gasto anual en Informática)-, relojes, plumas de oro… y hasta coches de lujo. Que ahora la moda es ofrecerle al profesional ponerlo desde el principio a su nombre y pagarle mensualmente las letras… siempre que cumpla periódicamente recetando un volumen mínimo de determinadas medicinas (y ya se encargan ellas de hacer sus ratios para constatar que es así porque saben que el 90-95% de los enfermos compran sus fármacos en la misma zona en la que les ha atendido el médico). Una forma de obligarle a ser perseverante para no encontrarse con que la siguiente letra la paga él.
Pues bien, este “secreto a voces” tan bien conocido entre la clase médica y en el que el ministerio jamás ha querido entrar a fondo (a ver, ¿por qué no denuncia ante la Guardia Civil todo este vergonzoso tinglado en lugar de denunciar a médicos cuyo terrible delito es recetar fórmulas magistrales o un producto inocuo como el Bio-Bac?), no es exclusivo de ningún país. Sólo que aquí el número de personas en el poder involucradas con las multinacionales farmacéuticas –como con las petrolíferas- son demasiadas como para que algo así sea imaginable. Aunque nunca se sabe porque ahí tienen lo que está pasando en Italia.
En estos momentos la policía de ese país investiga la concesión de “comisiones” ilegales, “regalos” y “viajes de placer” a casi 3.000 médicos de la sanidad pública por parte de la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline como “premio” por recetar sus productos. Y si bien la mayoría de ellos están acusados “sólo” de “aceptar regalos” –es ilegal- a un centenar se les acusa abiertamente de corrupción. Como están acusados 40 representantes comerciales de la mencionada multinacional.
La investigación se inició en región del Veneto -cuya capital es Venecia- al descubrir la policía fiscal que en la contabilidad de la farmacéutica figuraba una partida destinada a “promoción” de casi 100 millones de euros (16.650 millones de las antiguas pesetas) para el bienio 2001-2002.
Unas 13.000 horas de conversaciones telefónicas intervenidas y miles de correos electrónicos cursados entre los médicos y la multinacional farmacéutica son la carga de la prueba.
Según ha explicado el coronel de la policía fiscal, Giovanni Mainolfi, los visitadores de la GlaxoSmithKline se jactaban de los beneficios y el aumento de ventas logrados gracias al soborno de los médicos, entre los que hay directivos de varios hospitales así como jefes de sección y responsables de compra de los medicamentos.
La impunidad en que se creía la multinacional hizo que el “rendimiento” de cada médico estuviera registrado informáticamente para poder tener un control exacto de cada uno y así establecer el “premio” que les correspondía. Y como ejemplo de lo rentable que resulta este tipo de “inversiones” Mainolfi contó que GlaxoSmithKline se gastó casi 3.000 euros (medio millón de pesetas) en cada uno de los médicos que invitó a un congreso en Berlín y, a cambio, las ventas de sus fármacos ascendieron a 30.000 euros –diez veces más- por cada médico. Por supuesto, en cuanto se conoció la noticia la multinacional reaccionó de inmediato asegurando que no sabía nada de lo que hacían sus representantes comerciales. Cabe añadir que la mencionada compañía obtuvo un beneficio antes de impuestos de 9.818 millones de euros en su ejercicio fiscal 2002 lo que supone un incremento del 11% respecto al ejercicio precedente. Durante el año pasado su cifra de negocio aumentó igualmente un 7% situándose en 31.963 millones de euros. En cuanto a las ventas de su división de productos farmacéuticos el incremento fue del 8% llegando a los 27.131 millones de euros.Sin comentarios.
Exigimos que se investigue la práctica del soborno encubierto a los médicos en España. Y las posibles connivencias políticas. Y ya adelantamos que lo vamos a exigir de manera reiterada.