La GlaxoSmithKline, acusada de sobornar a más de 4.000 médicos

 

Como nuestros recordarán, en marzo del pasado año (lea la noticia publicada en el nº 48 en nuestra web: www.dsalud.com) dimos a conocer que la policía estaba investigando la concesión de «comisiones» ilegales, «regalos» y «viajes de placer» a casi 3.000 médicos de la sanidad pública por parte de la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) como «premio» por recetar sus productos. Añadiendo que si bien la mayoría de ellos estaban acusados «sólo» de «aceptar regalos» -es ilegal- a un centenar se les acusaba abiertamente de corrupción. Asimismo, fueron acusados 40 representantes comerciales de la mencionada multinacional.La investigación se había iniciado en región del Veneto -cuya capital es Venecia- al descubrir la Policía Fiscal que en la contabilidad de la farmacéutica figuraba una partida destinada a «promoción» de casi 100 millones de euros (16.650 millones de las antiguas pesetas) para el bienio 2001-2002. Unas 13.000 horas de conversaciones telefónicas intervenidas y miles de correos electrónicos cursados entre los médicos y la multinacional farmacéutica constituían la carga de la prueba. Según explicó entonces el coronel de la Policía Fiscal, Giovanni Mainolfi, los visitadores de la GlaxoSmithKline se jactaban de los beneficios y el aumento de ventas logrados gracias al soborno de los médicos, entre los que había directivos de varios hospitales así como jefes de sección y responsables de compra de los medicamentos. Y es que la impunidad en que se creía la multinacional hizo que el «rendimiento» de cada médico estuviera registrado informáticamente para poder tener un control exacto de cada uno y así establecer el «premio» que les correspondía. Como ejemplo de lo rentable que resultaba ese tipo de «inversiones» Mainolfi contó que GlaxoSmithKline se gastó casi 3.000 euros (medio millón de pesetas) en cada uno de los médicos que invitó a un congreso en Berlín y, a cambio, las ventas de sus fármacos ascendieron a 30.000 euros -diez veces más- por cada médico. Por supuesto, en cuanto se conoció la noticia la multinacional reaccionó de inmediato asegurando que no sabía nada de lo que hacían sus representantes comerciales.
Pues bien, tras dos años de gestiones la Operación Giove ha concluido y el equipo policial coordinado por el fiscal jefe de la República de Verona (noreste de Italia), Guido Papalia, ha logrado recoger pruebas suficientes como para acusar nada menos que ¡a 4.713 personas! De ellas, 4.440 médicos (1.738 especialistas y 2.579 médicos generalistas) y más de 200 empleados de la filial italiana de la empresa.
La patronal del sector –Farmaindustria– asegura que en España el código de buena conducta –reforzada en Enero pasado con una nueva serie de medidas destinadas a velar por la promoción ética de los fármacos- tal cosa no ocurre.
Y muchos se lo han creído…